FACTORES DEL ACOSO ESCOLAR

por Marina Parés

 

Factores del acoso escolar
Marina Parés Soliva. Servicio Europeo de Información sobre el Mobbing – SEDISEM (17/12/2007)


Factores del acoso escolar

En las sociedades occidentales se ha desatado una cierta preocupación por el aumento de casos de acoso escolar. Se da la paradoja que a pesar de esa preocupación social no se han detenido los casos de bullying (2), ni tampoco ha servido para prevenir la emergencia de nuevos casos (3). Sabemos lo que debemos hacer para cortar con el acoso escolar, pero no acabamos de hacerlo, por eso quiero detenerme a apuntar los motivos que hacen que nuestra sociedad no consiga poner los medios necesarios para erradicar definitivamente esta grave situación de maltrato a la infancia. Sabemos que en el origen y, especialmente, en el desarrollo de la mayor parte de las conductas agresivas de acoso (mobbing, bullying) existen, además de posibles factores individuales factores grupales, organizacionales y sociales. Por tanto para entender porque no se ha podido detener el bullying va a resultar indispensable tener en cuenta el contexto en el que se produce el acoso escolar y sus respectivos agentes: los compañeros que son testigos directos, la familia, la escuela, la comunidad y la sociedad, entendida en su conjunto como defensora y transmisora de valores y de cultura.

1. Factores Grupales

El primer punto que vamos a tratar son los factores que inciden en los procesos grupales, ya que nos interesa profundizar en las dinámicas grupales tanto del gang de acoso como del grupo-clase que observa el hostigamiento. Coincidimos en aceptar que los grupos constituyen sistemas que a lo largo de la vida influyen en las percepciones, los juicios, los pensamientos, las emociones y los comportamientos de las personas. Vamos a ver la influencia de los factores grupales en el instigador del acoso, en sus cómplices y en los testigos de la violencia.

• Acosador Principal: Entendemos por acosador principal al menor que instiga un acoso, es el que se rodea de una camarilla de matones, el que se yergue como líder de los agresores. Para llegar a entender las causas por las que un menor se convierte en instigador del acoso a otro compañero, la importancia de la familia es determinante y ello es así porque el menor ha hecho propios los juicios, emociones y comportamientos de su grupo familiar. Por tanto las relaciones y sentimientos de los padres del agresor hacia su hijo son trascendentales, ya que modelan comportamientos que más tarde serán repetidos por él. La característica compartida por los agresores es la falta de empatía, es decir, la incapacidad para ponerse en el lugar del otro. Además del grupo-familiar, el niño acosador esta influido por el grupo de iguales, siendo un elemento importante en el agresor la impopularidad. Los estudios sobre el acoso escolar afirman que el matón es impopular al inicio de su primer caso de intimidación, y que el objetivo del acoso es conseguir ser popular en el grupo de iguales.

• Camarilla: Es conocida la importancia que tienen los amigos, el grupo de iguales, para el desarrollo evolutivo de niños y adolescentes. En el caso del bullying existen dos elementos que inciden en los miembros de una camarilla de acoso: la obediencia y la desindividualición. Estos conocimientos nos proporcionan las bases para poder diseñar estrategias para atajar el acoso escolar, por ello una de las primeras acciones consistirá en disminuir el estatus del líder del gang de acoso, luego hay que promover actuaciones tendentes a aumentar el espíritu crítico de los testigos pasivos del acoso y en evidenciar el estado de sumisión en el que han caído los colaboradores del instigador. Para romper la obediencia grupal hay que instar actuaciones sancionadoras para los acosadores más agresivos.

• Testigos: El grupo de los observadores posee una influencia crucial en el curso de los acontecimientos, pues en el caso de que se opongan a las agresiones, los acosadores pierden justificación y poder; y al perderlos sólo tendrán dos opciones o ejercer mayor número de agresiones a más víctimas o cejar en su empeño. Hay que empezar a difundir que la unión de los observadores, en una acción decidida de enfrentarse a los matones, puede parar el acoso escolar.

