Una
profesora valenciana acosada por defender el derecho a la vida
M.ª del Carmen Chismol denuncia públicamente que es
víctima de un acoso que las autoridades académicas
han sido incapaces de impedir, pese a que ella piensa que "han
actuado con la mejor voluntad".
REDACCIÓN
HO.- La catedrática de Filosofía María del
Carmen Chismol Tarín, con destino en un instituto de Valencia,
se ha dirigido a HazteOir.org para dar a conocer lo que ella entiende
como una caso de acoso laboral. Los padres de algunos de sus alumnos
la han acusado de intentar imponer a sus hijos las convicciones
de la propia profesora, porque en sus clases defiende el derecho
a la vida y presenta el aborto como un delito despenalizado en tres
supuestos y no como un "derecho".
M.ª
del Carmen quiere hacer constar que su relato solo expresa su percepción
como "víctima de este proceso de acoso". Desea
aclarar que de ninguna manera juzga las intenciones de los que en
él han intervenido, a quienes supone buena intención.
Por ello, ha preferido que en esta información no se mencionen
los nombres de los demás protagonistas del caso.
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María
del Carmen Chismol Tarín
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Este
es el resumen de los hechos, tal como ella los ha vivido.
Cuenta
M.ª del Carmen que el 3 de diciembre de 2007 los padres de
varios alumnos de 1.º de Bachillerato a los que imparte clases
de Filosofía y de las actividades alternativas a la Religión
presentaron un escrito al director del centro, en el que la acusaban
de imponer a los alumnos sus propias creencias y de enseñarles
"mentiras" como que el aborto es un delito.
La
dirección del centro solicitó a la profesora su programación,
que fue remitida a la Inspección y esta, a instancias de
la Dirección Territorial de Educación, abrió
una investigación.
La
inspectora de zona citó a M.ª del Carmen el jueves 31
de enero, para aclarar algunos aspectos de la programación
del Departamento de Filosofía. Después de cuatro horas
de interrogatorio, al que asistieron también el director
del centro e intermitentemente el coordinador del Servicio de Inspección
Educativa, la profesora estaba convencida de que había quedado
todo aclarado satisfactoriamente.
La
catedrática dice saber que el 3 de febrero se celebró
en el instituto una reunión a la que asistieron los padres
firmantes de la acusación, una representante de la FAPA y
el director del centro. Asegura que, entre otras "lindezas",
los padres dijeron de ella que es una terrorista psicológica,
que acosa a los alumnos, que los ha secuestrado al no permitirles
ausentarse de clase durante la proyección del documental
"Sí a la vida" (autorizado para mayores de 14 años),
que no da en sus clases el programa de Filosofía, que es
una integrista, que provoca a los alumnos para que la agredan y
posteriormente denunciar la agresión... Asegura que en el
acta de la reunión consta que los padres pretendieron incluso
que el director la reemplazara por otra profesora.
Diligencias
de la Inspección
M.ª
del Carmen cuenta que la Inspección ha visitado dos veces
su clase. La inspectora de zona le exigió la programación
de aula de la 2.ª evaluación, detallada hora por hora
y con mención del material de apoyo utilizado en cada clase.
Así mismo, se le entregó un escrito firmado por dos
inspectores en el que se le recriminaba, entre otras cosas, que
al evaluar tiene en cuenta las faltas de ortografía o que
recomienda leer un libro al mes. En ese texto, los inspectores reconocen
que en clase se puede abordar el tema del aborto siempre que se
haga con el respeto debido a la libertad de conciencia y religiosa
de los alumnos, algo que M.ª Carmen está convencida
de haber hecho. Además, sin prejuzgar el fondo del asunto,
en el escrito se detalla toda la normativa legal de aplicación
al caso, según criterio de la Inspección.
El
jueves 3 de abril se produjo una nueva cita en la Inspección
y un nuevo interrogatorio por parte de la inspectora de zona y del
inspector de Filosofía, que esta vez sólo duró
dos horas. Ambos inspectores exigieron a la profesora que para el
martes día 8 del mismo mes presentase (cosa que hizo) un
informe detallado, hora por hora, de todas las lecciones desarrolladas
desde el día que se inició el curso y de las programadas
hasta el final del mismo, especificando todo el material utilizado
y el que tenía previsto usar.
El
9 de mayo, durante otra entrevista con la inspectora de zona y el
inspector de Filosofía que tuvo lugar en el propio instituto,
este último le indicó que la parecía excesivo
haber dedicado cinco clases para fundamentar el derecho a la vida
desde la Biología, desde el debate filosófico, desde
la Declaración Universal de Derechos Humanos, desde la Constitución
española y desde el acta de Helsinki sobre los derechos del
niño. El inspector le dijo el derecho a la vida es solo un
subepígrafe dentro de los derechos humanos, la profesora
le respondió que no se trata simplemente de un derecho humano
más sino de la condición imprescindible para poder
gozar de todos los demás. La inspectora de zona, por su parte,
le manifestó que todos los alumnos con los que había
hablado le habían dicho que M.ª del Carmen explica muy
bien Filosofía.
