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LA GENERACION OLVIDADA.VIOLENCIA DE GENERO REGIMEN ARGENTINO
.PREJUBILABLES
En
el convencimiento de que no debemos amparar los silencios
y el abuso, propongo no distraernos en lo que he dado en llamar
la generación olvidada, la situación
laboral de la mujer entre los 55 y 65 años, ese agujero
negro al que se la confina, aún activa, se la paraliza,
y al que paradójicamente la Ley acude en su amparo
para luego desterrarla, huérfana, desarmada, apartada
y sin piedad, le cuelga una chapa de inventario para pasarla
a un pronto e impiadoso plan canje.

La
Ley 24.241 (Art.19), le permite optar por continuar en actividad
hasta los 65 años, la reconoce plena, y esa trabajadora
que eligió seguir ejerciendo su profesión, su
oficio, pasa a convertirse en una activa-pasiva forzada,
que debe ser expulsada de la organización.
Esta
estrategia salvaje, no es patrimonio original de nuestra concepción
sobre la reconversión de RRHH, la compartimos con aquellos
países con alto índice de corrupción
y con características similares de relegamiento de
la mujer y la priorización del trabajo del hombre.
Costumbres
que arrastraban el sometimiento y la desvalorización
de la mujer que la confinaban solo al ámbito privado
han evolucionado en pocos años, miremos a Europa, nos
asombraremos.
Hay
sistemas que promueven alternativas novedosas, los hay más
avanzados, que luego del retiro las contratan, su expartise
se considera un valor agregado y las ubican como menthors,
así sucede en EE:UU donde paradójicamente la
cultura sospechada de hedonismo y el culto al dinero, honra
a sus mujeres mayores con políticas de resguardo, no
por su holgura económica, sino por el culto a la dignidad.
No
hay datos precisos del impacto en la economía de la
fuerza laborativa de la mujer, sin embargo sabemos que la
mujer comparte el rol proveedor de la familia y cuando no,
es el más sólido de una gran parte de ellas,
o es su propio sostén.
Es
de interés que resaltemos lo paradójico del
ordenamiento protectorio que a su vez la victimiza, la corre
de su puesto para el que era capaz, tanto a nivel intelectual
como físico, con el bagaje de experiencia sumada tras
años de dedicación y la reemplaza, por recursos
jóvenes bajo un falaz apotegma el/la más
apto/a con lo que ello significa de descrédito
y frustración.
Cuando
hablamos de igualdad de oportunidades incluimos en el temario
de agenda, la igualdad generacional.
En
los procesos de Igualdad de Oportunidades entre varones y
mujeres han impactado transformaciones difíciles de
comprender y si no se concientizan ambos de esa cadena vital
global a la que dan movimiento de cambios en las estructuras
sociales, a través de la solidarización y socialización
de las distintas generaciones, serán fuerzas que se
agoten en sí mismas.
Llegado
a este punto, hace falta desdemonizar la cultura de catastrófico
del envejecimiento poblacional, puesto que al haber más
viejos habrá menos jóvenes, y es allí
donde se encuentra el desafío de buscar formas para
una interrelación generacional activa, creativa y armónica.
Estas
prácticas de reconversión de RRHH deshumanizadas
e inequitativas no establecen distinciones de cualificación
educacional, ya que no se trata fundamentalmente de una afectación
solamente económica, sino que es una vejación
a la dignidad de la mujer, solo por llegar a su edad madura.
Destronemos
la cultura que cuestiona nuestros dichos, pareciera que las
mujeres no decimos la verdad, que exageramos, todas gozamos
de presunción de histéricas, lieras, conflictivas..
Es
una idea decadente. Tenemos que reeducarnos, es inadmisible
que en la sociedad de hoy los hombres sigan teniendo privilegios,
que a ellos se les procure un espacio considerado
en ese segmento etario, por amistad, por clientelismo o porque
tienen una familia que mantener.
Todos
los regímenes previsionales se encuentran en crisis,
prolongan la vida laborativa y en muchos, la edad se ha pensado
en elevarla hasta los 75 años, aún para las
mujeres, de no hacerlo, estallan las arcas de financiamiento
del sistema.
