Cómo reconocer si en su empresa
se está produciendo algún caso de mobbing
Laura Aramburu, (rrhhMagazine, 11/3/2005).
(Aunque usted crea que en su oficina eso
no ocurre)
Pasada la novedad, los casos de mobbing
ya no salen tanto en la prensa como hace unos meses. Sin
embargo, no han dejado de producirse. Y lo que es peor,
cuando en una empresa se está produciendo un caso
real de acoso moral, el empresario suele ser el último
en enterarse, pese a que sobre él podrían
recaer después responsabilidades laborales, civiles
y penales. ¿Se ha parado a pensar si en su empresa
también hay "mobbing"? Lea con atención
las siguientes preguntas, que le pondrán sobre la
pista:
¿Ha cambiado algún empleado
radicalmente de comportamiento? Un trabajador que antes
era alegre y hablador, de pronto deja de relacionarse con
sus compañeros y se retrae; o se muestra apático
o irritable. Plantéese cuál puede ser el motivo.
¿Alguien que no faltaba nunca
al trabajo sufre ahora bajas frecuentes y prolongadas? El
estrés emocional al que se ve sometida una víctima
de mobbing repercute en su salud, no sólo psicológica,
sino también física. Por ello, quien lo sufre
suele acabar padeciendo enfermedades psicosomáticas.
Si un empleado que era una persona habitualmente sana, ahora
cae enfermo con frecuencia a causa de enfermedades aparentemente
menores, como cefaleas, fatiga, dolores musculares u otras
mayores, muéstrese alerta.
¿Rinde poco alguien que antes
rendía mucho más? El rendimiento de un
trabajador víctima de mobbing se ve inevitablemente
afectado por la tensión continua a la que está
siendo sometido. Por ello, una caída en picado en
el rendimiento suele ser un indicador de que algo no marcha
bien.
¿Ha recibido de un empleado quejas
reiteradas sobre el comportamiento de uno de sus superiores?
Puede que quien las realiza esté pidiendo a gritos
apoyo para afrontar una situación de acoso moral.
Cuando un superior es el protagonista activo del mobbing,
el abanico de acciones de acoso que puede llevar a cabo
es amplísimo: asignarle trabajos absurdos, imponerle
una carga de trabajo excesiva o tareas demasiado complejas,
valorar siempre a la baja su rendimiento, amenazarle con
procedimientos disciplinarios...
¿Algún empleado se encuentra
marginado? Es típico de los maltratadores influir
en las relaciones del maltratado con el resto de la plantilla.
Para ello, le excluye de las conversaciones, le ignora,
le humilla, le desprecia, subraya públicamente sus
debilidades e incluso caricaturiza sus rasgos físicos.
A la larga, todas estas acciones hacen mella en la víctima,
que probablemente vea muy restringidas sus relaciones sociales
dentro de la empresa.
¿Ha percibido algún comportamiento
incorrecto o fuera de tono? Que se produzca algún
conflicto entre los empleados es hasta cierto punto normal
en cualquier colectivo. Pero también puede ser un
indicio de maltrato psicológico. Frente a la sutileza
y silencio con la que en ocasiones actúan los maltratadores,
en otras hacen a sus víctimas objeto de gritos, riñas
en público en un tono alto y humillante, etc. Puede
que sólo sea un episodio aislado pero, si se repite,
también pudiera ser la actuación sistemática
de un maltratador.
¿Algún empleado le ha
comentado que algo no va bien en la empresa? Los demás
empleados perciben si en la empresa se está produciendo
una situación de mobbing, por lo que el clima laboral
suele verse muy dañado. Pese a ello, en muchas ocasiones,
guardan silencio respecto a lo que le está ocurriendo.
Por ello es importante que, si algún empleado le
da a entender que algo está pasando, pese a que no
sea muy explícito, no haga oídos sordos al
mensaje.

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