Ramón
Gimeno Lahoz, Magistrado en Santander: ´Las víctimas
del acoso laboral aún están desprotegidas´

Ramón
Gimeno Lahoz, ayer antes de la ponencia. / ricardo grobas
El juez critica que no haya una interpretación única
de este delito
AMAIA MAULEÓN / VIGO
Presión
laboral tendenciosa.¿Por
qué es preferible esta definición al mobbing
o acoso laboral?
- Este término lo desarrollé en la tesis que
comencé en el año 2001, la primera desde la
óptica jurídica que se realizó en España
sobre el tema. Es una definición que no usa términos
con connotaciones negativas y fácil de entender y recordar.
Lo importante es que sea un concepto jurídico uniformado:
el gran error ha sido no seguir esta línea, lo que
ha provocado que las víctimas queden desprotegidas.
Sin este concepto único, el problema se queda más
en el pataleo que en la verdadera protección.
- Desde el punto de vista jurídico, ¿en qué
momento se encuentra el acoso laboral?
- Nos hemos estancado y la protección a las víctimas
es insuficiente. Esperamos a ver lo que se hace en Europa
y en España, mientras, no se actúa.
- Desde que comenzó a hablarse del mobbing, en 2001,
¿ha aumentado mucho el número de casos que llegan
a los tribunales?
-En 2002 hubo una subida importante, pero luego comenzaron
los casos de falso mobbing, lo que generó recelos.
Ahora estamos a la baja, precisamente por esa banalización.
- ¿Quiénes son los culpables de que se haya
producido esa banalización del mobbing?
-Hoy el mobbing se usa para todo porque algunos autores formularon
definiciones demasiado amplias. Esto provoca que cada uno
tenga una interpretación del problema y genera dudas.
Por ejemplo, el mobbing inmobiliario yo no lo considero mobbing;
es otra cosa, y una confrontación dentro de la empresa
tampoco lo es, aunque algunos conceptos sí que lo incluyan.
Parte de la culpa la tienen los legisladores, que optaron
por legislar sólo algunas situaciones y otras quedaron
fuera. El resultado es que se produce una desprotección
de las verdaderas víctimas del mobbing.
- Uno de los problemas para llevar el acoso laboral a los
tribunales son las pruebas.
-Yo no estoy en absoluto de acuerdo con ello. El mobbing es
relativamente sencillo de probar porque hay una serie de indicios
que se van acumulando: la presión es sucesiva y tiene
una finalidad.
- Los testigos son los propios compañeros y puede
suceder que guarden silencio.
-En ocasiones los compañeros participan pasivamente
en el acoso y se niegan a asistir al juicio por represalias.
Pero hay otras pruebas útiles como las grabaciones,
detectives privados o inspectores de trabajo. Lo importante
es que la víctima elija un abogado especializado, no
uno generalista. Los jueces notamos mucho si es así
porque un letrado preparado realiza un buen filtro; sabe distinguir
el verdadero acoso de un enfrentamiento puntual y presentar
bien el caso.
|