LOS MIEDOS

 

A menudo rezamos por algo y
después nos perdemos el milagro de ver cómo se produce.
Muchos han dicho: " Quisiera un gran amor",
sin darse cuenta que lo tenían delante.
Así que a menudo la cuestión no es cómo atraer el amor,
sino más bien cómo reconocerlo.
Pues cuando finalmente llega después de haberlo esperado tanto,
muchas veces la mente nos juega una mala pasada
y no nos deja verlo

 

Nos hemos quedado perplejos, y a él le pasa lo mismo
- ¿Acaso no llevas años pidiendo algo así?- pregunta
- Pues, sí - respondemos- Pero supongo que no creí que fueras a venir...Mientras tanto, en cierto modo ya me he acostumbrado a vivir aquí.
- No tanto, a juzgar por tus plegarias de todas las noches -nos dice- Vámonos, si es que vienes. No puedo esperar más.
Y entonces decimos, si es que llegamos a decirlo, lo más trágico que diremos jamás.
-No, gracias.
 

 

No, no elijo el camino del amor salvaje, radical, auténtico,
aunque se que me muero sin él.
Me parece que me voy a conformar con tener "suficiente"

 

 

 

¿Por qué lo hacemos? ¿Por qué no recibimos con los brazos abiertos la respuesta a nuestras plegarias?
No nos atrevemos:nos falta fe.
Nuestra negativa a elegir el amor es intransigente y rígida

 

Ve como diminutos ríos relucientes de agua descienden de sus ojos:
-Prefirió quedarse - consciente del dolor prosigue- No me lo puedo creer. Prefirió quedarse. Creo que piensa que quedarse es la actitud más responsable
- Es extraño- prosigue- Aunque allí no siente una felicidad llena de éxtasis, piensa que tiene la obligación de quedarse. Le parece que es una situación adulta, y vive con miedo a no ser una persona adulta.
- Lamento que te haya quedado el corazón un poco maltrecho-
Aunque estaba entrenado para el amor, disciplinado para el amor, le seguían cayendo las lágrimas.
- Oye una cosa,...Recuerda...que volverás a verlo algún día.
-¿ De verdad?
-Claro que sí. Tienes que mantenerte fiel a tu propia fe en momentos como este.
 

 

A menudo no nos damos mucha cuenta de lo que ocurre hasta que es demasiado tarde
No pensamos que este amor pueda ser humano, con ojos tiernos y hermosas manos. Nos confunden su profesión, sus pecas o su pasado.
No esperábamos que el amor despertara nuestros mayores temores, nuestras inseguridades, nuestras dudas.
Pensamos que sentiríamos un consuelo más inmediato. Así que lo queríamos, pero a la vez no lo queríamos

 

 
La llegada de un amor enternecedor a menudo es rápida
Tenemos que ser audaces, con esa audacia que sólo el amor puede darnos.
Tenemos que ser vehementes, con esa vehemencia que sólo el amor puede darnos.

 

A la mayoría de nosotros, tanto hombres como mujeres, nos aterroriza la idea de fundir nuestro corazón con el de otra persona. Aunque digamos lo contrario, es así.
Evitamos la verdadera luz que se encuentra en el centro de la pasión romántica. Tenemos miedo de que nos absorba. Porque podría hacerlo y de hecho lo hace.
En realidad, el objetivo espiritual del amor es hacernos olvidar la sensación de que somos distintos

 

 
Nuestros temores adoptan muchas formas cuando nos enfrentamos al amor.
A veces sentimos que somos una especie de producto estropeado.
Ya se pueden hartar de decirnos que no es más que un pensamiento negativo y que tenemos que cambiar.
Claro que es un pensamiento negativo, pero no podemos cambiarlo nosotros mismos.
 

 

Entregarse al amor es entregarse a un vacío del cual uno siempre tiene la sensación de que a lo mejor no regresa.
Hacen falta fe y confianza para rendirse así, a un océano que tal vez no nos sostenga.
A pesar de su evidente magia, a veces el amor puede ser tan desalentador como absorvente.
Cuando más miedo le tengamos a la luz que existe en el centro de nosotros mismos, más profundo será nuestro temor de amar realmente a otra persona.

Por más que una relación nos bendiga, por más que nos haga sentir bien, e incluso a veces precisamente por ese motivo,

este medicamento del alma, la primera vez que nos lo ofrecen, puede parecerle a la mente una copa de veneno.
La pareja encantada requiere valor, porque nos desafía a ser.
Dios nos envía amor, pero tenemos que recibirlo con valor, porque si no, se nos caerá de las manos.
 
Estractos de "La Plenitud del Amor " de Marianne Williamson

 

 

 

 

Reflexiones sobre las relaciones Amorosas
by Acoso Moral