APREHENDER
¿Te sentiste superior a alguien,
hoy?
¿Te sentiste disminuido, humillado, por alguien,
hoy?
Dios debe mirar con ojos compasivos y sonrisa
tierna nuestros juegos de niños.
Él nos mira bondadosamente y con
los mismos ojos a todos.
Mira con amor al santo.
Mira con amor al descarriado.
Los ojos de Dios son perfectos y por tanto
no ven diferencias entre sus creaciones.
Somos nosotros, con nuestras limitaciones
moviéndonos en este mundo de dualidad quienes inventamos
las diferencias.
Y así, nos podemos sentir más
arriba, o más abajo.
Sentirnos más arriba o más
abajo, son posiciones peligrosas para nuestra paz y bienestar.
Más arriba somos petulantes, pedantes,
soberbios, orgullosos, arrogantes.
Más abajo somos envidiosos, celosos,
temerosos, débiles.
No somos ni superiores, ni inferiores a
NADIE.
Qué amoroso refugio ofrece la percepción
desde los ojos de Dios.
¡TODOS SOMOS IGUALES!
Carmen Farías - Lecciones pendientes