Acontecimientos de UN ACOSO

(Extraído de "Un Acoso" de la web de Anamib ,extractos seleccionados por M.Parés )

1- Llega un jefe nuevo a la oficina o un compañero nuevo, el acosador, o quizá es el acosado el que cambia de destino y entra en un nuevo territorio laboral.

En un primer momento no pasa nada especial. Solo se percibe de forma sutil que el acosador no se comunica fácilmente con el acosado. Es muy sutil y el acosado lo percibe subjetivamente pero no le da importancia pues no hay nada objetivo que ocurra realmente, es solo una cierta evitación en la comunicación.

Surgen una o varias discrepancias entre acosador y acosado aunque el acosador no lo da a entender, no manifiesta que lo sean, no se da por aludido, pero en sí constituyen una “pitada de falta” (pone de manifiesto arbitrariedades, actos faltos de ética o de moral, injusticias, descubre prácticas erróneas o corruptas, etc.) o se suscita algún tipo de envidia de índole personal mas que profesional. Nada extraordinario ni ajeno a la dinámica normal de un trabajo

2- El acosador comienza la alteración de los canales de comunicación con el acosado

El acosador comienza la alteración de los canales de comunicación con el acosado. No habla con él. Al tiempo propicia el incremento de comunicaciones con todas las personas que están en su entorno laboral, se lleva a cabo un puenteo tanto de las relaciones ascendentes como descendentes en la línea jerárquica del acosado que queda al margen, fuera, de esta comunicación.

Se ha establecido un aislamiento técnico del acosado. El acosador directamente o a través de terceros propone al acosado el desarrollo de funciones y responsabilidades muy por encima de lo que realmente le corresponde sin que se hable de contraprestación alguna (falsa promoción). Si el acosado se niega, por fin consigue de este modo un “conflicto” esgrimible ante el grupo laboral: no me ha querido ayudar. Si lo acepta se le abruma con labores que no están descritas para su puesto de trabajo y se le pone a competir con otro al que se le encomienda el mismo trabajo (control dual). Da igual lo que haga y como lo haga, el del otro será el trabajo valorado, el suyo no y el desgaste con el rival por la disputa de la parcela laboral estará abierto. El acosador aparece ante el acosado como un juez equivocado o mal asesorado

El acosador elimina totalmente los canales de información del acosado. Le priva de elementos materiales de trabajo (ordenador, teléfono, cursos de actualización, etc.) o le altera su forma de comunicación tanto con sus jefes como con sus subordinados; puede que ambas cosas. Si se le permite asistir a algún curso de capacitación es sobre una materia totalmente ajena a su trabajo. Las iniciativas del acosado sobre su trabajo se boicotean y siempre es otro distinto al acosador el que aparenta ser el responsable de los conflictos y actos de boicot. Si hay varios niveles jerárquicos entre ambos, los que aparecen como responsables de los conflictos siempre son los otros: el acosador esconde la mano.

Se mantiene el estrés y empieza la ansiedad.

3-Cuando el acosado fuerza la situación y obliga al acosador a hablar


Cuando falto de comunicación el acosado fuerza la situación y obliga al acosador a hablar con él, pues no hay ninguna guerra abierta, este desarrolla un sistema de lenguaje paradójico con el acosado. Se le da verbalmente o por escrito un doble y contradictorio mensaje que se percibe solo subliminalmente, no de forma racional y consciente. Son siempre mensajes ambivalentes que desestabilizan al acosado sin que este llegue a saber porqué se da esta sensación de inseguridad en sus muy escasas relaciones con el acosador

Se consolida el puenteo y aislamiento. Se empiezan a boicotear los trabajos del acosado que hasta ahora eran considerados por todos como satisfactorios y que de repente pasan a no ser considerados. Se le desprestigia. De forma gradual se forma entorno al acosador un grupo de críticas, calumnias, verdades a medias hacia el acosado que se apercibe de ello, pero el acosador únicamente da pie, son los demás los que le hacen el trabajo sucio. Empieza un sutil aislamiento en el acosado propiciado por el orgullo, la certeza de lo que es una buena y una mala forma de trabajar con arreglo a su criterio, se dice: Este malentendido se esclarecerá por sí solo. Únicamente quedan cerca del acosado los incondicionales o amigos.

