UNA REFLEXIÓN SOBRE NUESTRA FALTA DE ÉTICA
YO?... ARGENTINO. UNA REFLEXIÓN SOBRE NUESTRA FALTA DE ÉTICA
Andrea Valeria D'Abate
Trabajo presentado para la cátedra de Ética Profesional de
la Carrera de Psicología de la Universidad Católica de Salta,
año 2003.
Nota: Para una mejor comprensión de este artículo, se recomienda
leer el libro "Ética para Argentinos" de Jaime Barilko
(1) ya que esto es una reflexión y un comentario acerca del mismo.
En este libro, Barilko realiza una pesada y acertada crítica
a la forma de pensar y hacer de los argentinos. En realidad, no de los argentinos,
porque los argentinos no existen. Existe sólo el argentino, ombligo
del mundo que, individualista y facilista sólo se mira a sí
mismo.
Dado que la ética es el conjunto de principios del deber-hacer que
rigen la conducta humana en una sociedad, o en una comunidad, Barilko plantea
que en este país no hay ética. No somos una sociedad ni un
pueblo, sino tan sólo un conglomerado de gente, no nos importa nadie,
"hacemos lo que se nos canta" en nombre de nuestra "libertad",
no respondemos al otro, porque el otro no existe. Existe quizás en
la medida en que me es útil, pero de un lazo que "nos"
una, ni hablar. Si no respondemos ante nadie, no somos responsables. Y si
no somos responsables, somos como adolescentes, inmaduros, somos nuestro
propio dios. No amamos a nadie más que a nosotros mismos "sobre
todas las cosas".
"Una relación es un lazo, es una dependencia que nace de la
libertad. Y lo que crece en nosotros de ese modo no es visible a los ojos,
solamente el corazón lo percibe. Te amo porque eres tú, ese
tú que se modeló en el nosotros, como este yo. Amor es responsabilidad.
... La libertad madura y produce el fruto de una elección. Elegir
es responder por lo elegido. Cuando libertad elección y responsabilidad
coinciden se da en nosotros eso que los poetas llaman felicidad. De ahí
que la ética sea uno de los caminos de la felicidad." (2)
Todo lo dicho anteriormente no es más que una introducción
al verdadero mensaje del texto. Puedo hablar mucho de ética en este
ensayo, porque soy argentina, "re heavy, re jodida" y hablo mucho,
porque tengo todo el derecho. Puedo llenar de palabras hermosas 4 páginas
hablando de libertad y responsabilidad... pero si no las pongo en práctica
(moralmente), ¿de qué me vale?
En fin, ¿A qué quiero llegar con todo esto?. A que yo, Andrea
D'Abate, argentina de nacimiento y de sentimiento, me hago responsable de
no haber leído (para la fecha de entrega del presente trabajo) el
libro de Jaime Barilko en forma completa, sino salteando algunos subtítulos
para ganar tiempo y así poder entregarlo. Lo había elegido
libremente porque me encanta su manera directa de plantear las cosas, pero
tuve que esperar para conseguirlo aún cuando el tiempo me apuraba,
y me hice cargo entonces, respondí por las consecuencias de un posible
resultado pobre de mi trabajo. También me hice responsable por decir
la verdad, aunque ello significara un "rehacer" en mi ensayo,
porque consideré que era mi deber no mentir, no quedarme en la típica
frase: "Yo?... argentino." (2) Haciendo lo que les dije, comprobé
con toda alegría, que decir la verdad, que actuar éticamente,
me resultó más positivo de lo que esperaba. De hecho, aprobé
el trabajo con felicitaciones.
Esta es mi manera de expresar mi coincidencia teórica con el autor,
y el punto de partida para tener "autoridad moral" para hablar
de ética. La ética es de todos los días y se expresa
en las pequeñas cosas.
Me gustaría continuar tratando de complementar la visión de
Barilko con respecto al argentino, pero desde un punto de vista más
psicológico. Quizás esto tenga que ver con "El todo comenzó
con Edipo" del que habla Barilko.
Carlos A. Vinacour (3) médico psiquiatra y miembro del Ateneo Clínico
en Psiquiatría de Buenos Aires presentó en el 4to Congreso
Virtual de Psiquiatría "Interpsiquis 2003", un artículo
llamado "La Argentina psicopática". Éste plantea
que así como cada persona tiene una personalidad, así también
cada pueblo tiene una manera de ser. En este caso, los argentinos tenemos
una personalidad psicopática o personalidades activamente independientes.
