Dos posiciones deben quedar radicalmente
claras frente a la orientación dominante en los medios
de comunicación. Primera, el acoso moral no es un
problema de personalidad, ni del acosado/a ni del acosador/a,
sino un problema derivado de la organización del
trabajo. Segunda, además de la indemnización
individual por el daño causado proponemos la prevención,
es decir, un cambio de las estrategias empresariales de
gestión hacia una organización del trabajo
más justa y democrática.
¿Qué es el acoso moral?
El acoso moral se produce cuando alguien
con una posición de mayor poder actúa de forma
repetida y frecuente con el propósito de dañar
a otras personas, apoyándose para ello en aspectos
de la organización del trabajo. El elemento fundamental
es la organización del trabajo, puesto que si hay
intención de causar daño pero la organización
del trabajo no puede ser usada como elemento hostigador,
no se dará el acoso moral.
Se trata pues de un riesgo laboral cuya
diferencia respecto a otros problemas derivados de la organización
del trabajo es básicamente la intencionalidad
de causar daño, la focalización
en una o varias personas y la continuidad en el tiempo.
Sin estas características, hablaremos de riesgo psicosocial
pero no estaremos ante un caso de acoso moral.
RECOMENDACIONES: Frente
al acoso moral en la empresa
SÍ
Evaluar los riesgos psicosociales.
Corregir las deficiencias en la organización
del trabajo:
1. Fomentar el apoyo entre los
trabajadores frente la competitividad y el aislamiento.
2. Fomentar la definición
de puestos de trabajo (tareas, margen de autonomía
y objetivos).
3. Primar la voluntariedad y la
negociación de cualquier cambio en el trabajo
(tarea, horarios, secciones, etc.)
4. Proporcionar la información
necesaria y a tiempo para realizar bien el trabajo.
5. Garantizar el respeto y el trato
justo.
Hacer caso omiso de la personalidad de acosado/a
y acosador/a.
Llevar los casos al Comité de Seguridad y
Salud y/o negociar con la dirección de la
empresa el cambio de condiciones de trabajo.
Cambiar de puesto al acosador.
Campaña informativa.
|
NO
Esperar a que se produzcan daños en la salud.
Buscar un culpable: el problema son las deficiencias
en la organización del trabajo no las personas
(si cambiamos las personas pero no las condiciones
de trabajo, tarde o temprano se volverá a
producir) .
Buscar perversos, psicópatas, trepas, sexistas,
trabajadores que ven el vaso medio vacío.
Hacer una mediación entre acosado y acosador:
no hay mediación posible entre desiguales.
Cambiar de puesto al acosado/a si no lo pide.
Negar el problema.
|
¿Cómo se produce?
Hay tres fases en las estrategias de acoso
moral. Una primera fase invisible de estrategias
sutiles que generalmente nadie identifica a priori como
acoso moral. En una segunda fase, explícita,
se empiezan a producir alarmas y generalmente es cuando
el afectado o afectada solicitan ayuda. Empieza a ser visible
el problema y se producen acciones que atentan contra la
esfera personal e incluso contra la vida privada y familiar
(la persona que acosa difunde rumores, se mofa del estilo
de vida de la víctima, critica sus adscripciones
políticas o sus creencias religiosas
). Por
último en la fase violenta se producen agresiones
verbales y físicas (el acosador insulta, grita, amenaza
al trabajador/a acosado/a).
Un terreno abonado: las deficiencias
en la organización del trabajo .
Si lo que queremos es que no se produzcan
casos de acoso moral en nuestra empresa, tenemos que trabajar
en las deficiencias de la organización del trabajo,
que son el caldo de cultivo del acoso moral.
Cuestiones como la falta de definición
de objetivos (falta de claridad de rol), las deficiencias
en la información que recibimos para hacer bien nuestras
tarea o un reducido margen de decisión y autonomía
respecto a nuestras condiciones de trabajo (falta de influencia),
son deficiencias que pueden favorecer el acoso moral. La
inseguridad, los conflictos de rol, la excesiva competitividad
entre compañeros/as, el aislamiento en el trabajo
y la torpeza de los directivos en la gestión de personal,
completan el panorama de una mala organización del
trabajo favorecedora de situaciones de hostigamiento.
¿Qué hacer?
En primer lugar debemos demandar que en
las evaluaciones de riesgos se contemplen también
los riesgos psicosociales derivados de la organización
del trabajo.
A partir de aquí hay que exigir
que se organice el trabajo en las empresas de una forma
saludable, con claridad y transparencia organizativa, definiendo
los puestos de trabajo, las tareas y funciones asignadas
a cada cual.
Fomentar el apoyo social entre los trabajadores,
potenciando el trabajo en equipo y la comunicación
frente a la competitividad y el aislamiento.
Negociar con el trabajador y sus representantes
cualquier cambio en la cotidianeidad de su trabajo (tarea,
horario, turno, compañeros, sección...). Proporcionar
toda la información necesaria para el correcto desempeño
de las tareas.
Garantizar el respeto y el trato justo
a las personas. Promocionar la autonomía, potenciando
la participación a la hora de tomar decisiones relacionadas
con los procesos y métodos de trabajo, el ritmo de
trabajo, el orden de las tareas.
La formulación por parte de la dirección
de la empresa de una política empresarial en relación
con la gestión de la mano de obra y la designación
de un interlocutor para denunciar acciones de acoso moral
y tomar las medidas oportunas en el origen, son actuaciones
concretas que establecen un marco apropiado para la prevención
e intervención.
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