Los clásicos en la empresa

El acoso moral del Cid

Los clásicos en la empresa : del currículo de Cervantes al acoso moral del Cid / Ramón Irigoyen
Barcelona : Planeta, 2003. ISBN 84-08-04800-7
RAMÓN IRIGOYEN ESCRITOR
"En tiempos de Fray Luis de León ya se cometían fraudes en las oposiciones"

Autor:Irigoyen, R.Edición: 2003Paginas: 218PVP: 17,00 €

Reseña:¿Puede aprenderse a redactar bien un currículo leyendo a Cervantes? ¿Qué nos puede enseñar Gracián sobre el arte de vender? ¿Hay mejor ejemplo de cómo superar unas oposiciones que Fray Luis de León? ¿Sufrió el Cid acoso moral? Ramón Irigoyen, con humor y erudición, nos presenta las lecciones que los grandes clásicos de la Literatura ofrecen a la empresa actual en una obra que aúna el sentido práctico con el amor a la Literatura.

Indice: El curriculo: la autopublicidad de cervantes en su viaje del parnaso. Como buscar y encontrar un empleo: el lazarillo de tormes. Como se gana una oposicion: los fraudes en las oposiciones de fray luis de leon. Como se aprende a vender: heller, gracian y escriba de balaguer: tres genios del marketing.....

RAMÓN IRIGOYEN VUELVE al panorama editorial de la mano de sus queridos clásicos, a los que esta vez ubica en el ámbito de la empresa, con ejemplos de textos que hablan de oposiciones, de gestión de crisis o de acoso moral. Nuevamente, Irigoyen rompe los tópicos y la sacralización que rodea a estos autores y los emplea para escribir un libro, 'Los clásicos en la empresa (Del currículo de Cervantes al acoso moral del Cid'), que pretende servir de ayuda a quien se enfrenta o vive en este complicado mundo laboral

A. OLIVEIRA LIZARRIBAR - Pamplona

"Los clásicos en la empresa muestra el mundo laboral a través de los clásicos de la literatura occidental". Así define el escritor pamplonés Ramón Irigoyen el contenido de su nuevo libro, editado por Planeta, un trabajo dividido en doce capítulos en los que aborda temas como el currículo, las formas de buscar y encontrar trabajo, cómo se gana una oposición, el acoso laboral o la jubilación. Y lo hace echando mano, como en ocasiones anteriores, de ejemplos hallados en escritores y pensadores clásicos como Cervantes, Fray Luis de León, Baltasar Gracián o Julio César.
Interesado por el tema de la empresa por aquello de que "la economía, "en su sentido de administración de la casa, es una de las cosas más importantes para cualquier persona", Irigoyen ha querido con este libro destacar la "extrema importancia" que tiene tenerla en cuenta, "porque marca nuestros actos de forma absoluta". Sin embargo, lamenta el autor, la empresa española "sigue aún bajo mínimos". Y lo demuestra con dos pruebas. Por un lado, en el primer capítulo destaca cómo Cervantes no ha sido bien ubicado en los libros de historia de la literatura, "porque no sólo es novelista, sino que es un poeta de altísimo nivel y así lo llegó a escribir en El viaje en el Parnaso, que es su propio currículo". Esto, añade, "no lo descubrió un crítico español, que son como más místicos, sino uno inglés, que son más empiristas y prácticos y, a la vez que analizan la métrica y el estilo de un texto, se enteran del contenido". Asimismo, según el pamplonés hay otro punto "que demuestra el bajo nivel de cultura de empresa que hay en España" y es la ausencia de facultad de Ciencias Empresariales hasta 1975. "Esto hace que el mundo de la empresa no tenga reconocimiento social, ya que está considerado un mundo de bandidos, que los hay y muchos, y que no se vean los efectos positivos". Irigoyen cree, pues, que hay que "levantar esas opiniones", de ahí la publicación de este trabajo.