De esta manera cita a T. Millon (4) quien señala como rasgos:
los controles se transgreden fácilmente y, en consecuencia
hay un umbral muy bajo para las acciones irresponsables y desviadas.
las trasgresiones socialmente reprobables se exponen, actuando o hablando
de ellas.
Hay una conducta claramente exhibicionista, es más piola el que más
transgrede, lo muestra y se jacta de ello; evade más impuestos, coimea,
se cuela...
Cada vez tiene menos respeto por el otro, perdiendo sensibilidad y aprensión.
la ética ha sido alterada., aunque nuestra capacidad de juicio
está intacta Y por supuesto somos las víctimas de los
políticos de turno y de los organismos internacionales. Deslindamos
nuestras responsabilidades utilizando
la proyección como mecanismo de defensa. Por otro lado,"el argentino,
acompañado de un sensible sentido del ridículo, revela que
su temor más profundo es el ser o parecer un tonto, así nuestro
insulto nacional y popular es el de "boludo" (5).
La psicopatía es una personalidad "activamente independiente",
pero esta independencia no surge de la autoconfianza, sino de la desconfianza
en los demás; y a su vez, la acción se da básicamente
para beneficiarse uno mismo. Debemos aprovecharnos primero, antes que otros
se aprovechen de nosotros, antes de que nos tomen por estúpidos.
Y en realidad, ya somos estúpidos. El estúpido, para Barilko
es aquel que está seguro de sus ideas, de sí mismo, de sus
convicciones, entonces no piensa sino que repite, y al repetir tiene la
cabeza en una lata. Tener la cabeza enlatada implica que toda nuestra inteligencia
y nuestro juicio se queda ahí, paralizada, "estupe-facta",
en el molde con forma de idea o de "buena intención" que
no pasa a ser acción. Y la acción que quizás podemos
efectuar en tales circunstancias no es más que un acting out, o una
actuación irresponsable, no pensada, impulsiva, egoísta, teñida
de proyecciones y de inmoralidad.
A lo mejor sea necesario comenzar por reconocer la propia estupidez y aprender
a escuchar al otro. Reconocer nuestra estupidez es comenzar a "estar
inteligente". Estar inteligente (que no es lo mismo que ser inteligente)
para Barilko (6) "es abrirse a lo nuevo en calidad de nuevo y responderle
en cuanto nuevo desde la propia renovación... Lo contrario (estupidez)
es la ceguera de reflejos condicionados que nos hacen marcar el paso en
cualquier dirección". La inteligencia es la capacidad de responder
coherente y eficientemente a nuevas situaciones, o sea creatividad del propio
ser, porque cuando aprendemos, nos re-creamos. Si aprendemos a escuchar
al otro, es muy posible que nos volvamos más inteligentes, y al volvernos
más inteligentes, más capaces de poder pensar la ética
y ponerla en práctica moralmente.
Volviendo a los rasgos de personalidad psicopática del argentino,
he dicho antes que tiene relación con el Edipo en el sentido de que:
Con un padre (que si lo hubo), no ha sido lo suficientemente firme como
para imponer su ley, o ha sido tan paternalista y sobreprotector como la
madre (patria), o bien, sus padres han sido ambos trangresores.
De esta manera, la ley, la noción de orden siempre es buscada por
el argentino afuera (en otras sociedades, que siempre son mejores), o tiene
una necesidad de ley y sanción impuesta (en un gobierno de facto),
porque es hijo del rigor. Por otra parte, tiene una madre tan narcisista,
que él mismo como prolongación de ella, se considera el ombligo
del mundo. De esta manera, se excluye al padre (la ley) y se lo considera
como ausente, como no existente, así como tampoco existen los otros.
Y "se ama" a la madre tierra argentina sólo en cuanto le
sirva para su propio beneficio, la consume vorazmente pero no la cuida,
no se hace responsable por ella, y menos si los hermanos son considerados
una competencia para obtener lo que desea, al mejor estilo de una sociedad
de marketing. El argentino psicópata cada vez menos sensible y reflexivo,
se convierte en un Caín que poco a poco con manipulación,
proyecciones negativas, mentiras, corrupciones, "falta de memoria"
(el "no me acordé", "yo no fui"), falta de
respeto y de tolerancia a la frustración, va matando a cada uno de
los Abeles que están a su alrededor. Y no sólo Abeles,
sino que también tiene que enfrentarse a todos los demás Caínes
que existen (¿existen?). El argentino llamado Caín, es un
ser sin ética, y sin moral.
