|
12
de Junio de 2008 |13:35
Diez puntos clave para entender el asunto
Extracto de la conferencia que Alejandro Castro Santander
ofreció en ICEI, auspiciado por MDZ. Mirá los
videos.
por Gabriel Conte
Organizado
por MDZ y el colegio ICEI, se desarrolló en la sede
del establecimiento educativo una conferencia sobre Convivencia
y violencia en la escuela. La exposición central
del encuentro con padres y docentes estuvo a cargo del reconocido
psicopedagogo Alejandro Castro Santander.
El
encuentro surgió luego de que MDZ publicó el
12 de mayo pasado una edición especial para abordar
el tema. En aquella oportunidad, con la coordinación
de la periodista Viviana García Sotelo se ofreció
un panorama integral de la problemática, con artículos
como: "Un fenómeno en marcado crecimiento",
preparado por la mencionada periodista, "Cuando la respuesta
del Estado es casi nula", de Ignacio de la Rosa y Daniel
Calivares, "Casos contados en primera persona",
de Liliana Hidalgo y "La comunicación es vital
en la prevención", de Selva Florencia Manzur,
entre otros.
A
lo largo de una extensa conferencia, ilustrada con fotos y
videos, el experto logró inquietar al auditorio al
mostrar casos y estadísticas que pintaron de cuerpo
entero una realidad a la que Mendoza no es ajena.
Sin
embargo, la claridad de la exposición y las consultas
de los asistentes, permitieron crear un clima de interés
para continuar actuando en la materia.
Castro Santander es investigador del Observatorio de Convivencia
Escolar de laUniversidad Católica Argentina y, como
tal, participará la semana que viene como invitado
especial al Congreso Mundial de Violencia Escolar. Es autor
de libros como "Violencia silenciosa en la escuela",
"Analfabetismo emocional" y "Desaprender la
violencia".
Este
fin de semana, el experto que desde hace 30 años trabaja
como asesor pedagógico en escuelas como Don Bosco y
Nordbridge, será expositor en el Congreso Internacional
de Educación, que se desarrollará en Santa Fe.
Te
ofrecemos 10 claves del problema, extraídas
de la conferencia de Castro Santander.
1-
El nacimiento del término violencia escolar
Una
anécdota del disertante que nos ubica históricamente:
A mediados de los años 90, un chico entró con
un arma a una escuela de Chubut. Fue la primera vez que lo
tomó un medio de comunicación, que tituló
al día siguiente: Violencia en la escuela.
Al día siguiente el gobernador anunció torpemente
que colocaría detectores de armas al ingreso de todas
las escuelas. La consecuencia: los docentes le pidieron que,
primero, colocara las puertas. No tenían idea
del costo de lo propuesto, pero mucho menos de la dimensión
del problema de la violencia en la escuela. Castro Santander
comentó que el tema lleva tan solo 10 años
de vigencia en el mundo y, así y todo, se ha avanzado
mucho en el análisis y en las respuestas, aunque aun
falta llegar abajo, a los docentes y padres para que sepan
qué pasa y cómo actuar. Está claro
que la violencia en las escuelas tiene más de 10 años
de existencia. Pero, como tal, estudiada y decodificada en
el contexto mundial actual, muy poco tiempo.
2-
La imposible coexistencia en tres eras diferentes
Tenemos
escuelas del siglo XIX, docentes del siglo XX y alumnos del
siglo XXI, sostuvo Alejandro Castro Santander. El psicopedagogo
consideró que esta coexistencia es imposible
y es parte de la maquinaria de violencia, de tal manera
que los chicos siempre van a la vanguardia de las nuevas tecnologías,
que multiplican los actos y gestos violentos,
mientras que ni docentes ni padres nos enteramos, porque funcionamos
en frecuencias diferentes.
3-
Miedo a los adolescentes
Una
de las cuestiones por las que no se afronta el problema de
la violencia en las escuelas y aun desde las políticas
públicas es porque quien debe tomar la determinación
de actuar sufre de un nuevo mal: la efebofia, el miedo a los
adolescentes. Según el experto, como todos los
miedos, éste también paraliza. Pero con el agravante
que nos deja sin acciones concretas para frenar cuestiones
que, sin este miedo, podrían ser afrontadas con éxito.
4-
Desaprender la violencia
La
violencia se aprende. Y como tal, puede ser desaprendida.
El conferencista es autor, precisamente, de un libro denominado
Desaprender la violencia. Es algo que ya se lleva
a la escuela y que se mama en el hogar. Pero el autor afirmó
que no es solamente que los chicos sean víctimas de
maltrato. El abandono sostuvo- tanto como la falta
de atención suficiente del chico es una forma de violencia.
Cuando va a la escuela, los chicos comparten, socializan y
en ese intercambio, actualizan, de algún
modo, las formas de agredir al otro.
