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Psicópatas
21/06/2004
Si las empresas fueran personas, ¿serían psicópatas?
Las empresas
son, ya, un invento antiguo. Durante los siglos XVII y XVIII
eran creadas por prerrogativa real; el monarca de turno otorgaba
una licencia que permitía a un grupo de capitalistas
comerciar en determinadas partes del mundo. Dicha licencia
era renovada periódicamente, en función de que
la compañía hubiera, o no, cumplido con las
expectativas creadas. Alguna de las compañías
así creadas han sobrevivido hasta nuestros días.
Como la Compañía de la Bahía de Hudson,
la multinacional más antigua del mundo, creada en 1670.
Desde su nacimiento, la institución empresarial ha
sido objeto de debate y controversia. Siempre ha habido quién
la ha considerado una maldición. Y es que, en muchas
ocasiones, las empresas nos muestran su lado oscuro. Como
en Bophal; en el año 1984 murieron miles de personas
como resultado de una fuga tóxica en una planta propiedad
de Union Carbide en Bophal, India. Aunque la cifra de víctimas
da idea de la gravedad del acontecimiento, el tratamiento
de la crisis por parte de Unión Carbide instaló
definitivamente a la compañía en los puestos
de honor de la historia de la vileza. La compañía
hizo absoluta su dejación de responsabilidades, mostrando
una inhumana falta de sensibilidad por las víctimas.
Afortunadamente, Union Carbide, y sus accionistas, padecieron
un proceso de decadencia acelerado. Magro consuelo.
A
una escala distinta, nos encontramos con compañías
que muestran una fiereza inusitada para proteger su negocio;
como De Beers, que a lo largo de su siglo de historia recurrió
a todas las estratagemas a su alcance para proteger su control
del negocio del diamante. Los diamantes por delante de las
personas. Hasta tal punto llegaba dicho control que, con ocasión
de un cambio de sede en 1979, se solicitó a los tratantes
que presentaran sus respetos y trajeran un bonito regalo;
dado que respecto a mobiliario y obras de arte la cosa ya
había sido decidida, se les pedía que trajeran
dinero; eso sí, en su justa medida. Más de diez
mil dólares resultaba vulgar; menos de cinco mil, tacaño.
Nadie faltó a la cita. ¿Recuerdan la boda de
Don Corleone en El Padrino?.
Hace
unas semanas se estrenaba The Corporation; un documental canadiense
que pretende dar respuesta a una provocativa pregunta: si
las compañías fueran personas, ¿qué
tipo de personas serían? La conclusión a la
que llega el documental, después de sucesivas entrevistas
con políticos, empresarios, psicólogos e incluso
algún galardonado con el premio Nobel de Economía,
es que, si fueran personas, las empresas serían psicópatas.
En el documental, un psiquiatra del FBI manifiesta que en
muchos aspectos, las empresas son el prototipo de psicópata.
Al parecer, a la anterior conclusión se llega después
de analizados ciertos síntomas; las compañías
son egoístas, sólo les preocupa hacer caja.
Además, como los psicópatas, las compañías
son irresponsables, ponen a otros en riesgo con el fin de
conseguir su objetivos. Bajo este prisma, la despreocupación
por los empleados, por el medio ambiente, o, incluso, por
sus clientes, sería algo consustancial a naturaleza
de la empresa. Tampoco acepta responsabilidad por sus actos.
Cosas de psicópatas. Aunque la historia nos diga que
las compañías que tienen éxito en el
largo plazo sean aquellas que no muestran esos síntomas.
Sin embargo, el documental plantea que el problema no está
en las personas que dirigen las empresas.
La
psicopatía sería pues parte de la naturaleza
de las empresas. Los directivos y administradores de las mismas
serían víctimas de una extraña esquizofrenia;
buenas personas a las que la empresa convierte en malvados.
El documental muestra cómo Sir Mark Moody Stuart, ex-presidente
de Shell, y su mujer ofrecían tazas de té a
los activistas que, un buen día, les acamparon en el
jardín de casa. Leche de soja para los vegetarianos.
Desde
su nacimiento, la institución empresarial ha estado
sometida a dos tensiones de sentido, aparentemente, opuesto:
la empresa interesada sólo en la riqueza de sus propietarios;
y la empresa como creadora de riqueza para la sociedad. Los
autores de The Corporation han pasado por alto este último
punto; pudiera ser que las empresas no tengan alma. Pero tienen
cerebro. A lo largo de la historia, las empresas más
exitosas han estado dispuestas a perseguir objetivos distintos
de la ganancia inmediata. Y con razón; las compañías
necesitan sociedades exitosas para prosperar. Henry Ford fue
el primero en entenderlo. También necesitan ganarse
la confianza del mundo que las rodea. La confianza otorga
el beneficio de la duda a las compañías cuando
se relacionan con sus clientes, empleados, proveedores, accionistas
o los reguladores. Les da una segunda oportunidad si cometen
un error. Es ese deseo de ganarse un colchón de confianza
el que nos ofrece casos como el de Hewlett Packard, que lleva
más de cincuenta años diciendo que su objetivo
no es la maximización del beneficio. Que hay cosas
más importantes. Que el beneficio viene después.
Y que así le va bien. O véase también
el caso de compañías como INDITEX y su programa
para mejorar las condiciones de vida de los empleados en sus
talleres en todo el mundo. (Vaya por delante que formo parte
del Consejo Social de esta compañía).
En
cualquier caso, es la necesidad de ganarse la confianza del
mundo la que ha llevado a las mejores, y más avanzadas,
compañías del mundo a abrazar la filosofía
de la responsabilidad social corporativa; a alejarse del modelo
de empresa psicópata. Porque para ganar dinero necesitan
que la sociedad, sus clientes, o sus empleados, les permitan
ganarlo. No pueden portarse como psicópatas y arriesgarse
a ser descubiertos. En los tiempos que corren, ni sus clientes
ni sus inversores lo tolerarían. Los piratas no suelen
llegar a viejos.
Los
autores de The Corporation parecen olvidar que la historia
de las empresas nos enseña que comportarse inteligentemente
significa comportarse con sensibilidad hacia la sociedad.
Lo contrario no es psicopatía. Es miopía.
Artículo de Ramón Pueyo, publicado
previamente en el Heraldo de Aragón
http://www.ecores.org/detalle.asp?Id=347
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