TRABAJANDO CON......

 

Compañeros dependientes

" Dos ejemplos"

(J)

1º Recuerdo a una chica que pasó por el despacho en período de prácticas. Era incapaz de tomar sola la menor iniciativa y venía a pedirme consejo sin parar. En general, los nuevos hacen siempre eso al principio y después se van desenvolviendo solos poco a poco. Pero en su caso no era así. A partir de cierto momento me dí cuenta de su problema y dejé de responderle sin pensarlo. Le decía cada vez: "Te daré mi opinión, pero dime antes lo que tú harías, o lo que tú piensas". Inicialmente quedó desconcertada; creía que me estaba riendo de ella, o que quería ponerla contra las cuerdas para comprobar lo que sabía; después ya entró en el juego. Por último, cada vez tenía menos necesidad de que la reforzáramos, y tan sólo nos preguntaba nuestra opinión de cuando en cuando, en lugar de hacernos sacarle el trabajo adelante.

 

2º En mi empresa tengo un compañero muy agradable pero muy posesivo. Me llevó mucho tiempo comprender cómo funcionaba, porque no te decía las cosas a la cara: simplemente languidece un poco, se entristece...No aguanta que nada tenga lugar sin él; en un tiempo montamos un grupo de reflexión sobre los multimedia y sus repercusiones en nuestra profesión. Para mí era más bien una carga tener que dedicar dos noches al mes a trabajar aquello en grupo. Como sabía que tenía niños y una vida familiar, no le invité: se lo tomó fatal. Creo que debió de pensar que lo considerábamos incompetente o sin interés. En otra ocasión, una compañera organizó una fiesta en su casa y como tenía un apartamento muy pequeño, no le invitó, ya que no era de los íntimos. Al día siguiente, cuando se enteró, no dijo nada, pero tuvo una especie de reacción depresiva durante quince días, hasta que fuí a hablar con él para comprender qué pasaba: se sentía exluido del servicio.

Ahora sabemos que hay que explicarle este tipo de situaciones para que se sienta menos rechazado.

La vulnerabilidad a veces conmovedora de las personalidades dependientes, su verdadera solicitud, y su talento para inmiscuirse poco a poco en la vida de los demás pueden transformarles en simpáticos parásitos de nuestra existencia. Si no ponemos límites claros a sus demandas de ayuda y a su aversión a la soledad, nos encontraremos invadidos. La admiración y la devoción de las personalidades dependientes que te rodean tiene su precio.

(Estractos de "Cómo tratar con personalidades difíciles" de Lelord y André ).

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