En "El miedo a la libertad",
Erich Fromm explicó la barbarie nazi a partir de
la psicología individual. El individuo autoritario
(en su obra, el nazi, pero todo ello es aplicable al comunista)
es sádico-masoquista, es decir, tiende a la dominación
y/o a la sumisión. La "aventura" nazi alemana
de los años 30 y 40 sucedió porque una mayoría
de las personas implicadas tenían esa personalidad.
En lo que sigue, cambiaré el término
de Fromm y llamaré a esta tendencia, en vez de sadomasoquismo,
dominación-sumisión. La expresión antigua
ha quedado ligada al sexo en la mente de las personas de
hoy, de manera que no haría más que provocar
confusión.
La dominación-sumisión nace
del miedo a ser individuo, a ser persona. El ser humano
está forzado a elegir continuamente, y la inhibición
en realidad sólo es otra opción a elegir.
Pero la libertad de elección tiene otra cara inseparable,
como las hojas de papel y las monedas: la responsabilidad.
Uno debe cargar con las consecuencias de su actos. El dominante-sumiso
pretende eliminar su responsabilidad atribuyéndosela
a otra persona.
La otra causa de la dominación-sumisión
es el egocentrismo. El dominante-sumiso no percibe a los
demás como personas. No le importa su dolor, su alegría,
sus sentimientos, su bienestar... En su percepción
emocional de la vida, los otros son sólo títeres
sin sustancia cuyo interés radica exclusivamente
en la medida en que pueden satisfacer o contrariar sus deseos.
Carece por completo de empatía.
En sí misma, la dominación-sumisión
proviene de un instinto animal. Se trata de un mecanismo
inconsciente que regula la jerarquía en los animales
superiores que viven en sociedad, como las manadas de lobos
o de chimpancés. El rango de picoteo entre las gallinas
de un gallinero es otra manifestación. Mediante la
dominación se afirman los individuos más fuertes
en los privilegios que puedan aparecer, tales como los mejores
bocados de la comida, la posesión de las hembras
o el territorio de uso exclusivo.
En los animales superiores, la dominación-sumisión
suele llevarse a cabo de forma incruenta. Basta que el dominante
haga un gesto agresivo para que el otro muestre su sumisión
mediante indicadores claros de vulnerabilidad; por ejemplo,
tenderse sobre el lomo dejando el vientre al descubierto
(algo que nunca se hace en la lucha) o fingir ser hembra,
con lo que ello implica de sumisión. Por cierto,
de estos rituales de sumisión mal entendidos proviene
la peregrina idea de que "entre los animales se dan
prácticas homosexuales".
Por tener un cerebro animal más
evolucionado, los seres humanos compartimos los instintos
de la mayoría de los mamíferos, sobre todo
de los sociales. Si nos parecen perjudiciales, los instintos
pueden trabajarse mentalmente y eliminarse (al contrario
de lo que creía Freud), pero lo más corriente
es que se sublimen o se racionalicen, dando lugar a elaborados
productos que incluso se presentarán como manifestaciones
de la cultura. Los desfiles de la Pasarela Gaudí
no tendrían interés para nadie si no estuvieran
basados en el instinto sexual. Las guerras no existirían
si nadie estuviera atrapado en la dominación-sumisión.
Conviene resaltar que la dominación-sumisión
es una característica personal, que cada individuo
puede tener en distinto grado. Y es importante comprender
que quien es muy dominante en ciertas situaciones será
muy sumiso en otras, ya que la tendencia que genera su conducta
es una sola cosa. En ambos casos la persona "valora"
emocional e inconscientemente la situación y las
ventajas que se derivarían de una u otra actitud.
Una expresión muy difundida describe con claridad
a este tipo de gente:
"Fuerte con los débiles, débil
con los fuertes"
La Historia de la Humanidad puede escibirse
como la Historia de la Dominación-Sumisión.
Las guerras tribales, los imperios, las religiones que han
impuesto normas sociales de conducta, la competición
más o menos amistosa entre países, las tiranías,
las demagogias, la esclavitud.... y mucho más es
el resultado de la aceptación inconsciente de esas
normas de juego. Quienes no han querido jugar han sido considerados
débiles, locos o santos, que es una manera fina que
tienen los dominantes-sumisos de llamar a los locos para
que no les protesten.
