EL MOBBING: UNA VISIÓN DESDE LA PREVENCIÓN DE RIESGOS
Prologo
El tema del acoso psicológico en el trabajo, también denominado con el anglicismo "mobbing", es un tema desconocido a nivel conceptual, pero muy conocido a un nivel mas coloquial. En el mundo laboral siempre han existido casos en los que se le hacía la vida imposible a algún trabajador, todos conocemos algún caso, directamente o porque nos lo han contado, y aunque la mayoría de las veces se le atribuía a la misma víctima la culpa de lo que le ocurría, ninguno era capaz de negar que se ejercitaba violencia contra ese trabajador.
Hoy en dia se habla mas del tema del mobbing en las sociedades occidentales, porque estamos construyendo, entre todos, unas sociedades que se cuestionan el ejercicio de la violencia como método de relación interpersonal. En los paises en los que el ejercicio de la violencia del hombre contra el hombre no es cuestionada, (incluso en algunos se mitifica la violencia), estas sociedades, digámoslo claramente, nunca mostrarán preocupación por el tema del ejercicio de la violencia en el mundo laboral, ya que la violencia impregna todas las áreas de la vida: violencia intrafamiliar (maltrato a la mujer, educación punitiva de los menores..), violencia cultural y social ( existencia de la pena de muerte, ajusticiamientos públicos, sobreexplotación laboral de los adultos, explotación laboral de menores, prostitución infantil...); por ello el que se hable del ejercicio de la violencia en el mundo laboral es un paso adelante en lo que se refiere a la evolución del ser humano hacia la creación de una sociedad más justa.
Lo que si es nuevo es el interés y la preocupación por saber más sobre el tema del acoso laboral, y ese interés se manifiesta en que cada vez más se hacen jornadas y cursos con el tema central del mobbing, surgen expertos en la materia que nos ayudan a una clarificación conceptual de los procesos que tienen lugar, de las fases de evolución del acoso y de los protagonistas que intervienen , y lo más importante nos ayudan a identificar los contextos en los que se permite el desarrollo de la violencia en su seno.
Cuando Sonia y Antonio me propusieron prologar su trabajo me gustó y me confirmo, una vez más, la sensibilidad que ambos tienen como seres humanos. Los conocí por primera vez cuando necesitaron entrevistar a un grupo de personas afectadas por acoso laboral para poder desarrollar este trabajo que ahora estoy prologando.
A menudo, se cree que se conoce a las personas cuando se las entrevista, y no digo que no sea cierto, pero olvidamos, demasiadas veces, que también se conoce a las personas cuando son ellos los que entrevistan, porque a través de las preguntas que hacen, de cómo las encadenan y de cómo reaccionan a las respuestas y flexibilizan o no, matizan o no, su esquema previo; también se dan a conocer.
Y de eso quería hablar, de ellos y de su primer buceo real ante el dolor y el sufrimiento de un grupo de trabajadores. Algunos afectados de acoso iban explicando su caso, no de una forma dramática, sino como ejemplos de casuística del aspecto teórico del tema.
Yo iba viendo como el dolor ajeno no les era indiferente, como sus ojos transmitian una luz primero de asombro y sorpresa, pero a lo largo de la tarde, esas sensaciones se iban trocando e iban pasando del estupor a la indignación. Algo había que no acababan de captar, lo notaba, y se que eso les impelía a preguntar, y preguntar, ahora ya si, fuera de todo esquema previo. Tenían una ansia de saber, de comprender admirable. Querían descifrar la razón humana que fuerza a dañar a otro ser humano. Y ese deseo de saber, estaba acompañado por la entusiasta creencia que en el ejercicio de su profesión podian ayudar a mejorar las situaciones de violencia laboral.
Al cabo de unos dias me confirmaron que también viajarían a Madrid, que querían asistir a las Jornadas de "Madrid contra el Acoso". Y alli volvieron a demostrar su sensibilidad, que no sensiblería, porque cuestionaron lo cuestionable, a saber no confundir una situación de víctima con el victimismo. No es lo mismo, saberse víctima de la violencia que instaurarse en una postura victimista, cosa que les pasa a algunos afectados de acoso laboral.
Saberse víctima de una situación violenta, implica un deseo de salir de ahí, de informarse para conocer las salidas, de esforzarse para ello, de buscar apoyos y de ir con el objetivo último de sobrevivir a la violencia con el menor coste psíquico y físico posible.
Instaurarse en el victimismo, conlleva no esforzarse en mejorar la situación, en dolerse de ella, en apiadarse de si mismo pero sin avanzar en la resolución de las propias heridas; en estos casos el afectado no asume su responsabilidad en el propio restablecimiento.
Desde el ámbito de la empresa es de dónde pueden surgir las estrategias de prevención, esas que impedirán que los conflictos, situaciones normales entre seres humanos, se conviertan en acoso, que sin duda alguna, es una situación anormal en las relaciones interpersonales que demuestran un fracaso personal y, también, y mucho más grave un fracaso de la empresa en la resolución de conflictos.
A Barcelona a 16 de marzo de 2004.
Marina Parés Soliva
Diplomada en Trabajo Social y perito social jurídico.
http://www.acosomoral.org
http://www.forosdelmobbing.info
Extraído del Estudio sobre Mobbing de Sonia Carbellido y Antonio Oliver, ambos responsables de R.R.H.H y técnicos de Prevención en Riesgos laborales especialistas en ergonomía y psicosociología. Antonio Oliver <foliverh@eresmas.com>
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