4- Inicio de las consecuencias del síndrome de mediocridad inoperante activa, MIA (José Luis González de Rivera y Revuelta, Psiquis, 1997, 18 (6): 229-231)

Se consolida el gang de acoso. El acosador, que es una persona carente de empatía, no conecta emocionalmente con los demás, sin embargo desarrolla una seducción estudiada, hábil y efectiva para mantener la atención del grupo que en esta fase aparenta una nube de moscas entorno a un pastel. A esta seducción sucumben incluso algunos cercanos al acosado que empiezan a considerar que hay una falta de comunicación propiciada por el acosado respecto del acosador, -ya que nadie tiene ningún problema de comunicación con el acosador, si el acosado lo tiene será porque no quiere comunicarse-. Cuando el acosado dice no poder hablar con el acosador por que no se le da oportunidad para ello, se interpreta como una excusa para esconder un conflicto personal del acosado con el acosador que ante los ojos de los demás es una persona atractiva y encantadora. De forma injustificada y súbita se incrementa la presión sobre el acosado. Se le piden informes, actuaciones y gestiones para justificar su trabajo. Por primera vez se da una discriminación objetiva frente a otros trabajadores de igual responsabilidad que el acosado. El acosado traslada parte de esta presión a sus subordinados que a su vez la sienten en su piel y es percibida como una repercusión injusta pues con ellos no va la guerra. Si el acosado tiene problemas con el acosador, que lo resuelva con él; pero al acosado le sigue siendo prohibido comunicarse directamente con el acosador y en estas condiciones ya toda mediación es manipulada.

5- Se produce el cese del puesto de trabajo

Sin previo aviso y sin justificación se produce el cese del puesto de trabajo si era de libre designación, o una remodelación de responsabilidades que aparta al acosado de su unidad laboral. Este acontecimiento no es avisado ni adelantado, es totalmente sorpresivo. Se impide al acosado dar su versión de lo sucedido a los demás y el acosador directamente o a través de un tercero lanza el rumor de que había algo turbio, o bien no se han acatado mis órdenes, o simplemente si no hay otro que esgrimir, no era posible la comunicación con él. El ambiente laboral ya era de aislamiento del acosado desde antes del cese por eso cuando este se produce no solo no extraña a nadie sino que los mejor pensados entienden que algo ha pasado y que era ese algo lo que explicaba la anómala situación previa al cese y que no se ha hecho trascender en que consiste exactamente ese algo para no perjudicar aún más al acosado. En definitiva se da un error de atribución. Los que formaban parte del gang de acoso simplemente ven ratificadas sus expectativas: al final el tiempo pone las cosas en su sitio.

El síndrome MIA (mediocridad inoperante activa) que propicia el acosador y cuyos primeros síntomas ya habían aparecido con anterioridad desde el principio, se desarrolla claramente: Disminuye el rendimiento en la unidad de trabajo, se genera gran cantidad de trabajo improductivo y burocracia en trámites de control innecesarios propiciados por el acosador que por un lado destruye todo lo creativo apartando a los mejores trabajadores y promocionando a los mediocres, y por otro estableciendo una maraña de medidas burocráticas de control encaminadas a la monitorización de todo el personal, todo ello fomentado por el acosador que desconfía de todos y pretende así llevar a cabo un control para que todo pase por él. A pesar del aparente compadreo, que pronto desaparecerá para reaparecer solo cuando haya de ser acosada una nueva víctima, no se establecen verdaderos lazos afectivos entre el acosador y los trabajadores pues se trataba solo de una acción de seducción calculada para aislar al acosado; una vez aislado ya no es necesaria y el acosador deja de propiciar ese gang de cotilleo.

6- Estigmatización

Pocos son ya los compañeros o subordinados que permanecen cerca del acosado. Se percibe claramente el peligro de estar cerca de él. Únicamente aquellos con un alto sentido de la amistad o de la fidelidad siguen a su lado y por ello son objeto de constantes perjuicios en su trabajo. Se les valora menos su labor. Las partidas subjetivas de sus honorarios se verán drásticamente reducidas o eliminadas sin justificación alguna. Son convertidos en carne de cañón. Si alguien queda cerca del acosado será perjudicado en todo lo posible por el acosador, solo depende la intensidad de su perjuicio del grado de poder del acosador sobre ellos. Todos los demás lo contemplan. El acosado debe quedar solo y los demás así lo deben percibir.

No se le asigna trabajo o se le asigna un trabajo muy por debajo de sus capacidades y funciones laborales reconocidas. Cuando incluso de unos tan someros encargos intenta hacer un buen trabajo, no se le reconoce el esfuerzo. Aunque lleve a cabo labores sin medios, sin cursos, sin manuales, sin apoyo ninguno de personal ni material, no se reconoce su trabajo y se le aparta de toda gratificación, mención o reconocimiento. Nadie lo comenta pero todo el mundo lo percibe, es muy importante que todos entiendan sin que se hable de ello que no hay nada que se pueda hacer por el estigmatizado

Hace tiempo que el acosado procura por todos los medios establecer por escrito sus comunicaciones para intentar cubrir de legalidad todos sus actos, se sabe controlado, se le monitoriza su horario, se le recortan las jornadas trabajadas, no se contestan a sus correos electrónicos: se siente en peligro pero no sabe porqué, percibe la inquietud, el desasosiego y la soledad pero sigue sin encontrar una explicación. Al mismo tiempo todo el personal se ha venido relajando en sus trabajos, solo se cumplimentan exhaustivamente las labores de control de personal, fichados de horarios e impresos rutinarios, pero el trabajo de entidad disminuye o desaparece casi por completo. Se altera la estadística artificialmente para maquillar los bajos resultados en rendimiento.

