| 28-09-2007 19:00:00 Argentina
Mobbing:
"Síndrome de violencia laboral"
En la actualidad, es común escuchar entre colegas o
personas que trabajan en otros ámbitos, que han sufrido
el síndrome de la violencia laboral, ya sea de un compañero,
un jefe u otra persona que se destaque en el mismo contexto.
Pero esta práctica tiene muchos años de antigüedad
y fue abordada en primera instancia por el psicólogo
alemán Heinz Leymann.
Leymann
sostiene que el acoso laboral no es un conflicto, porque mientras
el conflicto es inevitable, el mobbing es un proceso de destrucción
sistemático que se puede evitar.
Esta práctica deriva de la palabra inglesa que significa
rodeo o asedio de una multitud hacia algo o alguien. Es una
especie de acoso y de desgaste psicológico que sufre
una persona en su ámbito de trabajo y que es producida
por el resto del personal que actúa en complicidad
con el fin de lograr que los trabajadores jóvenes,
o aquellos con mayor experiencia y prestigio, incluso quienes
poseen los sueldos más altos, renuncien a su puesto
de trabajo.
Si bien en Argentina este es un fenómeno que se está
estudiando, no hay una ley a nivel nacional que regule las
prácticas del mobbing, lo que hace que este sea un
problema en crecimiento, dando como resultado graves consecuencias
en la salud de las personas que lo sufren, derivando en profundas
depresiones, ataques de pánico y posterior tratamiento
psicológico.
La mayoría de las investigaciones coinciden en señalar
que las víctimas del acoso laboral, son personas con
elevado sentido de la ética y de la honestidad, que
en muchos casos han renunciado a mantener una postura "reprochable
en lo moral" y suelen tomar partido frente a situaciones
de injusticias (propias o ajenas) en el entorno laboral.
Por su gran sensibilidad social suele suceder que la víctima
se convierta en el "porta voz" de reclamos propios
del grupo en general y de los más indefensos en particular.
Estos rasgos, son probablemente los factores que actúan
como desencadenantes de los comportamientos de acoso, al ser
percibidos como amenazantes por muchos miembros de la organización
(jefes y/o compañeros, principalmente).

El perfil de acosador tiene como rasgos más habituales
la mediocridad, envidia, narcisismo, necesidad de control,
inseguridad, oportunismo, falta de transparencia. En general
no pueden reconocer al otro como tal y sólo lo considera
en función de su "utilidad", viéndose
permanentemente amenazados por aquellas personalidades que,
por su estructura y dignidad, no aceptan esta situación
y la denuncian.
Se trata de personalidades, aunque no siempre seductoras,
que suelen sobreactuar la amabilidad mostrándose cuidadosos
de las formas sociales y de los convencionalismos, fundamentalmente
frente a superiores o personas de importancia para la Organización.
En la provincia de Catamarca también existen casos
de acoso laboral, algunos reconocidos y otros que no salen
a la luz por el miedo de las personas que los sufren a perder
su lugar de trabajo.
Lo cierto es que esta es una práctica que se debería
penar gravemente y en el mejor de los casos no debería
ocurrir, porque todas las personas somos seres únicos
e irremplazables, nadie tiene derecho a pasar por algo así.
Es por esto, que se hace necesario una ley que regule estas
prácticas y lugares a donde se puedan denunciar y los
abusados puedan ser aconsejados, contenidos y escuchados.
Es importante que la gente tome conciencia de que cuando pasa
por esta situación, no tiene la culpa de nada y conocer
las armas necesarias para defenderse de este tipo de prácticas
es la condición fundamental para cambiar las condiciones
en las que se trabaja.
Noelia
Severini
http://www.diarioc.com.ar/inf_general/id/97950
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