El 60% de los casos, en la empresa pública
M. J. C./VITORIA - Oct 06
UNA MUJER que ha sufrido mobbing, en los locales
de la asociación Aval. / NURIA GONZÁLEZ
El balance de la Asociación Vasca contra el Acoso Laboral
o mobbing (Aval) pone de manifiesto un dato curioso. El 60%
de los 480 alaveses que han acudido, entre enero y octubre
de este año, a pedir ayuda se corresponde con trabajadores
de la empresa pública.
¿Significa
esto que hay más episodios de acoso en la Administración
que en las firmas privadas?
La presidenta de la entidad radicada en Vitoria
y de la federación estatal que agrupa a los colectivos
que luchan contra el mobbing, Blanca Ruiz de Olano, asegura
que es así por varios factores. En su opinión,
el sector privado «no puede permitirse el 'lujo' de
acarrear con las consecuencias de bajas e ineficacia que conlleva
el acoso a un trabajador. Por tanto -añade- se niega
menos la existencia del problema que en el medio laboral público
donde, por otro lado, es más difícil pedir responsabilidades».
La presidenta resalta también que el
hostigamiento en el trabajo se prolonga durante más
tiempo en la Administración, con lo que las secuelas
que deja en quien lo padece son «más irreversibles».
La mayor duración puede deberse, no obstante, a que
en las firmas privadas el mobbing suele terminar con la salida
de la víctima de la empresa.
¿Existe un
perfil de acosador laboral?
Sí. Según los especialistas,
son personas de rasgos narcisistas con un sentimiento de inadaptación
muy profundo y con complejo de inferioridad que lo maquillan
mediante la destrucción de quien brilla más
que ellos. «Son los típicos 'trepas'»,
resume Ruiz de Olano.
¿Y hay un
tipo de víctima del mobbing?
Los expertos sostienen que no existen unas
características psicológicas que predispongan
a una persona a ser objeto de persecución por parte
de un jefe o de un compañero de trabajo. Este principio,
sin embargo, no impide que el hostigamiento no afecte más
a las mujeres. «En general son trabajadoras con amplia
experiencia profesional, muy responsables y, la mayoría
de las veces, con cargas familiares».
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