Esto
obliga a pensar con que herramientas se puede aliviar y prevenir
esta situación que deviene en un silogismo del absurdo
permitiéndoseles optar por continuar trabajando, brindar
a disponibilidad su experiencia, pero al mismo tiempo se las
recluye como prisioneras, sin dación de tareas, sin
acceso a la tecnología, se les corta la carrera administrativa,
se las discrimina en la capacitación porque, total
son vejetas, no resultan rentables para inventir, por obvia
consecuencia se disminuye la posibilidad de mejorar su salario,
se las condena a un escenario en sepia como una muestra del
osario más decrépito.
No
exageramos, ésta es hoy la política implementada
por la casi totalidad del Gerenciamiento de RRHH en el sector
Público, al mejor estilo Tayloriano-Fordiano, de las
épocas más duras.
No
hay mayor desigualdad que tratar como iguales a los desiguales,
y agregaríamos, no hay mayor afrenta al principio de
la igualdad de oportunidades que invadir las organizaciones
de paracaidistas inexpertos, solo porque gozan de la confianza
del mandarin de turno, arrumbando en el desván de ficheros
sin uso, el capital humano de la organización, en su
plena capacidad potencial.
En
cualquier organización pública el escenario
es identico, la experiencia demuestra que en el sector privado
la solución puede ser otra, ya sea por la onerosa alea
de un juicio, ya porque un empleador reconoce los buenos servicios
y sucede, o porque la expartise de un mayor puede convivir
en paz y con reconocimiento con los jóvenes que se
integran.
En
el sector público, vemos ghetos de mujeres maduras
arrinconadas, separadas de una cultura que no las quiere,
invisibles y deterioradas a la espera que el tiempo cumpla
su ritual piadoso.
Acalladas,
sometidas por el miedo y la desesperanza, por la violencia
utilizada como herramienta de gestión resguardada por
el talismán de la competitividad, el
logro por objetivos o aquel mendaz , las trabajadoras
de mayor edad, cuestan más de lo que producen.
¿Cómo no constituirnos en cómplices de
este genocidio moral?
La
propuesta propicia un espacio de reflexión, enfatizando
la necesidad de recrear la inteligencia social, el sentir
colectivo, y materializarlo en proyectos, en acciones, que
obliguen la mano del legislador/a, la palabra del orador/a,
del dirigente/a, del juez/a.
Es
plantearnos una planificación definiendo las necesidades
de cada género, no como categorías separadas,
sino entendiendo que es el género, el que incluye las
relaciones equitativas entre hombres y mujeres.
De
esta forma, en las alternativas que contemplen el paso a retiro,
deberemos promocionar acciones conjuntas, movimientos sociales,
con mecanismos y dinámicas de inteligencia social,
esa participación concientizada, una acción
coordinando expresiones de alianza solidaria, para aliviar
el cese traumático del desplazamiento forzoso.
Nos
resta, preguntarnos el modo de promover y planificar la inteligencia
social vista en términos del colectivo, que permite
a los grupos sociales comprender, entender y jerarquizar los
fenómenos y fomentar una actividad conjunta para frenar
la metodología jíbara de gestión, sin
duda, ilegal.
Impulsar
la desdemonización de ese dogma instalado en el inconsciente
colectivo, el mito decrepitud y flojedad en la
mediana edad; la mujer que transcurre su segunda juventud
y ejerce hábitos saludables de vida está en
toda su potencialidad física e intelectual y flexible
a los cambios.
Esta
estrategia discriminatoria, que enajena y enferma, es una
vejación que podemos identificar como Mobbing
Estructural, que no proviene de un jefe o de compañeros,
sino que es una forma de reingeniería inhumana que
empuja a un acto involuntario y que persigue la expulsión
forzada de la vida activa en la Organización.
Por
tanto, la planificación estratégica con perspectiva
de género debe estar ligada a la negociación
y al debate sobre la distribución del poder, con la
conciencia que las mujeres somos las custodias de promover
este cambio que impone un repensar actitudes, no sobrevalorar
la supremacía de un género sobre el otro, cuidar
de no falocratizar nuestro discurso y desear fuertemente el
camino conjunto.
En
este marco, es importante que la tarea deba hacerse trascendiendo
lo particular, plasmar en la norma este riesgo psicosocial,
resistir la colonización del abuso perverso del poder
y el relajamiento de la resistencia.
Instemos
a la libertad de toda dominación templaria de compromisos
secretos y poco claros, lluchemos en las organizaciones con
la fuerza que da el compromiso de una mayoría involucrada,
prácticas de fuerte impacto, dejemos de hacer enunciaciones
utópicas, aspiraciones dialécticas volcadas
en un papel para la circunstancia que lo imponga
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