TRABAJANDO CON......

Un activo tipo A

"Mi jefe"

(H)

Desde la entrevista de contratación noté que mi jefe no era un tipo fácil. Me hacía preguntas, pero enseguida dejaba de esperar a que terminara de responderle para hacerme la siguiente. Parecía estar acelerado, impaciente, y yo tenía la impresión de estar haciéndole perder el tiempo. Pensé que ya había decidido no cogerme y que me recibía sólo por guardar las formas. Pues bien, en absoluto, ¡me contrató!. Después comprendí que este aspecto impaciente y acelerado era en él una constante.

En reunión es todavía peor : en cuanto uno se explica con un poco de extensión, nos interrumpe; puede que incluso termine la frase por su cuenta. Soporta mal que se le contradiga "in situ". En cuanto se le contradice, argumenta hasta que el otro abandona su postura. Por el contrario, si se le vuelve a ver dos días más tarde, es capaz de haber digerido toda la información que uno intentaba transmitirle, y se comporta como si siempre hubiera estado de acuerdo.

Al mismo tiempo le respetamos, pues hay que decir que hace gala de una actividad desbordante. Llega el primero por la mañana, sobrecarga su jornada con reuniones y entrevistas, y se marcha tarde al final de la jornada. Cuando se desplaza de un despacho a otro es siempre a paso ligero. Cuando se le consulta un problema, toma en seguida una decisión, y frecuentemente es la buena. No es mal jefe, pero se enerva muy fácilmente, e incluso cuando se controla para no explotar se le nota terriblemente. En determinados días sabemos que lo mejor es no ir a verle, hasta tal punto nos parece sobrecargado y nervioso. Esos días puede tornarse odioso, hacer críticas hirientes, estallar de rabia sin medida ni correspondencia alguna con el motivo. Evidentemente, nos sobrecarga de trabajo y espera que todos trabajemos a su ritmo.

Para el tipo A cualquier acontecimiento de la vida se le presenta como un desafío: quiere controlar todas las situaciones. Sea cual fuere el hecho, inmediatamente moviliza todas su fuerzas, ya se trate de discutir un contrato, ya de la factura del mecánico. El tipo A tiende a tener reacciones de estrés más intensas, más prolongadas y más frecuentes que la media de la gente. El tipo A es irritable y a menudo irascible. pero si no padece otros transtornos de la personalidad, su enfado puede desaparecer tan rápido como vino. Por tanto un consejo para tratarlos no hagas un drama de ello.

 

(Estractos de "Cómo tratar con personalidades difíciles" de Lelord y André ).

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