MITOS Y REALIDADES DEL ACOSO MORAL

por Marina Parés (adaptación de los mitos del acoso sexual al acoso moral).

MITOS Y REALIDADES:
El mito encierra una idea que no corresponde a la realidad, por eso son falsos y rebatibles. De manera que creer en los mitos es favorecer a quienes hostigan.

MITO: En el caso de la víctima , se dice que ella lo provocó.
REALIDAD: El hostigamiento no es provocado por la víctima. Ninguna persona se quiere sentir humillada, deprimida ni violentada.
Las víctimas no son cómplices del hostigamiento, son eso: VÍCTIMAS. Como ya vimos, en el hostigamiento intervienen otras variables para explicarlo: el poder, la envidia y la violencia.

MITO: No es un problema grave.
REALIDAD: Se ha llegado a decir que la víctima exagera o es hipersensible, que se hace la víctima. Sin embargo, se ha estudiado y se sabe que el hostigamiento es un grave problema, que afecta a las víctimas física, emocional y socialmente, incluyendo el rendimiento académico y laboral.

MITO: Las personas que hostigan son enfermos mentales.
REALIDAD: En todos los estudios que se han realizado acerca de esta forma de violencia, se ha detectado que los hostigadores que la practican NO siempre presentan patología psicológica.
Lo que sí se ha probado es que las personas que hostigan, tienden a ver a la víctima como objetos que impiden su satisfacción personal y están dispuestos a realizar cualquier acto violento para lograr su propósito. Además, tienden a mantener relaciones abusivas de poder con las demás personas: ellos saben y mandan y los otros no saben y son mandados.

MITO: El hostigamiento sólo afecta a algunas personas.
REALIDAD: Generalmente se dice que sólo afecta a las personas brillantes, con carisma y empatía, con determinados puestos de trabajo. Sin embargo, la experiencia y los estudios realizados han demostrado que cualquier persona puede ser víctima de hostigamiento : independientemente de su edad, de su apariencia física, del puesto que ocupa, del nivel de educación.
No existe un "perfil" de la persona que es hostigada, porque precisamente no es ella la que genera el hostigamiento, sino la persona hostigadora y su forma de relacionarse con la víctima seleccionada.

MITO: El hostigamiento complace a las víctimas.
REALIDAD: La totalidad de las víctimas han manifestado tener sentimientos de desagrado, se han sentido incómodas, violentadas; NUNCA complacidas. El hostigamiento se da en contra de la voluntad de la víctima; es una forma más de violencia que no es bienvenida por ésta. Este mito descansa en el argumento que justifica las conductas de hostigamiento como "simples formas normales de relacionarse entre las personas". Generalmente las personas que sostienen este mito son aquellas que no toleran los sentimientos de desagrado ni la negativa de la víctima.

MITO: El hostigador no puede, por naturaleza, controlar su agresividad.
REALIDAD: Se dice que los hostigadores no pueden controlar sus impulsos violentos y por lo tanto son las víctimas las que tienen que poner los límites. De ahí que se diga que "el hostigador llega hasta donde la víctima lo deje". Este mito se da en todos aquellos actos que involucren la agresividad de los seres humanos.
Pero si esto fuera así, TODAS las personas serían hostigadores, porque por naturaleza todos serían iguales. Y la realidad nos indica que muchas personas pueden mantener relaciones interpersonales respetuosas y cálidas, es decir, han aprendido a generar relaciones humanas de crecimiento y desarrollo interpersonal.
El hostigamiento NO es natural, sino que es aprendido. El manejo de la agresividad de todos los seres humanos es aprendido y por lo tanto susceptible de ser cambiado.

MITO: Si quisieran, las víctimas pueden detener el hostigamiento.
REALIDAD: Los estudios y la experiencia demuestran que las víctimas de hostigamiento tratan por muchos medios y de diversas formas de detener el hostigamiento. Sin lograrlo. Dadas las características de esta forma de agresión, la víctima no tiene control sobre la conducta del hostigador. Ella rechaza la conducta pero se ve limitada para detenerla, porque casi siempre ella (la víctima) está en una posición de desventaja de poder respecto al hostigador.

MITO: La mayoría de las víctimas denuncian falsamente.
REALIDAD: Frecuentemente a las víctimas que denuncian no se las cree y también se dice que se prestan a un complot que beneficia a otros intereses. Esta creencia equivocada la utilizan los propios hostigadores para descalificar a la denunciante y crear un ambiente de duda dentro del proceso.

© marinapares

(Cualquier reproducción ha de citar la fuente)

(Extraído de la Ponencia : " ¿Cómo reconocer si en una empresa hay un caso de mobbing?. Presentada por M. Parés en el III Encuentro Internacional sobre Prevención y Salud laboral - Vilanova i La Geltrú - Mayo 2005)

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