Nuestra sociedad actual está montada
sobre el juego Dominación-Sumisión. Puesto
que no es práctico estar guerreando continuamente,
las competiciones deportivas canalizan alguna parte de esa
necesidad emocional que tienen muchos. El sistema liberal
se basa en la competencia, y a nadie se le ocurre nada mejor.
Los partidos políticos escenifican una lucha sin
la sangre, pero con el mismo encono que en la guerra. La
telebasura ofrece humillaciones e insultos de famosillos
como distracción sadomasoquista.
Una persona que tiende a la dominación-sumisión
está guiada por ella en cada momento de su vida cotidiana
y en sus relaciones personales. Éstas son algunas
de las características que nos permiten localizarlas:
1) Frases como "yo por las buenas,
soy muy bueno, pero por las malas soy malísimo".
2) Atribuyen a otros la responsabilidad
de sus propios actos, o de los actos de terceras personas:
"Es que me haces que te pegue".
3) No diferencian matices: cualquier cosa,
o es buena, o es mala. No ven el color gris.
4) Piensan "en bloque": un amigo
suyo nunca pudo hacer nada mal. Una persona que les caiga
mal no puede hacer nada bueno, y si los demás lo
dicen, replicarán que iba movido por malas intenciones.
5) Se manifiestan como son en situaciones
de impunidad; por ejemplo, de manera despreciativa el jefe
con el empleado o el adulto con el niño.
6) (Escribo en negrita por la importancia
de este rasgo, poco conocido) Hablan mucho de sus sentimientos.
Exhiben sentimientos muy acentuados y además en situaciones
no adecuadas, incluso con extraños. Esto se debe
a que en realidad son incapaces de tener sentimientos positivos.
Puesto que no los tienen, ignoran el pudor con que los que
sí sienten se manifiestan. Su ignorancia les lleva
a sobreactuar.
7) Las personas de este tipo se quejan
con mucha frecuencia de la conducta de los demás,
de las personas con las que se relacionan. Siempre se les
ha ofendido en algo, y si no lo hay, lo inventan. La queja
es la excusa con la que ellos preparan una justificación
para su futura agresión. Así siguen el esquema
de que los demás tienen la culpa de lo que ellos
mismos hacen.
8 Colocan las ideas por encima de las personas.
Por las ideas matarían, puesto que los productos
de su mente son para ellos más valiosos que las vidas
ajenas.
9) Se consideran a sí mismos ingobernables
en sus sentimientos. Niegan cualquier posibilidad de autoeducarse
y mejorar en sus emociones. Lo que hacen, "les sale
así, y no hay más que hablar".
10) Son enormemente gregarios.
La Dominación-Sumisión lleva a conflictos
más o menos graves dependiendo de dos factores:
a) El grado de la tendencia a la dominación-sumisión.
b) Que las relaciones con los demás
se correspondan con sus deseos o no.
La violencia doméstica sólo
puede entenderse a la luz del mecanismo de Dominación-Sumisión.
Si hay sumisión por parte de la víctima, la
situación de aparente normalidad de cara al exterior
puede durar muchos años, pero la cosificación
del otro se va instalando en la mente del dominante cada
vez con más fuerza. Esto exige sumisiones cada vez
más humillantes para la víctima. Si ésta
estalla y se rebela, la reacción es la paliza brutal
o el asesinato.
En el ámbito laboral, el acoso
sexual y el mobbing son manifestaciones de la tendencia
a la dominación. Dada una situación de
superioridad jerárquica o numérica, sólo
es cuestión de tiempo que el dominador empiece a
considerar que puede hacer lo que quiera con la víctima
elegida.
El terrorismo es una acción de dominadores
en el más alto grado. Intervienen siempre la sensación
de cosificación (las vidas ajenas les pertenecen),
la queja (su "pueblo" está sojuzgado),
la culpa ajena (ellos lo hacen porque otros antes
hicieron otra cosa...), la cobardía cuando
no están en ventaja (es proverbial la cobardía
cuando los detienen).
El síndrome de Estocolmo, por el
cual el secuestrado aprecia e incluso quiere a sus secuestradores,
es un efecto más del mecanismo de dominación-sumisión.
Puestos en situaciones límites, muchos secuestrados
desarrollan una sumisión total e inconsciente hacia
quien puede decidir si van a morir o no.
Publicado en Paz Digital, 13-03-2004
Extraído de www.forosdelmobbing.info (Aportado por
Manolo)