A VUELTAS CON LA VIOLENCIA ENTRE IGUALES

por Marta Arroyo

Una víctima de acoso escolar
Agresiones en vídeo
Agresiones en vídeo
Por MARTA ARROYO
Desde que el acoso de sus compañeros de clase provocó el suicidio de Jokin, un adolescente de 14 años de Hondarribia, el 21 de octubre de 2004, los episodios de violencia escolar contra alumnos y profesores han ido en aumento. La difusión del vídeo de la agresión a un niño de 11 años del Colegio Suizo de la localidad madrileña de Alcobendas, grabado por sus propios compañeros, puso de manifiesto las dimensiones de este problema, que tiene en vilo a la comunidad educativa y ha suscitado la intervención del Defensor del Menor. El estudio 'Violencia y Acoso Escolar en España', basado en entrevistas a 25.000 escolares, reveló que uno de cada cuatro sufre acoso o violencia en las aulas. El informe hizo saltar las alarmas al señalar, además, que el 60% de los acosadores acabará cometiendo un delito antes de cumplir 24 años. A la vista de tan sobrecogedores datos, el Ministerio de Educación anunció la puesta en marcha de un Plan de Convivencia Escolar y de un Observatorio Estatal de la Convivencia y la Prevención de Conflictos Escolares, para evitar nuevos incidentes.
Soy de los que pegan
Ha aparecido en El País un reportaje titulado “Soy de los que pegan”, en el que dos estudiantes se reconocen como acosadores, que insultan, humillan y pegan, porque según ellos “La vida es una cuestión de respeto y a veces se gana a hostias. Si te ven que eres el más achantao van a por ti.”. Ambos, como el chico que nos ha enviado el correo anónimo, forman esa oscura franja de alumnos (en torno al 3 %) que generan la violencia en los centros de enseñanza.
Jesús Vázquez
En El País Semanal, aparece una entrevista con el presentador de televisión, Jesús Vázquez, en la que declara que sufrió acoso escolar, en un colegio religioso de Madrid, cuando era niño: “Fue brutal…Yo llevaba todas las papeletas. Tenía acento gallego… Era gordo, con gafas de culo de vaso y pluma. Lo más suave que me decían era vaca gallega. También me pegaban, pero yo me encargaba de que no se enterara nadie. Hubiera sido añadir vergüenza a la vergüenza y miedo al miedo.”

Como veis, son dos testimonios distintos: el de los acosadores, que justifican sus agresiones, y el del acosado, que oculta las agresiones recibidas por miedo. Muchos de vosotros en vuestras intervenciones habéis dicho que la única manera de entender el mal que causa un alumno acosador es ponerse en el lugar de la víctima y tenéis razón. Otros habéis propuesto el ojo por ojo y diente por diente, lo cual daría la razón a los que agraden. Y los menos os habéis situado en el punto de vista del acosador, para ayudarle a superar su problema, no para disculpar sus fechorías.

Parece claro que los que insultan, humillan y pegan deben recibir su castigo, entre otras razones, para que sus víctimas no se sientan indefensas ante la agresión. Igualmente, es necesaria la ayuda psicológica y social, en primer lugar para los agredidos, con el fin de que superen el miedo; pero también la necesitan los agresores, como los alumnos del reportaje, para que tomen conciencia de que la vida es una cuestión de respeto, sí, pero un respeto que no se gana a golpes ni a pisotones, sino mediante la palabra y tratando a los demás como te gustaría que te trataran a ti.
http://www.iesgrancapitan.org/blog02/?p=85

 

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