A muy temprana edad se las calificaba de
"distintas" con connotaciones peyorativas. Pero en realidad, eran
personas apasionadas, individualistas e inquisitivas y todas estaban en su
sano juicio instintivo.
Las preguntas ¿ Por qué soy tan distinta/o? ¿Por qué
nací en una familia tan extraña o insensible?
Por consiguiente, la respuesta a los por qué yo, por qué esta
familia, por qué soy tan distinta, es naturalmente la que no hay respuestas
a tales preguntas. No obstante yo propongo tres respuestas a pesar de todo.
Se puede elegir la que guste, pero tiene que elegir una:
Hemos nacido tal y como somos y en las extrañas familias por medio
de las cuales vinimos al mundo,
1- Por que sí.
2- El Yo tiene un plan y nuestros diminutos cerebros son demasiado pequeños
para comprenderlo
3- Por culpa del Síndrome del Zigoto Equivocado.
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SINDROME DEL ZIGOTO EQUIVOCADO
¿Te has preguntado alguna vez cómo te las
arreglaste para acabar en una familia tan rara como la tuya? Si has vivido
tu existencia como una forastera, como una persona ligeramente extraña
o distinta, si eres una persona solitaria y vives al borde de la corriente
principal, tú has sufrido. Y, sin embargo también llega un momento
en que hay que alejarse remando de todas estas cosas, conocer otra posición
estratégica, emigrar a la tierra que nos corresponde.
Deja ya de sufrir y de intentar averiguar dónde fallaste. El misterio
del porqué naciste como hija/o de quienquiera que sea ha terminado,
se acabó. Descansa un momento en la proa y refréscate con el
viento que sopla desde tu patria.
Tu familia cree que eres una persona diferente como un extraterrestre. La idea que tú tienes de la diversión son los bosques, los espacios agrestes, la vida interior, la majestuosa belleza de la creación. La idea que tiene tu familia de la diversión es doblar toallas. Si eso es lo que ocurre en tu familia, eres víctima del Síndrome del Zigoto Equivocado.
Tu familia se mueve muy despacio a través del tiempo,
tú te mueves con la rapidez del viento; ellos son locuaces y tú
eres reposada, o ellos taciturnos y a ti te gusta cantar. Tú sabes
porque sabes. Ellos quieren pruebas y una tesis de trescientas páginas.
No cabe duda, se trata del Síndrome.
¿Nunca has oído hablar de él?
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El Cuento
Verás, el Hada de los Zigotos volaba una noche sobre tu ciudad mientras todos los pequeños zigotos que llevaba en el cesto brincaban y saltaban de emoción.

Tú estabas destinada en realidad a unos padres que te hubieran
comprendido, pero el Hada de los Zigotos tropezó con una borrasca y,
zas, te caíste del cesto y fuiste a parar a una casa equivocada. Caíste
de cabeza en una familia que no te estaba destinada. Tu "verdadera"
familia se encontraba cinco kilómetros más allá. Tú
siempre pensabas que ojalá el señor Fulano de tal y su esposa
hubieran sido tus padres. Es muy probable que estuvieran destinados a serlo.
Por eso tus padres se alarman cada vez que tu regresas a casa o los visitas
"¿Qué es lo que va a hacer ahora?" -se preguntan,
preocupados- ¡La última vez nos avergonzó y sólo
Dios sabe lo que va a hacer ahora!". Se tapan los ojos cuando te ven
acercarte . Tú sólo quieres amor. Ellos sólo quieren
paz.
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A los miembros de tu familia, por motivos personales no
se les da muy bien la espontaneidad con el subconsciente y, como es natural,
cuando tú visitas la casa evocas al bromista, al que arma jaleo. Por
consiguiente, antes de partir el pan juntos, la persona bromista experimenta
el irreprimible deseo de arrojar un cabello al estofado de la familia.
Aunque tú no pretendas molestar a los miembros de tu familia, ellos
se molestan de todos modos. Cuando tú apareces, todo y todos se vuelven
locos.
Un signo inequívoco del síndrome es el hecho de que los padres
se sientan constantemente ofendidos y los hijos tengan la sensación
de no hacer nunca nada a derechas.
Prepárate porque te voy a contar el gran secreto. Eso que ellos
quieren realmente de ti, eso tan misterioso y trascendental. Quieren que seas
consecuente.
Quieren que hoy seas exactamente igual que ayer. Quieren que no cambies con
el paso de los días sino que permanezcas siempre como al principio.
Pregúntale a la familia si desea una conducta consecuente y te contestarán
afirmativamente. ¿En todo? No, dirán, sólo en las cosas
importantes.
Por desgracia las cosas importantes para ellos no coinciden con las cosas
importantes para ti.

