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AVILES
«Todos
los estudios confirman que cualquiera puede ser víctima
de acoso laboral», dice Pares
La presidenta del colectivo europeo contra el 'mobbing', Sedisem,
destaca el riesgo de un clima de «violencia permanente»
en el trabajo
JESÚS GONZÁLEZ/AVILÉS
«Todos los estudios confirman que cualquiera puede ser
víctima de acoso laboral», afirmó ayer
en Avilés Marina Pares Soliva, presidenta de Sedisem,
una asociación europea que agrupa a expertos en 'mobbing',
fenómeno que analizan desde todos los puntos de vista:
sociológico, psicológico, jurídico, médico...
Pares
fue la encargada de abrir, con su exposición, una mesa
redonda organizada en el marco de la quinta edición
de las Jornadas Nacionales de Ergonomía y Psicosociología
que ayer llegaron a su fin. La presidenta de Sedisem fue la
encargada de exponer los «mitos» frecuentes en
torno al 'mobbing' y los argumentos para desmitificarlos.
«Esos
mitos son siempre falsos», aseguró la experta
justo antes de enumerar unos cuantos: «Que si la víctima
es la que provoca la situación de acoso, que si no
es algo grave, que si el hostigador padece una enfermedad
mental, que si sólo afecta a algunos, que si a la víctima
le complace esa situación...». Según explicó,
los estudios existentes demuestran que, en términos
generales, todas esas consideraciones son falsas. Por ejemplo,
el tópico «algo haría» atribuido
a quien sufre una situación de acoso en el trabajo
no es más que una reacción de autodefensa, según
Pares. «Cuando se dice que la víctima se lo merece,
que algo ha hecho para sufrir ese acoso, lo que hay es una
reacción de pánico a reconocer que lo que en
realidad se está dando es una situación de violencia
gratuita, porque eso nos convierte en víctimas potenciales»,
explicó la experta.
La
pirámide del acoso
Pares
desmontó mitos a lo largo de su exposición hasta
que llegó al punto en el que se explicaba el funcionamiento
de la situación de acoso. Así, se distribuye
una especie de 'pirámide' del 'mobbing': En la cúspide
estaría el instigador, el cabecilla que desarrolla
una estrategia para hacer la vida imposible de uno de sus
compañeros de trabajo. En el siguiente escalón
están otros acosadores, que siguen esa estrategia,
con colaboradores que observan la situación y la consienten.
Un peldaño más abajo están, por un lado,
«quienes no quieren saber nada», y por otro, «los
amigos de la víctima, que suelen alejarse de ella por
la situación y por temor a convertirse en víctimas».
Una
estructura así, sostuvo Pares, requiere de una intervención
adecuada para evitar que «se entre en una situación
de violencia permanente» en el ambiente de trabajo.
Y es que el problema, más allá de las consecuencias
que pueda tener sobre la salud y el bienestar de la víctima,
puede acabar afectando a la actividad de la empresa.
Hay
indicios para detectar posibles riesgos, dijo Pares: «continuas
bajas laborales de una persona que nunca faltó al trabajo,
situaciones de marginación, cambios en los comportamientos,
aparición de nuevas quejas...». Si el 'mobbing'
se confirma, sólo queda atajar la situación.
Extraído de El Comercio Digital 22 Octubre 2006- Ver
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DEBATE. Pares, ayer en la apertura de una mesa redonda en
las Jornadas de Ergonomía. / TANIA
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