Entre las características que describen
la personalidad del acosador se encuentra la incapacidad
para ponerse en el lugar del otro. Los acosadores carecen
de la necesaria empatía que permite asimilar los
sentimientos del oponente .
El verdugo capaz de acosar o maltratar
psicológicamente a otro no tiene la capacidad de
empatizar, porque, para él, el otro es un objeto,
una cosa inanimada a la que manipular, destruir y, en casos
como el acoso laboral o las ideas genocidas, quitar de en
medio lo antes posible. Es una cosa que estorba, cuya proximidad
molesta y hay que eliminar. No forma parte del grupo "nosotros",
sino de "ellos", los que nada tienen que ver con
"nosotros", los que no merecen consideración
ni respeto. Es el trabajador que destaca, el alumno que
saca sobresaliente, el hermano que se lleva los regalos,
el vecino que brilla en sociedad.
El acosador construye un orden social subjetivo
en función de sus propios valores, objetivos y experiencias.
Eso significa que percibe las cosas de manera diferente
a como las perciben los demás. Y hace todo lo posible
para adecuar el comportamiento de su víctima a ese
orden social suyo. Si, según sus valores y sus objetivos,
la víctima es indigna de disfrutar de un bien o de
ostentar un lugar en la sociedad, el acosador organiza toda
una estrategia para privarle de ese bien del que le considera
indigno. A esta acción corresponde un beneficio,
que es eliminar el obstáculo que la víctima
supone para él. Si resulta que su estrategia y sus
actos no son bien vistos por el entorno en los que lo lleva
a cabo, en lugar de cambiar de conducta intenta cambiar
la del entorno, convenciendole de que su acción es
la correcta y de que está haciendo lo que hay que
hacer, es decir, castigar a la víctima por uno u
otro motivo.
Si la víctima es, por ejemplo, un
compañero, el acosador le considera indigno de ser
compañero y de gozar de la amistad de los demás.
Por tanto, prepara su estrategia para eliminarle poniéndole
zancadillas, entropeciendo su labor y difamándole.
Si observa que este método no es adecuado en el medio
en el que se desenvuelve, tratará de modificar la
percepción de los restantes compañeros, convenciéndoles
de que la víctima es un chivato, de que no se solidariza
con los demás y de que se burla de ellos a su espalda.
Para la percepción mediatizada del
acosador, la víctima le hace sombra, al perjudicar
su imagen con su relumbre profesional, por tanto, no merecía
entrar en el "nosotros".
Un ejemplo: Como su estrategia de tratar
de convencer al jefe de la inconveniencia de contratarla
no sirvió, dado que prevaleció la valia profesional
a los supuestos incovenientes de contratarla , la acosadora
cambió de método y se dedicó a divulgar
una imagen viciada de su rival, a entorpecer su trabajo
robándole tiempo, para luego poderla acusar de que
no cumplía los objetivos.
El objetivo de esta segunda metodología
es, por un lado, poner de su parte a los demás y,
por otro, salvaguardar sus acciones de consecuencias negativas.
Si la cosa le explotaba por algún sitio, siempre
podía aducir que ya les había prevenido de
que era conflictiva y que antes o después traería
cizaña.
Otro recurso con el que cuenta el acosador
es sostener ante los demás que la víctima
sufre un desequilibrio emocional y que ve mala intención
donde no la hay, que cree que los demás hacen las
cosas para perjudicarla. Puestos a dar la vuelta a la situación,
el acosador puede llegar a inventar sucesos que dice
haber oído en lugares anteriores en los que trabajó,
estudió o se desenvolvió la víctima.
Así, podrá defenderse fácilmente si
la víctima se atreve a acusarle de estar perjudicádola.
Un planteamiento interesante que hace el
profesor Barón Duque es la posibilidad de cambiar
los papeles de manera que la víctima se convierta
en verdugo, y viceversa. Para dilucidarlo, el profesor Barón
expone una análisis de los aspèctos más
importantes de la situación de acoso psicológico.
1- La motivación del acosador:El
acosador tiene un motivo para procurar la destrucción
de su víctima, que es siempre un beneficio a alcanzar.
A veces, el beneficio es hacer desaparecer a un individuo
que estorba. o bien que le perjudica con su presencia.
2- La naturaleza del acosador : Es
preciso carecer de esa cualidad de empatía. En numerosas
ocasiones el acosador es una persona sumamente envidiosa.
3- Los medios del acosador : El
acosador cuenta con la posibilidad de utilizar una serie
de recursos a los que la víctima no tiene acceso.
Disfruta de una posición de superioridad .
4- La oportunidad del acosador : El
acosador dispone de tiempo y de oportunidad para lograr
el desgaste progresivo de su víctima. El acosador
dispone de muchos y largos meses para humillar a su víctima
hasta vencer su resistencia.
5- El desgaste de la víctima : El
efecto del acoso es el desgaste de la víctima tanto
psíquico como físico.
6- El lugar del acoso : El
verdugo se encuentra "en su casa", en su propio
entorno. La víctima llega del exterior y desconoce
los recursos y la infraestructura de la institución
que la hostiga. El superior que acosa psicológicamente
conoce las triquiñuelas, sabe de qué o de
quién echar mano en cada momento.
(Estractos seleccionados por M. Parés del libro
"¡ No puedo más! " de Ana Martos
Rubio)