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El
pequeño o gran esfuerzo que algunas empresas llevan
haciendo en los últimos años por la RSC, y que
ha permitido impregnar sus decisiones empresariales de responsabilidad
social, parece que debiera repercutir positivamente en estos
tiempos de zozobra y dar una pista de si realmente este comportamiento
comprometido ha permitido, o está permitiendo, sobrevivir
con menor tasa de mortalidad a estas empresas que se habían
dotado y embarcado en políticas activas y que apoyaban
decididamente la RSC.
Para
tratar de ayudar a explicar el valor o lugar que ocupa realmente
la RSC en nuestras organizaciones, se nos antoja que tal vez
la mejor manera es preocuparse por indagar si la RSC ha calado
en nuestras estructuras empresariales y ya ha cristalizado
y ha pasado a formar parte de nuestro acervo cultural.
Para ello, les sugiero que recurran a la prueba del
tres de la RSC, o si lo prefieren llámenle la
prueba de la coherencia cognitiva de la RSC.
¿Quieren
realmente saber si hay cultura de RSC instalada en su organización?
Si
su contestación es afirmativa, y pretenden adivinar
si se mantendrá esta política de RSC en su organización
a pesar de las montañas rusas económicas
y del consiguiente vértigo que originan les sugiero
que utilice esta sencilla prueba del tres.
Hágase
estas tres preguntas, y no necesitará de auditor alguno
para comprobar el grado de uso/abuso del término RSC
que se está haciendo en su organización, ni
de la salud que gozan estas políticas en su empresa.
Las
cuestiones clave que le llevarán al resultado, y pido
perdón por si alguien empezaba a tener esperanza de
encontrarse ante un artículo importante u original,
son ¿qué piensa usted que es una cultura de
RSC acorde a su organización? ¿qué dice
usted en público y privado que es una empresa comprometida
con la RSC? , y por último ¿qué hace
su organización para caminar por la senda de la RSC?
Dando
respuesta a estas tres simples cuestiones, eso sí desde
la máxima responsabilidad y seriedad en las respuestas,
y expresando estas de la manera más operativa (medible)
posible, quedará clara y expedita la política
de RSC de su organización.
Como
ve no necesitará caros estudios, sesudos informes,
análisis crípticos, ni un dossier abultado y
tedioso para situar su empresa en el mapa de la RSC .
Una
política de RSC clara no se puede esconder entre complejas
frases, e indicadores indescifrables, ya que per se
las políticas de RSC deben ser transparentes, cognoscibles
y aplicables; además, deben poderse entender por todos
y cada uno de los grupos implicados, y eso evidentemente requiere
una explicación pautada, clara y sosegada, ya que la
escuela filosófica que da sentido a la RSC es precisamente,
permítanme la provocación, el utilitarismo,
y se debe responder a las preguntas anteriores a nivel individual,
porque no hacemos otra cosa que explicitar las reglas éticas
que dan sentido a nuestro comportamiento moral en la organización.
Y
como muy bien saben todos ustedes, las respuestas morales
son siempre el resultado de un ejercicio de introspección,
ya que la moral no la podemos disfrazar, ni tan siquiera distorsionar
en nuestro pensamiento, por que subyace en las creencias y
emerge en nuestra lógica con ímpetu e intención
de direccionar nuestros comportamientos.
Tal
vez engañemos al auditor, al cliente, al otro
pero ustedes saben sobradamente qué es, qué
dicen y qué hacen en RSC en sus organizaciones
las distancias cognitivas entre estas tres preguntas, nos
muestran lo lejos o cerca que está su empresa de realizar
una política auténtica de RSC, y si esta cuestión
es para su organización coyuntural y está a
punto de deshacerse como un azucarillo en un vaso de agua,
o si por el contrario se ha convertido ya en un principio
estructural que está dando forma a la empresa del mañana
mediante nuevas formas de comportamiento, con unas reglas
nuevas que están incubando el germen de la Cultura
de RSC de su organización.
Al
final, y a modo puramente instrumental si ha respondido afirmativamente
a las tres preguntas anteriores, su motivación hacia
la RSC quedará plasmada en su correspondiente informe
anual mediante la exposición clara a la que está
sometida su empresa y las eventuales sanciones, avisos y multas
que haya recibido por su operaciones en el periodo de referencia,
o al grado de desasosiego que su organización ha generado-
genera en el entorno.
Que
la situación económica actual no nos lleve a
olvidar la reivindicación que hemos mantenido en favor
de la RSC, ya que ésto confirmaría que nuestra
defensa de la RSC fue una cuestión coyuntural que abandonamos
en momentos de dificultad, la RSC no es un adorno reivindicativo
sino una necesidad primordial que da sentido a la cultura
empresarial.
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