Acoso
sexual, un mal de a diario

21 ABRIL 2008
Se
ha vuelto parte de la vida cotidiana, sobre todo de las chavas.
Si te pasa puede ser un momento desagradable y causarte otros problemas.
Tú, ¿lo has padecido?
Estaba haciendo prácticas profesionales, el medio no
lo digo porque ya no tiene caso, además no pasó a
mayores. Entré como cualquier chava de prácticas,
comencé haciendo trabajos normales. Mi jefe era un señor
de más de 60 años.
Casi de inmediato me di cuenta que tenía que irme con
mucho cuidado, la mirada del señor era muy incómoda.
Mi nombre lo decía en diminutivo, mi cubículo estaba
afuera de su oficina, la verdad es que no le quise dar importancia,
con el tiempo me fui acostumbrando y mi trabajo era de mucha utilidad.
Las miradas cambiaron con el tiempo, varias veces me invitó
a comer, todas las veces las rechacé diplomáticamente.
Mi novio hacia lo posible por ir por mí todas las tardes,
sólo iba cuatro horas diarias.
Una
de mis compañeras me dijo que así era con casi todas,
que jamás se pasaba de la raya, por lo menos no llegó
a un acoso sexual explícito. Me dio miedo, era la primera
vez que tenía contacto con el mundo laboral y tenía
ganas de quedarme, pero estar luchando con el acoso no estaba en
mis planes.
Después
de tres meses le di las gracias, él se sorprendió
un poco, le dije que tenía otros proyectos, me propuso darme
empleo fijo, un pago acorde con lo que hacía. Dije que no,
que ya lo había decidido. Mis amigos me decían que
lo denunciara, pero jamás me puso una mano encima, además
después de un rato de mis evasivas dejó de acosarme.
Este
es un relato de una amiga que me confió su caso. Yo fui uno
de los que le dijo que denunciara. Encontrarse en una situación
así era complicado, el señor era el dueño de
la empresa, lo cual le daba cierto poder y ella no quería
terminar mal. Ahora ya no tiene mucha importancia, eso fue hace
más de un año.
El
acoso sexual, se vuelve normal en la vida cotidiana,
sobre todo de las mujeres. Pocas se han salvado de un arrimón
en el micro o en el metro; de miradas o insinuaciones sexuales en
cualquier lugar; de chiflidos o piropos obscenos en la calle; de
sufrir acoso en la escuela, el trabajo y, a veces, hasta en la propia
casa.
Cuando
sucede una vez, puede quedar como un evento desagradable y hasta
fácil de olvidar, siempre y cuando sea acoso leve (verbal),
pero si se vuelve algo constante y, sobre todo, si sucede en un
medio donde se está mucho tiempo, puede haber problemas graves,
principalmente porque causa nervios, estrés, vergüenza,
sentimientos de culpa y humillación.
La
disyuntiva viene en lugares como el trabajo, no es lo mismo que
te acose un empleado, que tu jefe, y no debería ser así,
pero ante situaciones como la pérdida de empleo o de otras
oportunidades muchas callan.
No
hay que hacerlo exclusivo de las mujeres, pero sí aclarar
que son las que más sufren este problema. Los hombres si
es que son acosados, difícilmente denuncian por pena, pero
sí se dan casos, sobre todo en jóvenes.
Jos
es un chavo de 22 años y fue acosado en su trabajo por un
policía: Fue hace ya un tiempo, estaba trabajando;
el policía que me dejaba entrar, me saludaba normalmente.
Fue un diciembre que con motivo de intercambios y demás,
me dio un pequeño regalo, lo acepté, no le di importancia.
Con el tiempo me saludaba y me hacía plática, fue
cuando noté algo raro, su mirada era insinuante, cuando me
iba me seguía con la mirada.
Lo
que hice desde ese momento fue ignorarlo, pero poco duró,
a los pocos días me paró y me dijo tajante que le
gustaba que qué onda. Acudí con mi jefa, parecía
que no era la primera vez, pero lo reubicaron en no se qué
lugar. No me dio pena decírselo, si hacía algo por
mi cuenta, el perjudicado sería yo, además estaba
más chavo.
El
hostigamiento sexual está tipificado en el artículo
259 Bis del Código Penal Federal. Únicamente en diez
estados de la República Mexicana es un delito penalizado,
lo cual parece significar que hay que cuidarse y tratar en mayor
medida de evitar situaciones de acoso, pero si existen, lo que hay
que hacer es denunciarlas.
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Si
sufres de hostigamiento llama a SAPTEL 52-59-81-21. Saptel
Cruz Roja Mexicana es un servicio efectivo de orientación,
referencia y apoyo psicológico o emocional por teléfono
principalmente para la población de la Ciudad de México
y área Metropolitana.
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Tú,
¿has sufrido el acoso de alguien?, ¿cómo te
l@ has quitado de encima?

http://www.yancuic.com/nota.php?seccion=7¬icia=621