| El
mundo de las cooperativas de trabajo asociado
Los
derechos laborales tienden a desaparecer en Colombia
César
A. Luque
C.
A. Luque es colombiano, abogado laboralista.
En 1851 se prohibió la esclavitud definitivamente en
Colombia, después que desde 1821 Bolívar lo
intentará hacer con la oposición de los terratenientes
del occidente del país, entre quienes años después
se destacó el patricio conservador Julio Arboleda quien,
decretada la libertad de vientres que significaba que
los hijos de las esclavas que nacieran en nuestro territorio
serían libres, decidió hacer trasladar
a las esclavas que estuvieran próximas a dar a luz
a territorio peruano, para que allí nacieran sus hijos,
luego de lo cual eran regresadas con sus vástagos,
que aquí se convertían en esclavos por haber
ingresado al país en esa miserable condición.
Esa realidad de nuestra nacionalidad pensamos muchos había
desaparecido para siempre, pero no fue así, hoy se
impulsa desde el Estado colombiano una nueva forma de esclavitud,
la de las Precooperativas y Cooperativas de Trabajo Asociado.
Desde
que en 1919 se empezaron a consagrar las primeras normas de
carácter laboral, teniendo la Constitución Mexicana
de 1917 como referente, se conocieron como derechos de los
trabajadores, la huelga, la indemnización por accidentes
de trabajo, la libertad de asociación sindical, el
derecho a la negociación colectiva, el pago de un salario
mínimo, el pago de prestaciones sociales, de pensiones,
etc., luego que muchos trabajadores fueran asesinados por
el régimen, en hechos que recuerda nuestra historia,
tales como los de masacre de sastres en Bogotá en 1919,
cuando protestaban contra la importación de uniformes
para el Ejército con ocasión de la celebración
del primer centenario de la independencia, la de Barrancabermeja
en 1924 contra los trabajadores petroleros de la Tropical
Oil y la de las bananeras de 1928 en Ciénaga a manos
del Ejército dirigido por el coronel Cortés
Vargas en asocio de la United Fruit Company, hoy Chiquita
Brands, después de ser Bananos de Exportación
S.A., más conocida como Banadex. Esos derechos que
fueron reconocidos en las siguientes décadas a partir
de 1990 empezaron a decaer, tras decretar el gobierno de César
Gaviria Trujillo, la apertura económica y con ella
la flexibilización de las relaciones labores.
En
1990 se aprobó la ley 50, redactada y defendida en
el Congreso por el actual presidente, Álvaro Uribe
Vélez, norma a través de la cual se eliminó
la retroactividad de las cesantías, el derecho al reintegro,
se crearon los fondos de cesantías, se abrió
las puertas del despido sin justa causa pagando una indemnización,
siendo el primer golpe artero a la estabilidad laboral. En
los años siguientes el mundo del trabajo siguió
siendo atacado legal e ilegalmente. En 1993 fue promulgada
la ley 100 impulsada por Germán Vargas Lleras, Álvaro
Uribe Vélez y Juan Luis Londoño que estableció
un nuevo sistema de seguridad social, por medio del cual se
dio el primer paso para acabar el Seguro Social, resultado
que hoy vemos a lo largo y ancho del país, donde miembros
de grupos especiales de la Policía Nacional y el Ejército
ingresan a las clínicas del Seguro y someten por la
fuerza a celadores, enfermeras, auxiliares y médicos
para cerrarlas.
En
el año 2002 bajo el argumento mentiroso de que se impulsaba
el empleo, se eliminó el recargo nocturno del 35% sobre
el salario para quienes laboran en horas de la noche, cuando
por la ley 789 se dijo que la jornada nocturna sería
de 10:00 p.m. a 6:00 a.m. y no como antes, entre las 6:00
p.m. y 6:00 a.m.. Se disminuyeron los montos de las indemnizaciones
por despido sin justa causa, se les redujo el salario a los
aprendices, sin que tres años después de entrada
en vigencia esa ley haya disminuido el desempleo, a pesar
de las presiones para que el Departamento Nacional de Estadística
(DANE) muestre unas cifras mentirosas sobre el desempleo en
Colombia.
Hoy
estamos próximos a la implantación de una justicia
oral en materia laboral, que sin ser pesimista y teniendo
como ejemplo la justicia oral penal, seguramente significara
la desaparición definitiva de los derechos laborales,
bajo un sistema eficientista, pero poco garantista, sumado
al galopante posicionamiento de las Precooperativas y Cooperativas
de Trabajo Asociado a través de las cuales las grandes
empresas e incluso algunas entidades estatales incorporan
personas a su planta de personal, sin que sean empleados,
sino verdaderos contratistas. Los empleadores utilizan esa
figura asociativa para eludir el pago de cesantías,
intereses de las mismas, vacaciones, primas, dotación,
indemnización por despido sin justa causa, reintegro
en casos de acoso laboral, etc., ya que quien trabaja bajo
esta modalidad no es un trabajador, sino un dueño de
su propia cooperativa, y lo que recibe no es salario, sino
una compensación que puede incluso ser menor al salario
mínimo, siendo únicamente obligatoria la afiliación
a la Seguridad Social (Salud, Pensiones y Riesgos Profesionales).
Quienes
laboran por intermedio de cooperativas no son trabajadores,
y no los rige la ley laboral, sino la ley civil, quedando
así flexibilizadas las relaciones laborales, con miras
a la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio (TLC)
con los Estados Unidos, situación que nos permitirá
competir en mano de obra barata y sin derechos. Quien no me
crea, no es sino que vea a los empacadores de los grandes
supermercados que piden limosna (su salario) a quienes pasan
las cajas registradoras de pomposos almacenes como el Éxito,
Olimpica, Carrefour y Cafam, entre otros, sin que el Ministerio
de Protección Social o de desprotección como
se debería llamar, se haya manifestado sobre está
manera de explotación de la juventud trabajadora.
La
flexibilización laboral implica un ataque directo a
los derechos fundamentales de asociación y de negociación
colectiva, ya que sin que existan relaciones laborales (contratos
de trabajo a término indefinido) que impliquen estabilidad
los sindicatos están llamados a desaparecer, y junto
con ellos la negociación colectiva. La sociedad colombiana
tiene la palabra, o defiende el trabajo en condiciones dignas
y justas o se ve abocada a una nueva forma de esclavitud.
Publicado en el semanario Peripecias Nº 68 el 3 de octubre
de 2007. Se permite la reproducción del artículo
siempre que se cite la fuente.
http://www.peripecias.com/ciudadania/379LuqueColombiaDerechosLaborales.html
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