Se
siente víctima de acoso en el ámbito laboral
La
catedrática cuenta que, durante los meses transcurridos desde
que fue acusada por esos padres, en el instituto el ambiente se
ha ido enrareciendo. Como ejemplo de ello, comenta que varios miembros
del claustro del instituto intentaron publicar un artículo
que rechazaba el uso de la libertad de cátedra cuando se
emplea para que los alumnos no reconozcan el pretendido "derecho
al aborto". M.ª Carmen añade que, como el director
se negó a que se incluyese en la revista, los profesores
que pretendían publicar el artículo (y que se negaron
a firmarlo) difundieron el texto por Internet. La situación
se hacía cada vez más tensa para esta profesora, hasta
el extremo de que el 14 de mayo se celebró una manifestación
contra ella y contra el equipo directivo en la puerta del instituto.
En el acto se profirieron insultos contra M.ª del Carmen y
la tensión que se vivió hizo necesario que acudieran
los antidisturbios, según manifiesta ella misma.
Pese
a todo, M.ª del Carmen sigue impartiendo sus clases con relativa
normalidad, aunque se siente acosada por algunos compañeros
proabortistas y atacada por algunos alumnos manipulados con el consentimiento
de algunos padres. Asegura que no encuentra demasiado apoyo en el
claustro y percibe que en la directiva se van dando muestras de
agotamiento.
Intervención
de la Unidad Médica
Por
parte de la Administración, la Unidad Médica le envió
un psicólogo que le dijo saber que ella está trabajando
en unas condiciones insoportables, en las que nadie sería
capaz de continuar dando clase y que eso está poniendo en
riesgo su salud, por lo que el director territorial, que debe velar
por la salud de sus empleados en cumplimiento de las normas de previsión
de riesgos laborales, había decidido que el IES Vicente Blasco
Ibáñez no puede seguir siendo su lugar de trabajo.
El psicólogo añadió que su saber y su experiencia
serían mucho más provechosos si trabajara como "formadora
de formadores" en un centro de profesores, en régimen
de comisión de servicios.
Como
M.ª del Carmen rechazó esa propuesta, el psicólogo
le indicó que el director territorial podría decidir
una suspensión de empleo. La profesora exigió que,
si se le pretendía imponer alguna sanción, habría
de incoársele un expediente disciplinario, con todas las
garantías procesales previstas en la ley. Así terminó
la entrevista.
M.ª
del Carmen sigue relatando que un familiar suyo recibió una
llamada del psicólogo, quien le pidió que la convenciera
para que acepte la comisión de servicios.
El
Servicio de Inspección no ha incoado expediente
La
familia de la profesora ha sido advertida por la dirección
del instituto de que todo parece estar decidido: le dejarán
hacer los exámenes y después le impondrán una
"baja obligatoria" (¿) y le impedirán la
entrada al centro, recurriendo si fuera necesario a la policía.
Es más, sus exámenes y sus calificaciones serán
recurridos y los alumnos serán evaluados por un tribunal.
Como
estos últimos extremos los conoció de palabra y de
ellos no tiene constancia documental alguna, M.ª del Carmen
se dirigió al inspector jefe, para rogarle que le confirmara
o desmintiera lo que había llegado a sus oídos. Él
intentó tranquilizarla y le garantizó que no se le
ha abierto ningún expediente disciplinario, que es improbable
que se le incoe y que ignoraba el origen de esos rumores, pero le
precisó que pudiera ser que la Unidad Médica, que
actúa con independencia de la Inspección Educativa,
hubiera tomado algunas decisiones que él ignoraba, pero de
las que prometía enterarse e informarla.
Dos
días después, el inspector jefe le comunicó
que la Unidad Médica la llamaría y que no se tomaría
ninguna decisión sin escucharla.
El
viernes 6 de junio por la mañana, la profesora fue citada
para el martes día 10 a las 10 de la mañana en la
Unidad Médica.
M.ª
del Carmen no está dispuesta a aceptar ninguna solución
al caso de la que se deduzca que haya podido actuar de forma irregular,
pues tiene la certeza de que no ha sido así. Cree indudable
que, tras haberse llevado a cabo las diligencias informativas que
nos ha detallado, si la Inspección Educativa hubiese hallado
el más mínimo indicio de que ella hubiera podido actuar
de forma contraria a los principios deontológicos o de modo
atentatorio contra los derechos de sus alumnos, habría incoado
un expediente disciplinario. Puesto que no ha sido así (ni
parece que vaya a serlo), considera de estricta justicia que, desde
la Administración Educativa se adopten las medidas pertinentes
para la salvaguarda de su honor personal y de su prestigio profesional.
http://www.hazteoir.org/node/12726