TESTIGOS MUDOS
Todos los expertos coinciden, ningún acoso puede perdurar, sin la colaboración de los testigos mudos.
Y esos somos tú y yo.
Cada
vez que permitimos que se critique a una persona que no está presente.
Cada
vez que le negamos el saludo a alguien porque ya no está bien visto
relacionarse con él.
Cada
vez que justificamos el aislamiento en "se lo habrá buscado"o
"alguna cosa habrá hecho" .
Cada
vez que miramos a otra parte cuando delante nuestro se agrede a una persona
(aunque sea con el vacío).
Y una vez que hemos dejado que otros nos dicten "la moda" de con quien está bien visto codearnos, habremos empezado a perder libertad personal y la habremos cedido a un lider.
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Lo
que hay son grados de perversidad. Una persona obra mal cuando ataca, desprecia,
humilla la dignidad de otra. Es lo que debería causarnos a todos un
sentimiento de INDIGNACIÓN , que es la furia ante el dolor injustificado
y evitable.
Cuanto más profunda sea la anulación de la dignidad de una persona,
mayor maldad hay en el comportamiento.
Comentarios de José Antonio Marina en " Hablemos de la Vida" de Nativel Preciado
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PERSECUCION Y ACORRALAMIENTO
Extraído de "Mobbing. Vencer el acoso moral" de Nora Rodriguez
El maltrato se torna cada vez más explícito. El acosador implica
directamente a superiores y a otros trabajadores cada vez que ofende, humilla,
critica o maltrata de algún modo a la víctima.
A partir de este momento, al hostigamiento se unen otras personas, compañeros,
jefes,...que participan del poder del acosador o que hostigan por omisión.
La calumnian, la ridiculizan, le niegan la comunicación.
Nadie recuerda cómo era esa persona anteriormente.
Las etapas por las que se pretende aplastar a una persona para luego destruirla
son iguales en todos los ambientes. El psicoterror es una tortura psicológica
en la que se suministra la violencia en dosis pequeñas a la vez que
se paraliza a la víctima con diversos procedimientos -similares a los
que se utilizan en un lavado de cerebro- para que no pueda defenderse.
De esta manera un individuo o grupo de individuos ejercen su poder sobre otro
individuo sin que pueda defenderse. Es una violencia "limpia", no
hay huellas, los testigos no ven nada. El fin de esta violencia no es destruir
al otro inmediatamente, sino someterlo poco a poco manteniéndolo a
su disposición para poder utilizarlo. La destrucción del otro
debe ser lenta para conseguir un crimen perfecto: no es el agresor el que
mata, es el otro quien se mata. El suicidio del otro es el mayor triunfo del
acosador moral, es exactamente lo que quiere.
En ocasiones, sobre todo si el acosador moral es un superior jerárquico,
durante el proceso de acoso se suelen agregar colaboradores al linchamiento
moral de la víctima, ya sea por corrupción -seducción-
o por coacción directa del acosador moral. "Mob" (mobbing)
significa mafia, en estos casos se suele hablar de "gang" o banda
de acosadores.
El tipo de víctima que el acosador moral prefiere: personas con
una elevada capacidad de empatía, sensibles y atentas a las necesidades
de los demás y al sufrimiento ajeno. Es esta característica
de la personalidad de las víctimas lo que explica la preferencia del
acosador moral por estos lugares de trabajo.
Son psicópatas incapaces de ponerse en la perspectiva del otro, en
consecuencia vampirizan al que posee esa característica en un intento
de recuperar su identidad. El acosador moral carece de las habilidades emocionales
que sus víctimas tienen, piensa que al destruir a su víctima
puede asimilar de alguna forma sus competencias interpersonales.
El acosador es un depredador moral que plantea su relación con los
demás como un juego mortal, una partida de ajedrez en la que él
mueve las piezas de los dos jugadores, lo primero que hace es atar las manos
del otro jugador.

