MITOS Y REALIDADES:
El mito encierra una idea que no corresponde a la realidad,
por eso son falsos y rebatibles. De manera que creer en
los mitos es favorecer a quienes hostigan.
MITO: En el caso de la víctima
, se dice que ella lo provocó.
REALIDAD: El hostigamiento no es provocado por la víctima.
Ninguna persona se quiere sentir humillada, deprimida ni
violentada.
Las víctimas no son cómplices del hostigamiento,
son eso: VÍCTIMAS. Como ya vimos, en el hostigamiento
intervienen otras variables para explicarlo: el poder, la
envidia y la violencia.
MITO: No es un problema grave.
REALIDAD: Se ha llegado a decir que la víctima exagera
o es hipersensible, que se hace la víctima. Sin embargo,
se ha estudiado y se sabe que el hostigamiento es un grave
problema, que afecta a las víctimas física,
emocional y socialmente, incluyendo el rendimiento académico
y laboral.
MITO: Las personas que hostigan son
enfermos mentales.
REALIDAD: En todos los estudios que se han realizado acerca
de esta forma de violencia, se ha detectado que los hostigadores
que la practican NO siempre presentan patología psicológica.
Lo que sí se ha probado es que las personas que hostigan,
tienden a ver a la víctima como objetos que impiden
su satisfacción personal y están dispuestos
a realizar cualquier acto violento para lograr su propósito.
Además, tienden a mantener relaciones abusivas de
poder con las demás personas: ellos saben y mandan
y los otros no saben y son mandados.
MITO: El hostigamiento sólo
afecta a algunas personas.
REALIDAD: Generalmente se dice que sólo afecta a
las personas brillantes, con carisma y empatía, con
determinados puestos de trabajo. Sin embargo, la experiencia
y los estudios realizados han demostrado que cualquier persona
puede ser víctima de hostigamiento : independientemente
de su edad, de su apariencia física, del puesto que
ocupa, del nivel de educación.
No existe un "perfil" de la persona que es hostigada,
porque precisamente no es ella la que genera el hostigamiento,
sino la persona hostigadora y su forma de relacionarse con
la víctima seleccionada.
MITO: El hostigamiento complace a
las víctimas.
REALIDAD: La totalidad de las víctimas han manifestado
tener sentimientos de desagrado, se han sentido incómodas,
violentadas; NUNCA complacidas. El hostigamiento se da en
contra de la voluntad de la víctima; es una forma
más de violencia que no es bienvenida por ésta.
Este mito descansa en el argumento que justifica las conductas
de hostigamiento como "simples formas normales de relacionarse
entre las personas". Generalmente las personas que
sostienen este mito son aquellas que no toleran los sentimientos
de desagrado ni la negativa de la víctima.
MITO: El hostigador no puede, por
naturaleza, controlar su agresividad.
REALIDAD: Se dice que los hostigadores no pueden controlar
sus impulsos violentos y por lo tanto son las víctimas
las que tienen que poner los límites. De ahí
que se diga que "el hostigador llega hasta donde la
víctima lo deje". Este mito se da en todos aquellos
actos que involucren la agresividad de los seres humanos.
Pero si esto fuera así, TODAS las personas serían
hostigadores, porque por naturaleza todos serían
iguales. Y la realidad nos indica que muchas personas pueden
mantener relaciones interpersonales respetuosas y cálidas,
es decir, han aprendido a generar relaciones humanas de
crecimiento y desarrollo interpersonal.
El hostigamiento NO es natural, sino que es aprendido. El
manejo de la agresividad de todos los seres humanos es aprendido
y por lo tanto susceptible de ser cambiado.
MITO: Si quisieran, las víctimas
pueden detener el hostigamiento.
REALIDAD: Los estudios y la experiencia demuestran que las
víctimas de hostigamiento tratan por muchos medios
y de diversas formas de detener el hostigamiento. Sin lograrlo.
Dadas las características de esta forma de agresión,
la víctima no tiene control sobre la conducta del
hostigador. Ella rechaza la conducta pero se ve limitada
para detenerla, porque casi siempre ella (la víctima)
está en una posición de desventaja de poder
respecto al hostigador.
MITO: La mayoría de las víctimas
denuncian falsamente.
REALIDAD: Frecuentemente a las víctimas que denuncian
no se las cree y también se dice que se prestan a
un complot que beneficia a otros intereses. Esta creencia
equivocada la utilizan los propios hostigadores para descalificar
a la denunciante y crear un ambiente de duda dentro del
proceso.
© marinapares
(Cualquier reproducción ha de citar
la fuente)