A
veces, en nuestras relaciones con otras personas, se presentan
ciertas luchas de carácter sordo o de bajo fondo
motivadas, la mayoria de las veces, por celos profesionales.
Cuando estos celos se desatan pueden ponerle a uno en el
centro de mira y encontrarse con obstáculos generados
por determinadas personas que tienen algún rencor
oculto y acumulado desde hace algún tiempo, quizás
no tanto por haber sido ofendidas, sino simplemente porque
estas personas están un tanto acomplejadas y perciben
que con la forma que uno tiene de hacer las cosas ellas
están perdiendo parte de su pequeño poder.
Estas zancadillas, nomalmente, provienen de personas de
carácter muy controlador y grisáceo.
Además
de esta presión individual podemos recibir tensión
en nuestra relacion con grupos de presión. Existen
círculos sociales interesados (que no interesantes)
y muy pendientes de la imagen externa. En estos círculos
predominan las exageraciones y las iniciativas demasiado
infladas. Son ambientes que viven sólo del postre
y están caracterizados por su inconsistencia. Frente
a éstos círculos es fundamental mantener los
principios morales en alza y no dejarse llevar por "cantos
de sirena" que ofrezcan el ingreso en ellos como si
se trataran de grupos supuestamente de una clase especial.
Para
ello hay que poner en práctica la sagacidad, la sangre
fría, y la astucia, es básico el saber lo
que se tiene que decir en cada momento, asi como el saber
callar. Hay que practicar mucho la prudencia frente a estos
grupos de presión. Y ello es así, porque este
tipo de círculos sociales actúan como "mafias"
dado que tienen intereses creados y por ello ponen cadenas
o trampas a los posibles competidores. Las personas vividas
como competidores, podrían representar una merma
en el poder que estos grupos tienen acumulados. En algunos
momentos, cuando tengamos que relacionarnos con estos círculos
sociales, estos intereses creados habrá que evadirlos,
pero en otras ocasiones no habrá otra salida que
doblegarlos.
Respecto
a las personas vividas como competidores hemos de matizar
que es más fácil que una persona con fama
caiga en desdicha que aquella otra persona que no es conocida.
Y ello es así porque la persona no conocida publicamente
tiene menos posibilidades de caída y de pérdida
de reconocimiento por los demás. Las personas públicas
han de practicar la moderación para no generar chismes
o comentarios en torno suyo.
A
veces, las personas, sufrimos algún tipo de desengaño
de carácter espiritual, y normalmente, este desengaño
está causado porque hemos idolatrado excesivamente
a un ambiente o a un ser humano. A menudo, eso es lo que
pasa cuando una persona encuentra evidencias del actuar
"mafioso" del grupo de presión al que había
idolatrado, con lo cual se siente herida psiquicamente al
ver que no se cumplen las altas espectativas.
Es
bien cierto que determinados aspectos de la estructura psicológica
humana solamente se pueden detectar, corregir y perfeccionar
cuando existe una prueba o dificultad exterior. Cuando una
prueba se nos pone delante, todas las personas comenzamos
a desarrollar una serie de habilidades potenciales que teníamos
escondidas y las cuales nunca hubieramos desarrollado, si
uno no se llegara a ver en el aprieto. Es por tanto, a través,
de este roce o confrontación con las circunstancias
como los seres humanos vamos desarrollando muchas cualidades
interiores. Por tanto cuando uno se equivoca, lo importante
es saber si esa pequeña caída va a servir
de elemento de reflexión y de maduración.
Es
importante meditar qué esperamos de la vida y qué
estamos dispuestos a hacer para conseguir nuestros objetivos,
y también qué aspectos de nuestra existencia
estamos dispuestos a sacrificar en pro de otros valores
a los cuales damos mayor importancia.