Es una batalla desigual y asimétrica desde su inicio porque el otro
no sabe que le han declarado la guerra. El acosador moral juega con ventaja,
él si que sabe que está en guerra, le ha declarado la guerra
secretamente al otro. Si la víctima supiera identificar que se le esta
declarando la guerra desde el principio, la batalla no sería tan desigual,
no se plantearía en los mismos términos.
El acosador suele ir perfeccionando su técnica con cada una de sus
víctimas (acosa en serie y de forma múltiple), un acosador
experimentado no comete errores, usa colaboradores para el trabajo sucio,
no deja pruebas, es brutal y seguro en sus actuaciones, no duda.
La experiencia que adquiere en sus años de acoso le hace perfeccionar
su técnica hasta convertirlo en un maestro de la inducción al
suicidio. Se les considera asesinos psíquicos en serie. El acosador
moral es un muerto en vida que necesita la imagen de buena persona que los
demás tienen de él para sobrevivir, en su obsesión por
mantener esta imagen se enmascara, se lava las manos, evita manchar sus manos
de sangre y echa su responsabilidad a otros. Necesita colaboradores, una banda,
la mafia.
El acosador necesita público, necesita a los demás para conseguir
su objetivo: mientras maltrata a una víctima seduce o corrompe a sus
colaboradores, cuando tiene a una víctima en las dos últimas
fases, ya tiene a otra en las dos primeras fases.

Si la víctima no comete errores, entonces la hace responsable de los
errores de todo el departamento y de los suyos propios. La situación
se agrava para la víctima si su agresor encuentra audiencia, un público
colaborador y seducido, que es insensible a la humillación que padece
la víctima
Mientras tanto el acosador prepara en secreto su siguiente paso. Maneja la
envidia, los celos y las rivalidades entre compañeros de trabajo. Seduce
mediante corrupción a parte de los compañeros de trabajo de
la víctima. Detecta con facilidad a los más susceptibles
de ser corrompidos, les ofrece lo que quieren. Hace promesas pero no termina
de dar nada.

Habla mal de la víctima , le atribuye errores, ineptitud, difunde
calumnias sobre la víctima, la difama. Hace circular rumores - verdaderos
o falsos- sobre su vida privada, su conducta dudosa, su estabilidad mental,
su salud.
Se trata de eliminar cualquier diferencia entre ambos. "¡Todos igual¡" es el grito de guerra de la banda contra la víctima.
La envidia se transforma en odio y se manifiesta cuando la víctima
reacciona, bien sea por apoyo de terceros o por iniciativa propia, e intenta
actuar como sujeto libre.
Nadie habla a la víctima, con los objetos no se habla. Los demás
la miran con reproche, algo grave habrá hecho para que la traten así.
Si la víctima se basta a si misma y no le importa la opinión
de los demás se incrementa la violencia. El acosador moral usa para
la violencia a sus colaboradores, si los tiene.
Si hay una banda de colaboradores el proceso se acelera, la agresión
física es más probable y la víctima sufre una doble victimización:
una por su agresor, otra por el público que observa ya sea colaborador
directo o consentidor. Influye también el que se consiga o no aislar
efectivamente a la víctima, los apoyos de la familia, pareja, amigos
y otros compañeros de trabajo son factores determinantes para la estabilidad
psíquica de la víctima.
La alianza del perverso narcisista con un colaborador paranoico asegura la
aparición de la violencia física, el paranoico toma el poder
por la fuerza, no por seducción. El paranoico carece también
de sentimiento de culpa. Los perversos narcisistas suelen ser paranoicos leves,
pero no todos lo son. El perverso controla al paranoico. Estas dos formas
de tomar el poder se alían porque la víctima es la tercera forma
de tomar el poder: por empatía.
Los psicópatas rehacen su vida con facilidad, se hacen pasar por víctimas
de un loco/a y despiertan así los instintos de protección de
sus futuras víctimas.
Al perverso narcisista le gusta la corrupción, corromper y los corruptos
y entre sus colaboradores preferidos están el paranoico, el machista
y el acosador sexual.
Es un psicópata disfrutando del poder, un acosador moral preparando
el ambiente para sus fines, que tenga éxito dependerá en
gran medida de la solidez moral de "su público".
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