FABULAS TRADICIONALES SOBRE EL CUERVO

(la Vanidad)

 

El CUERVO Y LA ZORRA

Había una vez un cuervo que volando sobre el campo, vio cómo un pastor tenía un queso en su zurrón, y fue acercándose a él, para tratar de apoderarse de tan sabroso manjar. A la hora de la merienda, el pastor, sin recelar nada, sacó de su bolsa el preciado queso y lo dejó a su lado, yendo a buscar un poco de leche para beber.

En cuanto hubo dejado solo el queso, bajó volando el cuervo y lo cogió con su pico, yendo a posarse sobre un árbol, relamiéndose ya de gusto pensando en el sabroso manjar que iba a degustar. Pero de ahí que una zorra, astuta como todas las zorras, atraída por el olor del queso se acercó al pie del árbol donde se hallaba el cuervo. Como las zorras no pueden encaramarse en los árboles, y ésta quería quitarle el queso al ave a toda costa, comenzó a trazar un plan para apoderarse de él.

En cuanto llegó al pie del árbol, dijo:

Buenos días, hermosa ave del cielo! ¡Qué hermoso eres, cuervo! Dudo que en este bosque; en todo el mundo, exista un ave más atractiva y de más bello plumaje que el tuyo.

El cuervo, sorprendido ante estas alabanzas, se quedó quieto.

-Es imposible imaginar otra ave mejor que tú. Tu aspecto es agradable, brillante, majestuoso. Deberías ser la reina de las aves, y no el águila.

El cuervo comenzaba a henchirse de vanidad. La zorra seguía hablando sin descanso.

-Hermoso cuervo. Estoy segura de que tu voz debe ser maravillosa. Jamás he tenido la suerte de escuchar melodías suaves salidas de su garganta; pero no pierdo las esperanzas de lograrlo algún día.

Al llegar a este punto, el cuervo no pudo resistir más. Lleno de orgullo ante tan abrumadora cantidad de alabanzas, abrió su pico para cantar, para demostrar a su adoradora la belleza de su voz. Pero aún no había abierto el pico del todo, cuando, naturalmente, se le cayó el queso. Este fue a parar a los pies de la astuta zorra, quien lo cogió con rapidez, mientras le decía:

-Muchas gracias, señor cuervo. Ya conseguí lo que quería. Eres tan orgulloso que te has creído mis palabras. A ver si aprendes para otra vez.

Y luego se fue, dejando al cuervo avergonzado por su gran vanidad.

 

EL AGUILA, EL OSO Y EL PASTOR

Lanzándose desde una cima, un águila arrebató a un corderito. La vio un cuervo y tratando de imitar al águila, se lanzó sobre un carnero, pero con tan mal conocimiento en el arte que sus garras se enredaron en la lana, y batiendo al máximo sus alas no logró soltarse. Viendo el pastor lo que sucedía, cogió al cuervo, y cortando las puntas de sus alas, se lo llevó a sus niños. Le preguntaron sus hijos acerca de que clase de ave era aquella, y les dijo:

- Para mí, sólo es un cuervo; pero él, se cree águila

Pon tu esfuerzo y dedicación en lo que realmente estás preparado, no en lo que no te corresponde

Fábulas aportadas por Manolo en los forosdelmobbing.info

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