MOBBING : PERVERSIÓN EN LA OFICINA

Extret de l'article publicat al diari ABC el dia 27 de febrer del 2000.
Text de Miguel Ángel Barroso
"Mobbing": Perversión en la oficina
El acoso moral en la empresa puede acabar con la defunción laboral
y psicológica del afectado. Jefes y colegas ocasionan unos daños
difíciles de evaluar y denunciar a causa del vacío jurídico
y la inhibición de la víctima.
En Francia donde el libro "El acoso moral" se ha convertido en un
best-seller, estudian legislar el asunto. En los países nórdicos
hay estadísticas fiables. En España, el Instituto Nacional de
Higiene y Seguridad en el Trabajo habla de "hostigamiento psicológico"
en una nota técnica.
CONDUCTAS DE PSICOTERROR LABORAL:
Ataques a la víctima con medidas de organización del trabajo:
El superior restringe al afectado las posibilidades de hablar o de defender
su postura cuando se discute un conflicto.
Cambiarle de mesa, de departamento o incluso de oficina, con ánimo
de separarle de sus compañeros o colaboradores más cercanos.
Prohibir a los empleados que hablen con él.
Obligarle
a ejecutar tareas, que vayan en contra de su conciencia.
Juzgar de manera ofensiva su desempeño en la empresa.
Asignarle
misiones sin sentido, innecesarias, muy por debajo de su formación/capacidad,
o con clara intención de humillar.
Encargarle
trabajo en exceso, difícil o imposible de realizar.
Privarle
de la realización de cualquier tipo de actividad u ocultarle las herramientas
necesarias para llevarla a cabo.
Ataques a las relaciones sociales de la víctima,
con aislamiento social:
Rehusar
la comunicación con una persona a través de gestos y miradas.
No dirigirle la palabra.
Tratarla
como si no existiera (ignorarla de forma radical).
Ataques
a la vida privada de la víctima:
Críticas
permanentes a su forma de vida.
Terror
telefónico.
Hacerle
parecer estúpida.
Darle
a entender que tiene problemas psicológicos.
Mofarse
de sus discapacidades.
Imitar
gestos, voces y otras cualidades propias de esta persona no como una borma,
sino como burla.
Ataques
a las actitudes de la víctima:
Ataques
a sus creencias políticas o religiosas, o a su reputación profesional.
Mofarse
de su raza o nacionalidad.
Agresiones
verbales:
Gritar,
insultar, amenazar.
Acusar
a una persona en público de conductas falsas para crear animadversión
contra ella.
Criticar
o menospreciar su trabajo en presencia de los compañeros, o compararlo
con otro supuestamente mejor.
Rumores:
Hablar mal a espaldas de la víctima.
Difundir
rumores sobre ella, sean ciertos o no.
DESARROLLO DEL PROBLEMA:
(Fuente: Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo)
Fase de conflicto:
El roce genera amores... pero también odios. Es algo cantado en cualquier
empresa: bien por motivos de organización de trabajo -en una compañía
hay personas y grupos cuyos objetivos e intereses están enfrentados
con frecuencia-, bien por problemas interpersonales -los comportamientos,
actitudes, formas de relación y estilos de vida de los trabajadores
son muy diversos y pueden originar "malos rollos"-, la existencia
de conflictos es irremediable. El asunto puede acabar resolviéndose
u olvidándose... Pero hay gente muy hábil en traer al presente
afrentas pasadas y convertir la disputa en algo crónico.
Fase de "mobbing" o de estigmatización:
Una de las partes comienza la cruzada contra la otra. Lo que en origen
pudo ser un conflicto entre dos compañeros es fácil que se convierta
en una campaña de hostigamiento de varias personas contra una. La víctima
empieza a ser una amenaza o un incordio para el/los verdugos, que dirigen
sus baterías contra ella. Esta fase se prolonga debido a la evitación
o negación de la realidad por parte del trabajador, otros compañeros
no participantes, sindicatos e, incluso, la dirección. La dificultad
de probar el acoso y las carencias del sistema judicial hacen el resto.
Fase de intervención desde la empresa:
Dependiendo del lugar, legislación y cultura de la empresa, se tomarán
medidas desde algún escalón jerárquico superior (el departamento
de personal, el servicio médico o la dirección de la compañía)
encaminadas a la resolución positiva del conflicto (cambio de puesto,
fomento del diálogo entre los implicados) o, más habitualmente,
a desembarazarse del supuesto "culpable". Estas medidas van desde
las bajas médicas sucesivas hasta el despido del trabajador afectado
o la pensión por invalidez permanente.
Fase de marginación o exclusión
de la vida laboral:
El empleado compatibiliza su trabajo con largas temporadas de baja, o queda
excluido definitivamente del mundo laboral con una pensión de incapacidad,
contribuyendo a las cargas económicas y sociales del Estado. En esta
situación, la persona convive con diversas patologías consecuencia
de sus experiencias de psicoterror en la oficina.
Extraído de http://www.comfia.net/caixamanresa/noticies/2000/mabarroso.html
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