CORRUPCIÓN Y MOBBING

Autor: desconocido (*)

 

CORRUPCIÓN Y MOBBING.-

EL PROCESO:

hostigamiento psicológico

El Proceso se inicia con una fase de hostigamiento psicológico, a fin de amedrentar al funcionario y aislarlo del grupo como forma de presionarlo personalmente de manera que su actuación se acomode a los intereses del acosador. La figura delictiva sería unas coacciones leves, y vejaciones leves.

influir en cadena

Si no consigue su propósito iniciará una segunda fase, esta vez se dirige a la independencia e imparcialidad de los empleados públicos, procurando influir generalmente en cadena, a través de otros funcionarios, prevaliéndose de su posición jerárquica de hecho o de derecho, a través de medios distintos a los legales.

acoso moral

Si tampoco por esta vía obtiene lo que busca, se transforma en la más dañina espiral del mobbing: la del acoso laboral en las Administraciones Públicas, denunciada por la unanimidad de la doctrina científica como la más peligrosa forma de horadar los pilares del Estado Democrático y de Derecho. Los efectos de ello no son una hipótesis de trabajo, es una realidad que esta siendo constatada por los expertos.

CONSECUENCIAS:

inhibición social

Hay una sensación generalizada en la población de hastío, está inhibida la acción social reivindicativa, el control social de las instituciones y la sanción política en las urnas. Se ha insistido estos últimos años en que "la corrupción" es la responsable del descrédito, ineficacia y aletargamiento de las Administraciones Públicas. Sin embargo creo que este discurso estaba incompleto, por eso solo ha servido para causar un efecto de choque en la sociedad, tras el que la falta de salida la ha conducido hacia la inhibición de iniciativas.

separación artificiosa

La separación artificiosa entre "los corruptos" y el resto de la sociedad, es el mayor éxito que estos antidemócratas jamás pudieran haber imaginado obtener. Atrincherados frente al resto, viven y conviven en una sociedad que los ha tenido que aceptar como realidad impuesta contra la que no hay nada que hacer.

CAUSAS:

violencia psicológica

El avance de este trabajo pretende dar una vía de salida, al menos una ventana por donde salir del encierro psicológico. Estoy convencida de que la corrupción no se hubiera instalado de esta forma en las Administraciones Públicas si la sociedad española no estuviera transida de un modo de relación y convivencia basado en la violencia psicológica.

El modelo de comportamiento que no respeta el derecho de cada persona a ser tratado como ser humano en cada una de las situaciones en que se encuentre, es el verdadero virus mutante que contamina la convivencia. El maltrato psicológico en la familia, hacia los extranjeros, con los ancianos, los discapacitados, y con el que tenga una ideología, credo, sexo o personalidad distinta, se basa en no respetar la llamada integridad moral, y se pone de manifiesto también en el marco de relaciones laborales en las Administraciones.

La integridad moral es el derecho a ser tratado como ser humano (la integridad humana).

reiteración

La opinión pública imprimirá mayor violencia psicológica hacia los empleados de las Administraciones que desde entonces están bajo el riesgo de ser sospechosos de corruptela, lo que a su vez generará un desgaste psicológico del funcionario que aprovechará el acosador-corrupto para reintentar conseguir sus fines. Porque no hay que olvidar que el político-acosador mientras pueda, reiniciará sus planes una y otra vez, aun a riesgo de sí mismo. Es el estúpido tan bien traído por Antonio Blánquez del Corral "Acoso moral, violencia de guante blanco: lenta y silenciosa alternativa al despido".

OBJETIVO:

corrupción y mobbing

De este modo, el que pretende traficar con influencias, coaccionar o corromper a un funcionario público cuenta con un gran aliado: el virus de la cosificación de los seres humanos. Cuando se pasa por encima de la integridad de la persona, y tratándola como a un objeto al que se intenta moldear, se transgreden los derechos fundamentales a la libertad personal, el honor, la presunción de inocencia, y la libertad de expresión y opinión, la corrupción tiene una correa de transmisión terriblemente adecuada a los fines del corrupto.

Una vez puesto en marcha la estrategia para conseguir satisfacer intereses particulares abusando de las potestades públicas, el sujeto diana de la corrupción pasa a ser además, víctima del mobbing institucional. Tocado por la batuta del corrompido, automáticamente se genera una sinergia a su alrededor por la que se le presume una voluntad doblegada a los deseos del corrupto, y sin pararse a averiguar o a analizar si verdaderamente ha aceptado el pacto o no.

Será aislado del grupo como "apestado" y juzgado y sentenciado como culpable, "..algo habrá hecho como para que se acerquen a él.." . A partir de ahí, el acosador-corrupto tendrá todo el campo libre para actuar, quedando la mayoría de las veces impune su conducta, incluso invisible, porque el refuerzo de hostigamiento que aportan "los no tocados", convertidos en acosadores, será el que, al final, acabara con la persona y si llegara el caso, serán estos acosadores los que un Juez detecte y sancione.

El hostigador es muy posible que en su carrera política se encuentre con algún funcionario prevaricador que le conceda lo que busca, lo que sí es seguro es que habrá sembrado por donde haya pasado un ambiente hostil, semillero de todo tipo de acoso psicológico. Porque cuando se ataca a la integridad humana, las respuestas iniciales son a menudo desproporcionadas aparentemente, y es que solo quien ha sentido el sufrimiento de ser tratado como si de un instrumento al servicio de los intereses de un pretendido dueño se tratara, sabe entender que ningún daño físico o psíquico se equipara al moral, porque para aquellos, la naturaleza humana tiene resistencia y no se siente menos persona. Pero los daños a la integridad humana, esos son contra natura y no siempre se encuentra la vía para aliviarlos.


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