|
Dirigir no puede ser otra cosa que liberar talento humano
para ponerlo al servicio de una causa noble. Un proceso que
requiere tacto, sensibilidad y firmeza.
Un
buen directivo como mínimo deberá tener las
siguientes características:
1.
Alto nivel de formación y conocimiento empresarial
en todas sus áreas: marketing, comercial, innovación,
productividad, recursos físicos y financieros, rentabilidad
y beneficios, RRHH y crecimiento directivo, Responsabilidad
Social.
2. Sólida formación directiva.
3. Dirigir y trabajar por objetivos dentro de una organización
impregnada de valores.
4. Dirección estratégica.
5. -Trabajar con planificación
6. Capacidad de liderazgo, motivación al logro, iniciativa,
empatía, confianza en uno mismo y capacidad para estimular
el desarrollo a los demás.
7 Desarrollar una cultura organizativa y delegar en personas
competentes.
8 Integridad y ética.- ser honesto para practicar una
ética integral y que su conducta sirva de ejemplo.
9. La responsabilidad social
10. La objetividad
11. El rigor y capacidad de toma de decisiones
12. La libertad crítica y la pluralidad de pensamiento,
entre otros
13. Respetar y considerar a cada una de las piezas que forman
parte de la organización
Analizándome punto por punto a mi mismo he llegado
a la siguiente conclusión que quiero compartir con
todos vosotros:
1.-
No tengo ni idea de nada. Soy un inspector ascendido y hombre
de confianza de los italianos. De hecho presumo de "haberme
hecho a mí mismo".
2.- No tengo ninguna formación directiva, post grado
ni superior que me capacite para dirigir una empresa, ni siquiera
me he interesado por formarme ni por aprender a ser un buen
directivo.
3.-
No sé que es trabajar por objetivos. No sé donde
está el norte. A mí me ha ido bien con el "palo",
funciono por impulsos y según me dé. Los valores
de mi organización se resumen en tres palabras: "les
tengo acojonados".
4.-
Hablo constantemente de estrategia pero no sé ni lo
que es y menos cómo ponerla en marcha. Es más,
si existiese, yo no la necesito.
5.-
La planificación es una palabra que no forma parte
de mi vida. Si alquien planifica algo, me da exactamente igual,
me lo salto a la torera cuando me place. Funciono a impulsos,
hoy digo A y mañana digo B.
6.- ¿¿Liderazgo?? Se me teme, no se me respeta
por ser un líder verdadero. No establezco sinergias
ni hago que las personas se sientan parte de la empresa, ni
que trabajen contentas con un objetivo común ni con
satisfacción personal y profesional. Siembro la duda,
la ambigüedad, la inestabilidad, falsas esperanzas. Me
rodeo de espías para que me mantengan informado, sembrando
de esta manera miedo y frustración. Además,
odio delegar. Por eso centralizo todo en mí y me rodeo
de fieles esbirros filibusteros adictos a su empobrecida pero
segura nómina.
7.-
¿Capacidad organizativa?.- Centralizo mi poder y organizo
a mi manera, poniendo esbirros y equipos de espionaje como
pilares fundamentales de mi organigrama. Me preocupa poco
que sean competentes, lo que me importa es que sean obedientes.
Estoy muy orgulloso en este sentido de mis dos directores
generales: Adolfo Fernández y José Ramón
López. El primero, además de sumiso, es un incapaz
como director general, pero para eso le he nombrado. El segundo,
ex empleadillo de Arthur Andersen, incapacitado para dirigir
equipos, pero es mi más fiel filibustero. Todavía
Adolfo, más astuto por tener más años,
no se cree nada de esta empresa, aunque sigue pegado a su
sillón, sabiendo que tarde o temprano acabará
como el resto de sus ex .... José Ramón, sin
embargo es algo más confiado y cree que llegará
muy arriba en esta empresa. Hombre! a lo mejor tiene suerte,
porque ya se sabe que en XXXX no llega arriba el que más
vale. (¡Me ha salido una rima!).
8.-
En cuanto a la integridad y honestidad, tengo que decir que
sé perfectamente que no sólo no está
bien dar un cargo de responsabilidad a quien no lo merece
por capacidad, formación, concimiento, etc., si no
a alguien que además es mi novia. Efectivamente, Pilar
es una buena chica, pero sólo eso. No tiene siquiera
formación universitaria, no habla idiomas, ni tiene
capacidad para ocupar el puesto que le he dado. Pero me tenéis
que entender humanamente, he pasado de los 60 y me he enamorado
de una mujer joven que me corresponde. Es mi último
cartucho. Pilar además me sirve de controladora, ya
que la envío a todas las reuniones para que me tenga
informado sobre cualquier aspecto. Intento ser objetivo, pero
la verdad es que su opinión me ha llevado a tomar muchas
decisiones viscerales carentes de toda objetividad. Entre
Pilar y yo tenemos controlada la empresa mediante la técnica
del acojone permanente.
9.-
La responsabilidad social ni me la planteo. Amenazo constamente
a la gente, la despido si me place, sin tener en cuenta su
situación familiar, personal... etc. Ya lo dije, lo
que me importa es que sean obidientes antes de que sean capaces
y eficaces.
10.-
La objetividad.- Tampoco me preocupa, soy demasiado mayor
para cambiar. Decido por impulsos y por comentarios de mis
esbirros. No contrasto las cosas.
11.-
¿El rigor?.- No tengo ni palabra ni rigor. Cambio de
opinión constantemente y me desdigo si hace falta.
12.-
NO acepto crítica constructiva ni la pluralidad de
pensamiento. Mi doctrina es única: o conmigo o contra
mí. Mis esbirros lo saben muy bien.
13.-
El respeto y la consideración hacia los demás
son frases hechas que suelo promulgar para que queden políticamente
correctas, pero me importan un cuerno. De hecho critico a
cualquier persona, esté presente o no, y la menosprecio
públicamente porque esto me llena de orgullo y me siento
más directivo que nunca. Nadie puede confiar. Un día
está dentro de mi círculo de "preferidos"
y mañana le he mandado a freir gárgaras.
Tras analizar los 13 puntos me doy cuenta de que no cumplo
ni una sola de las premisas necesarias para ser un buen directivo.
Esta situación sería insostenible
en una compañía seria que funcione con criterios
empresariales, pero afortunadamente, estamos en XXXX, ¡menos
mal!!
|