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Acordémonos
de Jokin, el estudiante de bachillerato de Hondarribia que
no pudo soportar más el acoso al que le sometían
sus compañeros y se suicidó, marcó un
antes y un después. Su trágica muerte destapó
un problema que desde entonces tiene un nombre, bullying,
y mucha gente más luchando por evitarlo.
Bullying:
palabra anglosajona para referirse al acoso escolar o terror
en las aulas. Incluye los muchos métodos de agresión
que se pueden encontrar en los institutos, colegios, y suele
venir dada por parte de los alumnos de alta jerarquía
social hacia los llamados marginados o recluidos sociales.
El
bullying se puede manifestar en la educación primaria
cuando el profesor no resuelve un conflicto sin importancia
entre alumnos que en muchos casos pueden ser incluso amigos.
Frente a la creencia de que el bullying se manifiesta en la
adolescencia y que es un comportamiento propio de los chicos,
lo cierto, es que los primeros casos se presentam a los 7
años y las más violentas son las chicas.
Las
niñas tienden a utilizar más violencia contra
sus compañeras cuando están en aulas mixtas
"para adaptarse a un modelo masculino que identifican
con la fortaleza". Grabar acciones violentas Esta actitud
sería el caldo de cultivo para la aparición
de nuevos acosadores y tiene una de sus manifestaciones más
destacadas en la tendencia de los menores a grabar sus acciones
violentas "como prueba de su fortaleza".
En
España, el 48% de los escolares de entre 4 y 16 años
sufre acoso escolar, según un estudio del Defensor
del Pueblo. Entre éstos, el 4,1% reconoce haber padecido
alguna agresión física. El 8% de los casos de
maltrato es traumático y provoca depresión,
insomnio y problemas graves de autoestima.
SOS
Bullying tiene un teléfono de ayuda para estos casos
620 489 332 y un correo electrónico barcelona@anpe.es.
También
podeis acceder a la web de Nora Rodríguez.
El
libro Guerra en las aulas trata también este tema en
profundidad.
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