Integrantes de un Gang de Acoso (1)

por Marina Parés (2)

El el tema del Acoso Moral, nos queda por determinar una cuestión espinosa, se trata de la detección del instigador principal. Es muy habitual que éste se mantenga en la sombra, a menudo ni la propia víctima sabe quién está detrás de todo, y afirmamos que va ser más difícil su detección a medida que el nivel de perversión del psicópta integrado sea mayor.

En estudios anteriores hemos defendido que un método eficaz para detectar al instigador del acoso está en el análisis de la comunicación verbal y no verbal del mismo. La organización es quien más interesada ha de estar de poder descubrir quien es, y debe poder distinguirlo del resto de acosadores que conforman el gang de acoso. En el instigador de un acoso, su propia patología lo encaminará a buscar a otra víctima donde poder descargar sus conflictos internos, si la primera está siendo fuertemente protegida por la institución.

El instigador de un acoso es un psicópata integrado y como tal va a seguir dañando emocionalmente a sus prójimos de una manera oculta, ya lo señaló Garrido "los que hayan desarrollado los síntomas más malignos, como una visión endiosada personal y un gran deseo de manipular junto con una profunda ausencia de empatía, tendrán más posibilidades de dañar emocionalmente y fisicamente, pero en determinadas ocasiones y de modo oculto, a sus allegados" (Garrido, 2004:203).

Llegar a saber quien es el instigador, se conseguirá a través del análisis del tipo de comunicación que utiliza, por ello habrá que estar atentos cuando nos encontremos con personas, en el seno de la organización que, de una u otra manera, acostumbran a ser injustas con sus semejantes y que nunca se hacen responsables de sus acciones ni se apenan por el daño inflingido.

A la mayoria de los seres humanos nos disgusta haber dañado a otra persona llevados por esporádicas situaciones de descontrol emocional, pero en los casos de hostigamiento estamos frente a actuaciones repetitivas y reiteradas de violencia dirigidas hacia un blanco, llevadas a cabo por personalidades psicopáticas, sociopáticas y paranoicas, por ese motivo no hay compasión hacia la víctima y esto explica la saña en que es perseguida.


A modo de resumen podemos decir que el psicópata es aquél individuo que nace con una tendencia innata a la manipulación y a la explotación de los demás, son personas que actúan cruelmente contra los demás, son los instigadores del acoso moral en el trabajo, y son de difícil detección.

En cambio, sus ayudantes en el acoso son los sociópatas, éstos son personas que han adquirido su brutalidad en el ambiente social conflictivo en el que han crecido y manifiestan su agresividad con actos de violencia manifiesta, no solapada y por ello son facilmente detectados. Actúan como matones contra la víctima y acostumbran a ser manipulados por el instigador principal. A veces son ellos, los matones, los que nos daran la pista de quien es el instigador, dado que siempre serán los mejores amigos, compañeros o aliados del instigador, y muy a menudo justificarán su violencia contra la víctima, en un giro perverso, como una manera de defender a su "amigo" de la víctima o de darle un merecido castigo a la misma por haber "molestado" al instigador del acoso.

Un instigador a punto de ser descubierto fomentará que cualquiera de sus aliados más próximos se haga responsable del acoso de tal manera que él pueda seguir maquinando en la trastienda.

Cuando un proceso de acoso es de larga duración, el instigador habrá de ir sacrificando a diversos aliados, a modo de peones de ajedrez, pues los habrá quemado en su largo, cerco a la víctima. La falta de empatía del instigador de un acoso, también se manifiesta en estos casos, ya que consiente que todas las culpas recaigan sobre su socio; de nuevo su carencia absoluta de lealtad traduce su dificultad en establecer relaciones emocionales plenas. Cuando ya no le son útiles, abandona a sus aliados a su suerte. El sociópata, en cambio, no nació brutal, fue un entorno violento quien le hizo así, por lo que puede poseer algunas cualidades de lealtad y afecto sincero por su líder.


El tercer tipo de personalidad que conforma un gang de acoso es el formado por personas envidiosas y con un fuerte elemento paranoico en sus personalidades. Este hecho, por un lado, les hace desear la destrucción de lo excelso de la víctima y por otro les impele a atribuir a la víctima sus propios deseos de destrucción. Esa atribución "en espejo", les hace ver un tinte persecutorio en la defensa, por parte de la víctima, y es ese elemento persecutorio atribuido a la víctima, el que se traduce como "miedo" a la víctima, atribuyéndole una malignidad no contrastable en los hechos. El envidioso manifiesta una incapacidad absoluta de poder ver la realidad de la situación, que no es otra que el absoluto aislamiento y desvalimiento de la verdadera víctima de acoso, mientras se le está atribuyendo toda suerte de malignidades.


Por tanto afirmamos que la adscripción a un gang de acoso, indica que esa persona tiene un cierto grado de alteración de la personalidad, ya que sin estos rasgos no podría en modo alguno aguantar la persistencia constante de agresión a la víctima. Hay que tener una cierta podredumbre moral interna para seguir pertenenciendo a un gang de acoso y dañar repetitivamente a otro ser humano.

De todas formas no debemos olvidar, que el instigador del acoso, también, se va a rodear de personas sin alteración de la personalidad, que aunque no violentan directamente a la víctima, son los colaboradores necesarios del acoso, éstos han estado manipulados, ya sea con la promesa de prebendas o con el temor al castigo. Son los que dejan de dirigirle la palabra a la víctima, los que propagan rumores y chismes, los que proporcionan los medios organizacionales que contribuyen a la indefensión de la víctima de acoso moral en el trabajo.

Entre éstos, muy a menudo, surge la figura del aprovechado, del comunmente denominado trepa, se trata de una persona ambiciosa que se deja llevar por la envidia hacia la víctima y que desea apropiarse, sin esfuerzo, de los bienes de la misma. El trepa consigue los bienes de la víctima, a modo de prebendas, por parte del grupo de acoso. Este supuesto tiene lugar cuando el grupo de acoso ha de mantener las apariencias y apropiarse directamente de los cargos de la víctima, o su ordenador, o quedarse con su cartera de clientes, o con su puesto de trabajo les reportaría descrédito dentro de la institución; es entonces que permiten la ascensión del trepa que va a estarles profundamente agradecido al principio, pero que más adelante cuando quiera zafarse de la presión manipuladora comprenderá que vendió su libertad de decisión, y se encontrará formando parte de la red de deudores que rodean al instigador principal.

(1) Estracto basado en la Conferencia Magistral "Mobbing: conociendo al grupo acosador desde la antropología" impartida en el .XIII Coloquio Juan Comas de Antropología Física .Campeche (Mexico). Noviembre 2005 y en el capítulo 7 del libro "Cuando el trabajo nos castiga. Debates sobre el mobbing en México". Peña, Ravelo y Sanchez (coordinadores). Ediciones Eón y UAM-Azcapotzalco, México, y Servicio Europeo de Información sobre el Mobbing, Barcelona, 2007. ISBN 978-968-5353- 96-0.

(2) Marina Parés Soliva. Diplomada en Trabajo Social. Perito social jurídico. Experta en Acoso Moral. Presidenta del Servicio Europeo de Información sobre el Mobbing- SEDISEM, socia de honor de la Asociación No al Acoso Moral en les Illes Balears- ANAMIB, y miembro de la Asociación Mexicana de Antropología Física- AMAB

 

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