5-
Estas escuelas no sirven
Las
escuelas dijo el disertante en la conferencia organizada
por MDZ y el colegio ICEI- pueden estar muy bien preparadas
para que los chicos aprendan matemáticas, lengua, ciencias
sociales y ciencias naturales, pero nadie, ni la escuela ni
los padres educamos emocionalmente a los hijos. Para
ilustrar su afirmación, Castro Santander recordó
una anécdota que: Hace 50 años le preguntaron
al por entonces ministro francés de Educación,
André Malraux si en el año 2000 sería
necesaria la escuela Malraux contestó con aplomo: Sí
y no. Si la escuela es el lugar que convoca a los niños
y adolescentes para inspirarlos y darles datos sobre distintas
materias, es probable que en el año 2000 se haya encontrado
un sistema más eficiente y económico que la
escuela. Pero si la escuela es la prolongación de la
familia, donde los educadores forman a los niños en
los valores que los preparen para la vida y los hagan más
personas, en el año 2000, la escuela será más
necesaria que hoy.
6-
Padres ausentes
Quienes
más resienten el abandono y la falta de sentido de
pertenencia son los jóvenes. Ellos, en un porcentaje
altísimo, además de ser abandonados por la sociedad
y por las autoridades públicas, están sufriendo
un abandono aún más traumático: el de
sus propios padres. También son ellos quienes con más
angustia sufren la falta de un horizonte de oportunidades.
Esta última carencia genera reacciones de resentimiento,
de violencia y de desacato a una sociedad que tanto les falta
el respeto.
7-
Los docentes no quieren dar clases
Castro
Santander señaló que una encuesta nacional reveló
que la mitad de los docentes no quiere ejercer la docencia.
Si pudieran, no lo harían. Esto, dijo,
además de hablarnos de un montón de cosas como
falta de vocación, malos salarios y poca resistencia
a las presiones que se viven en la escuela (no solo de parte
de los chicos, sino también de pares, padres y superiores),
nos está marcando según Castro Santander-
que los docentes siguen sin ser preparados para educar a los
alumnos de hoy. Dijo que se repiten esquemas antiguos
de formación y cuando el docente nuevo entra a un aula,
dura dos o tres semanas y se va a vender pastafrolas a las
vecinas. No están entrenados para educar emocionalmente
y solo quieren que los alumnos se cuadren a un esquema aprendido
y que no quieren más que reproducir. Y eso es inviable.
8-
Los chicos hacen lo que quieren
La
culpa es de Spock, lanzó al auditorio. Pero
no el de Viaje a las estrellas, sino aquel famoso Dr. Spock
que nos dijo que a los chicos no había que ponerles
límites, no había que generarles frustraciones
y que había que dejarlos hacer, simplemente.
Las consignas de Benjamín Spock plasmadas en un libro
hicieron de su trabajo según el autor difundió-
el libro más leído después de la
Biblia. Castro Santander nos reprende, ahora, a los
hijos de las ideas de Spock: nosotros somos su consecuencia
y así hemos educado a nuestros hijos. Nos sabemos cómo
ponerles límite y marcar su agenda de vida y hacen
lo que quieren. Al punto, que en su búsqueda de independencia
total, a veces los padres estamos de más. Ya asimilaron
que nuestra presencia no es importante. Nos remplazaron por
la TV o Internet.
9-
¿Quién tiene autoridad?
Es
necesario reconstruir la autoridad familiar para poder poner
límites a los chicos y ayudarlos a que destierren la
violencia como forma de comunicación, señaló.
Pero, a la vez, advirtió: ¿Quién
tiene autoridad suficiente?. Explicó al respecto
que para tener autoridad y no autoritarismo hay que contar
con la idoneidad, la integridad y la irreprochabilidad suficientes
para ostentarla. Un padre o una madre, un docente o
cualquier otro adulto que son el mismo desastre que su hijo,
no cuentan con las cualidades suficientes para marcar límites
o imponer criterios.
10-
Predicar con el ejemplo
¿Qué
ejemplo le damos los adultos a los chicos y jóvenes
cuando sostenemos un conflicto como el del campo con el Gobierno
durante 90 días? Lo que los chicos están aprendiendo
es a generar esos conflictos, pero está claro que no
les estamos enseñando a que es necesario discutir temas
importantes, pero no de manera indefinida. Castro Santander
ejemplificó diciendo que no sigamos esperando
que nuestros hijos sepan hacer todo solos; tenemos que intervenir
clara y decididamente yendo a contramano de cómo van
las cosas, ya que no todo lo que es moda o se impone, es bueno.
Entre ellos afirmó- sostener a lo largo del tiempo
enfrentamientos sin que se avizoren, aunque sea, ganas de
vivir en paz.
Link permanente: http://www.mdzol.com/mdz/nota/52339
|