Me pregunto si será posible cambiar de alguna forma
una personalidad que se estructuró de esta manera. Quizás
habría que hacer terapia colectiva... Pero no creo, a nadie le importa
el otro, así que mejor hagamos terapia individual y hablemos; que
el otro inexistente nos escuche. Para algo hay tantos psicoanalistas.
Con este psicodiagnóstico irónico no quiero ser negativa con
respecto al pronóstico que tiene el argentino. Como toda persona
(entiéndase sociedad) (1). Para la DSI, la personalidad (la manera
de ser) es a la persona como la cultura es a la sociedad. única e
irrepetible, tiene también sus virtudes y sus núcleos sanos.
Mi propuesta es comenzar a trabajar con ellos.
Esos núcleos sanos se encuentran muchas veces en los "argentinos
notables" de Barilko y en muchas "buenas personas", que aunque
no vayan a la acción, por lo menos están pensando en el otro.
Pero por sobre todo creo que nuestro núcleo sano se encuentra en
los niños, que tienen todo el potencial humano para hacer una Argentina
más ética y más de "argentinos" en plural.
Los niños son la parte más plástica de nuestra cultura
(léase personalidad en lo individual), ya que ellos están
en permanente formación, en re-creación de su ser, en aprendizaje
permanente, en camino de su identidad.
Al decir de M. M. Casullo (7) "todos nuestros comportamientos como
seres humanos suponen e implican vínculos con nuestros semejantes.
Sin los Otros no podemos ser Nosotros. Son los Otros los que nos permiten
construir nuestra Identidad personal". En tanto sujetos, nos constituimos
como un sistema integrado por subsistemas diferentes y complementarios:
el biológico, el psicológico el axiológico y cultural
y el social. Y prosigue "vivimos en contextos sociales y culturales
específicos que proveen normas, creencias, roles a cumplir y que
otorgan significado a lo que se hace o deja de hacer".
La conformación de la personalidad es por ende, el resultado de condicionantes
no solamente biológicos y familiares sino también socioculturales
que en un entramado complejo interactúan de manera continua.
Por ello es tan importante que eduquemos a nuestros niños en valores
éticos, no como una mera instrucción, sino promoviendo lo
que Barilko llama "la cultura del alma", el mejoramiento y perfección
del carácter, el pensamiento crítico, la moralización
(no el moralismo), o sea la socialización. El aprender a ser-con-otros
es la clave para ser-uno-mismo, y en consecuencia, para ser feliz/ces.
Para terminar quiero compartir un cuento breve que leí al final de
un libro que trata sobre la comunicación en las organizaciones (8)
que veo muy acertado para enfocar el tema de la responsabilidad y la ética
para los argentinos:
"Hay un viejo cuento con cuatro personajes: TODOS, ALGUIEN, CUALQUIERA
y NADIE. Ocurre que había que hacer un trabajo importante y TODOS
sabían que ALGUIEN lo haría. CUALQUIERA podría haberlo
hecho, pero NADIE lo hizo. ALGUIEN se enojó cuando se enteró,
porque le hubiera correspondido a TODOS. El resultado fue que TODOS creían
que lo haría CUALQUIERA y NADIE se dio cuenta de que ALGUIEN no lo
haría. ¿Cómo termina la historia? ALGUIEN reprochó
a TODOS porque en realidad NADIE hizo lo que hubiera podido hacer CUALQUIERA..."
(1) Barilko, Jaime, "Ética para argentinos", Ed. Aguilar,
1998.
(2) Ibídem (1), Pág. 56.
(3) Vinacour, Carlos A. "La Argentina psicopática", 4to
Congreso Virtual de Psiquiatría "Interpsiquis 2003" www.interpsiquis.com,
organizado por la página web www.psiquiatria.com, 2003.
(4) Millon, T. "Trastornos de la personalidad. Más allá
del DSM-IV". Editorial Masson. Barcelona, 1998.
(5) Urtizberea, R.. ,"Elogio de la viveza", La Nación,
2002
(6) Barilko, Jaime, "En busca de uno mismo", Emecé Editores,
3ra edición, 2000
(7) Casullo, María Martina, "La convivencia: una cuestión
de valores". www.institutoipsi.com.ar, 2002
(8) Morera Justo, Iris, "La comunicación para el cambio en las
organizaciones. Una introducción global a la comunicación
institucional", Ediciones Caeci, Buenos Aires, 1998.
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