Con el habitual sentido del humor y la ironía que le caracterizan, y que introduce también en sus textos, Ramón Irigoyen apunta algunos de los asuntos más característicos que ha tratado en Los clásicos en la empresa y que, a buen seguro, sorprenderán a los lectores. Así por ejemplo, destaca cómo ya en tiempos de Fray Luis de León se cometían fraudes en las oposiciones o cómo se aprende a vender. En este punto, cita a Heller, Gracián y su best-seller Oráculo manual y "al genio supremo, que es Escrivá de Balaguer". "Hace unos días entré en la web de la Universidad de Navarra y comprobé cómo han prosperado, tanto que casi tres cuartos de la ciudad son suyos...". Irigoyen subrayó, en este sentido, cómo el fundador del Opus Dei era una auténtico hombre de empresa, "no en vano, aunque sus miembros son un poco secretos, se sabe que son unos 70.000 en todo el mundo". Por ello, el escritor pamplonés ha querido dedicarle un capítulo "con simpatía, admiración y crítica, en el sentido etimológico de la palabra; es decir distinguir el grano de la paja, lo que viene a ser diferenciar los aspectos positivos y los negativos".

El tiempo también es otro de los factores clave en el mundo empresarial y el autor lo introduce a través de la figura de los ejecutivos, que "nos dan una lección enorme a todos, porque nos hablan de cómo fragmentar el tiempo para que sea rentable". La idea, sin duda buena, resulta, sin embargo, difícil llevarla a la práctica: "Ya me gustaría, pero, en estos casos, el problema es pasar de la teoría a la práctica", bromea.

Por otro lado, para Irigoyen hay un capítulo vital, referido a la igualdad sexual. "Los hombres no quieren participar en esa igualdad sexual", lo que lleva a una "pregunta esencial: ¿por qué a igualdad de trabajo cobran menos las mujeres?" También le preocupan las cifras de acoso moral en el trabajo, con más de dos millones de personas que lo sufren en España, "por culpa de animales de bellota que ejercen su agresión contra personas a las que recomiendo que hagan artes marciales para defenderse", señala el autor, que en este caso usa el Poema de Mío Cid.

En el capítulo del liderazgo toma como ejemplo a Julio César, paradigma de "planificador y trabajador extremo". Además, dedica espacio al caso del trabajador deprimido, "al que hay que mirar con respeto, pero también hay que distinguir entre el que de verdad está deprimido y el que se escaquea de todo" con la coletilla preferiría no hacerlo. Para ejemplicarlo echa mano de Bartleby el escribiente, de Melville, "uno de los grandes cuentos del siglo XIX".

Cómo se gestiona una crisis es otro de los apartados del libro, con el Hamlet de Shakespeare como muestra de personaje que "no sabe gestionar una crisis". Y, por último, el libro se cierra con el tema de la jubilación, para el que echa mano de La tregua de Mario Benedetti.


Autoayuda

Ramón Irigoyen intenta también con este trabajo servir un poco de ayuda, aunque cree que esto es una redundancia, "porque todo libro te ayuda. A mí leer a Homero o a Cervantes me ha dado muchas pistas de cómo tengo que vivir". "Lo que ocurre es que ahora vivimos en una sociedad muy pragmática y ha salido un tipo de literatura más específica dirigida a descubrise a uno mismo, a encontrar la felicidad, etcétera". En este sentido, y rompiendo el tópico, el autor mira con simpatía este tipo de publicaciones un tanto desprestigiadas, e intenta servir con su texto al mejor conocimiento del mundo empresarial.

Y es que, Irigoyen es especialista en romper estereotipos, sobre todo el referido a la idolatría a los clásicos. "El primer error se cometió con la Biblia, que se sacralizó aunque había sido escrita por hombres, y lo mismo ha pasado con los clásicos. La cultura se intenta sacralizar para manipularla". De ahí, por ejemplo, "los catastróficos manuales de literatura que hay en España, que ni siquiera logran dar una imagen correcta de Cervantes, que es el primer escritor". "Los clásicos son personas como nosotros, con las mismas virtudes y defectos", afirma.

 

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