2. Factores Organizacionales

El bullying se inicia en el seno de una institución educativa que tiene el encargo social de educar, no sólo instruir, a las nuevas generaciones. Los desencadenantes de un acoso se asientan en factores individuales y grupales, pero la resolución o la cronificación de los casos va a depender de cómo reaccione la comunidad educativa. En el tema del acoso escolar es básico el conocimiento de la cultura y del clima organizacional para poder prevenir y atajar estas conductas, no tenerlo en cuenta puede llevar al fracaso de un proyecto de intervención contra el acoso escolar que no haya contado con ello en su diseño. Postulamos que cuando los casos de bullying no son atajados rápidamente por el centro escolar, ello indica una distorsión grave en la comunidad educativa, de la percepción sobre la violencia, y por tanto son indicadores de la existencia de una subcultura consentidora de la violencia que convive con una cultura social dominante que sanciona el maltrato a la infancia; ya lo comentó Olweus (1993) (4) que existían organizaciones educativas con actitudes positivas hacia la violencia. Soy del parecer que cuando la denuncia de un caso de bullying no prospera y la versión del niño-víctima no cuenta con la credibilidad necesaria por parte del profesorado para protegerle, cabe presuponer algún tipo de fraude o corrupción en el seno de la institución escolar. Es por la experiencia acumulada por mis años de investigación sobre el fenómeno del acoso moral que me aventuro a hacer esta afirmación. En estos casos la cultura organizacional de la institución educativa no es capaz de percibir su responsabilidad, y afirmo que ello es así dado que está inmersa en algún tipo de violencia, que le impide ser objetiva. Por todo lo anterior podemos afirmar que una cultura organizacional con valores de respeto y convivencia no dejará prosperar el acoso escolar en sus aulas.

El Clima organizacional esta constituido por las percepciones compartidas. Las escuelas que permiten y favorecen que los alumnos comuniquen sus dificultades y en las que éstos se sienten escuchados serán capaces de prevenir e intervenir cuando empiecen los hostigamientos.

Atendiendo al aprendizaje social denominado observación de modelos o aprendizaje vicario, consistente en la adquisición de información, conceptos o pautas de conducta por medio de la observación del comportamiento de otras personas y de las consecuencias de sus actos, se puede cortar una situación de acoso escolar o cronificarla. Por tanto la observación de modelos que obtengan como consecuencia de la realización de conductas de acoso o maltrato refuerzos negativos (castigos, sanciones, rechazo, pérdida de relaciones o estatus, etc.), permitirá aprender que esas conductas no permiten obtener ninguna recompensa. Para que una institución escolar pueda prevenir la emergencia de casos de violencia entre iguales en su seno será necesario que implemente unas estrategias de intervención encaminadas a incidir tanto en el clima como en la cultura de la organización escolar.

Conclusiones:

En nuestras sociedades occidentales lo que impide atajar el problema del acoso escolar es la negación a asumir el problema, ya que el análisis de los procesos grupales y sociales del acoso escolar nos proporciona un conocimiento de los elementos del fenómeno tanto los que intervienen en su desarrollo como los que fomentan la cronificación del mismo. La negación a aceptar la gravedad del problema se da en todos los estamentos implicados: se inicia entre los agresores negando la injusticia del hostigamiento, luego se tolera por la comunidad educativa minimizando sus efectos, se oculta por parte de los poderes públicos distrayendo la atención en cuestiones estadísticas y se sigue con una dejadez social del deber de protección a la infancia maltratada. En este proceso de negación no hay elementos de mala fe por parte de la organización ni de la sociedad, de lo que se trata es de la existencia de mecanismos de resistencia que dificultan su reconocimiento. Todas las personas que se enfrentan a un caso de acoso escolar pueden tener esas resistencias. Las investigaciones demuestran que es posible lograr una disminución en los problemas de hostigamiento y vejaciones en la escuela y de las conductas antisociales asociadas a él, mediante un programa de intervención adecuado. Este se puede elaborar por medios sencillos y no costosos, debido a que están basados en cambios en las actitudes y rutinas escolares. Es necesaria la implicación de todos para acabar con un proceso de victimización de la infancia, que de ninguna forma debe proseguir. Deseamos que esta ponencia hay contribuido a ello.

Notas al pie:

(1) Basado en la ponencia “Factores grupales y sociales del Bullying a través del análisis de casos” de Marina Parés Soliva presentado en el I Congreso Internacional sobre Violencia Escolar en Almeria. Noviembre 2007.

(2) Foro de Jokin http://miarroba.com/foros/ver.php?foroid=25866&temaid=2707916

(3) Foros de la Plataforma de Afectados por Mobbing-P.A.M. http://www.forosdelmobbing.info/

(4) Dan Olweus. http://www.lp.edu.pe/l_trahtemberg/otros/diareg290505.htm

Extraído de Educaweb
http://www.educaweb.com/EducaNews/Interface/asp/web/NoticiesMostrar.asp?NoticiaID=2679

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