El Zigoto Equivocado ofrece su lealtad no a su familia
sino a su Yo interior.
Un alma sana brilla a través de la "persona" casi todos los
días y resplandece ciertos días. Donde existe una notoria herida,
el alma se escapa. Tiene que transcurrir mucho tiempo antes de que semejante
alma recupere la confianza suficiente para volver, pero se puede hacer. Para
ello son necesarios varios ingredientes: pura honradez, resistencia, ternura,
dulzura, desahogo de la cólera, gracia.
Los Zigotos Equivocados aprenden a ser unos supervivientes
. Es duro pasarse años entre aquellos que no pueden ayudarnos a florecer.
El hecho de que alguien pueda decir que es un superviviente ya es una hazaña.
Sin embargo llega un momento en que se ha de pasar de la fase de supervivencia
a la de la curación y el crecimiento.
Si nos quedamos en la fase de supervivencia sin pasar a la del crecimiento,
nos limitamos y reducimos a la mitad nuestra energía y nuestro poder
en el mundo.
El orgullo que experimentan algunas personas por el hecho de ser supervivientes
puede constituir un obstáculo para un ulterior desarrollo creativo.
Los seres humanos merecen recrearse en los bellos recuerdos, las medallas
y las condecoraciones recibidas por el hecho de haber vivido y triunfado en
toda regla. Pero, una vez ha pasado la amenaza. No es bueno basar la identidad
del alma exclusivamente en las hazañas, las pérdidas y las victorias
de malos momentos.
Cuando los malos momentos han quedado atrás , el crecimiento significa
exponernos a situaciones propicias para el nacimiento y el desarrollo.
Nuestro derecho como personas es crecer, no simplemente sobrevivir.

No te amilanes ni te acobardes si te llaman oveja negra,
inconformista, lobo solitario. Se ha demostrado a lo largo de los siglos que
el hecho de ser distinto significa estar al margen, tener la certeza de que
uno hará una aportación original, una útil y sorprendente
aportación a su cultura. Cuando busques una guía, no prestes
jamás atención a los pusilánimes. Sé amable con
ellos, llénalos de cumplidos, procura engatusarlos, pero no sigas sus
consejos.
Si alguna vez te han llamado insolente, incorregible, descarada/o, astuta/o,
revolucionaria/o, indisciplinada/o, rebelde, vas por buen camino.
Si jamás te han llamado nada de todo eso, aún hay tiempo ¡Animo!.
Sigue intentándolo.
Cuento de Clarissa Pinkola Estés en "Mujeres que corren con los lobos".

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El Zigoto Equivocado
Es muy posible que una persona no pertenezca en absoluto a su familia biológica. Es muy posible que, desde el punto de vista genético, pertenezca a su familia, pero por temperamento se incorpore a otro grupo de personas. También cabe la posibilidad de que alguien pertenezca aparentemente a su familia, pero que su alma se escape de un salto.
Este cuento habla del sentido de la pertenencia y fue inventado por C. Pinkola
Estés como una ayuda para las personas, de tal manera que pudieran
contemplar su condición de forasteras con un talante más ligero,
dado que la frivolidad puede aliviar en parte el dolor de un ser humano.
Los Zigotos Equivocados son personas que en su familia se
sentían torturadas por todas las prohibiciones que iban en contra
de sus deseos naturales.
A veces intentaban ser buenas y adaptarse a las pautas imperantes sin darse
cuenta hasta más tarde de lo que realmente querían y de lo
mucho que necesitaban vivir. Después, para poder tener una vida,
experimentaban las dolorosas amputaciones de dejar a sus familias, los matrimonios
que habían jurado conservar hasta la muerte, los trabajos que hubieran
tenido que ser trampolines hacia algo más entontecedor pero mejor
remunerado. Dejaban los sueños diseminados por todo el camino.