Con tal de llevar a cabo alguna labor en compañía de algún compañero y para romper el aislamiento, el acosado se ofrece voluntario para la realización de algún trabajo manifiestamente inferior a su categoría profesional. Puede ocurrir que nadie quiera compartir con él ese trabajo; si alguien aún está junto a él y decide apoyarle en ese empeño puede ser tremendamente perjudicado, se vierten sobre él falsas acusaciones de negligencia, de mala calidad de trabajo, etc. Quizá no es el acosador el que las formula. A estas alturas ya no le hace falta al acosador desarrollar su violencia directamente sobre él, los demás se encargan, serán los compañeros celosos, los pelotas, los deseosos de agradar al acosador los que le hagan el trabajo. Cualquiera que en este estado perjudique al acosado se granjeará el favor del acosador que pagará con privilegios y con gratificaciones el trabajo de acoso y derribo. Quien haya osado ayudar o solo estar al lado del acosado puede ser cesado, trasladado o expedientado con el más mínimo pretexto

7- Eliminado

A estas alturas el acosado es considerado ya por el acosador como eliminado, es entonces cuando quizá por primera vez en todo el proceso de acoso cometa algún error que deje rastro de su verdadera naturaleza. El acosador se ha relajado un poco con respecto a su acosado y hace tiempo que son otros los que le realizan el trabajo de acabar de machacar a la persona estigmatizada. Continúa deseando su destrucción pero al considerarlo ya eliminado, pues capta su deterioro, empieza a buscar otro candidato para su siguiente festín. Acaso encuentre a su próxima víctima entre aquellos que habían colaborado a aislar y dañar a su acosado. En esta fase quizá otras personas del entorno laboral han ido desarrollando una cierta tensión laboral, un estrés del que nadie conoce su origen, lleva ya tiempo quizá esta nueva víctima siendo objeto de los mensajes paradójicos y de la violencia psicológica del acosador que es técnicamente un asesino en serie, no se contentará con una sola presa, irá buscando más y más pues su narcisismo perverso requiere que se vaya renovando la víctima para ir alimentándose de sus presas. El depredador no parará. En esta fase el acosado ya no existe, ya nadie cuenta con él y es posible que se le haya excluido de los organigramas de la organización, que no figure en las listas de distribución de correo, que su correspondencia no le llegue o que su nombre sea borrado de un casillero, se le desaloje de su despacho, etc., aunque ya no se trata de la acción directa del acosador sobre él, simplemente para todos ha desaparecido.

En su centro de trabajo ya nadie se para a pensar en el acosado. Increiblemente se le permite pulular por donde quiera, es una especia de zombi con patente para no hacer nada. Entra, sale, nadie le pregunta que hace ni a qué se dedica. Quizá una persona le enciende la luz del despacho para que crean que ha venido y no va a trabajar, quizá le quede alguien que le ficha la entrada y la salida, no lo notan porque ya no existe. A venido faltando a trabajar en muchas ocasiones pero se ha resistido a coger una baja prolongada. Ya no puede más y se da de baja a intentar solventar su depresión. El acosado ha intentado irse de la organización en que trabaja, ha pedido cubrir plazas de menor categoría que la suya, si no se la conceden habrá intentado cambiar su ámbito de trabajo para salir de su esfera laboral, si no lo consigue ha perdido su ultimo tren hacia la libertad, en ocasiones no es aceptado en otro puesto de trabajo porque su acosador informa negativamente de él, quiere seguir viéndolo destruido.

Tras la baja por depresión, en la vuelta al trabajo las humillaciones y vejaciones son ya cotidianas y se dan de forma automática, ni siquiera son ya malintencionadas, no hace falta, surgen de forma espontánea pues el grupo reconoce que el acosado ya no existe profesionalmente hablando. Se ha eliminado al acosado, no se le pasan a la firma documentos que ávidamente otros jefes o subordinados se aprestan a cumplimentar, su escalón jerárquico se ha eliminado, a él no lo sustituye nadie; él no sustituye a nadie, otros lo hacen: se ha eliminado su nicho ecológico/laboral. Si le comenta a algún compañero su malestar el comentario es rápido ¿no estarás estresado ahora, verdad?, porque vives como un cura, ya me gustaría a mi...


Las consecuencias del desarrollo del MIA (Síndrome de Mediocridad Inoperante Activa) son evidentes a estas alturas, el absentismo laboral se ha incrementado muy notablemente, en general todos los que dependan jerárquicamente del acosador rinden notablemente menos pero han de superar más controles formales de su actividad mayor burocracia. En este ambiente toda idea nueva, brillante, renovadora, será rechazada por el grupo en el que se instaura en una cómoda y gris medianía sin grandes aspiraciones laborales.

Si todavía no ha sido sancionado por bajo rendimiento o por errores cometidos en su trabajo lo será pronto. Ha pasado de no existir a ser algo desagradable para el grupo laboral. Es una persona huraña, mezquina, solitaria y agresiva.

( Extraído de la web de anamib :www.anamib.com,)

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