El Observador

 

En la distancia aparece un castillo maravilloso. Siente un gran deseo de llegar hasta él. Pero entonces ve a un animal salvaje del que dicen impide que los recien llegados entren en el castillo. No se atreve a luchar con el animal. Y por ello permanece melancólico en la distancia. Le asombra la belleza de su lejano objetivo, y vuelve a su pueblo, pequeño y gris.

Entonces aparece una persona muy bella que le está observando con cariño y espera que le abrace. Nunca antes había visto a una persona tan bella. Tiene demasiado miedo a perderse en la otra persona. Entonces la figura se aleja, adentrándose en la niebla luminosa. Se queda allí de pie y ve cómo empieza a crecer un muro a su alrededor.
En sueños, ve a su padre, una persona que transmite frialdad. Parece mucho más alto que en la vida real. Entonces siente el impulso irrefrenable de decirle todo aquello que ha mantenido callado durante tanto tiempo, para lo cual nunca tuvo oportunidad: sus anhelos, sus sufrimientos, sus deseos, todo aquello que esperaba y que nunca recibió. Mira a su padre a los ojos, abre la boca, pero se queda callado. Siente como la frialdad, que procede del padre, se va extendiendo hacia él. El pade se va y él se queda allí solo, rodeado de esa frialdad.
Estracto de "Los 9 rostros del Alma" de Uwe Böschemeyer

 

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