Si un día te roban el
espíritu.
Si caes herido
por un hierro que no ves.
Si entre bestias
te encuentras defendiendo
un hueco en la tierra,
donde enterrar tus huesos después...
Huye del mal y la venganza,
vete del lugar donde no se es.
Busca brújula y camino.
Acércate a los niños otra vez.
Mírate en sus ojos, caminante,
que allí, sereno, esperando,
estará tu reflejo:
tu mejor amigo, ya lo ves.
Ricardo Pérez-Accino
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