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25.3.07
ENTREVISTA A ROBERT HARE. "LA SOCIEDAD NO PUEDE DEFENDERSE
DE LOS PSICOPATAS, SON ELLOS LOS QUE HACEN LAS REGLAS".
Sonríe
Robert Hare. A menudo y como mirando hacia otra parte, con
la sonrisa levemente amarga de quien ha visto mucho, quizá
demasiado, pero a pesar de ello no ha conseguido que su mensaje
termine de calar. Los psicópatas no son solo los fríos
asesinos de las películas. Están en todas partes,
viven entre nosotros y tienen formas mucho más sutiles
de hacer daño que las meramente físicas. Los
peores, dice, llevan ropa de marca y ocupan suntuosos despachos,
en la política y las finanzas. La sociedad no les ve,
o no quiere verles, y consiente.
-¿Por
qué parece que en ciertos países hay más
psicópatas que en otros?
-No es cierto. Es un problema universal, igual en todas partes,
solo que en algunos países se tolera más. Por
ejemplo, en Sudán, matar se considera un comportamiento
aceptable. Incluso en Estados Unidos, comportamientos que
hace 15 años no se aceptaban, ahora sí. Comportamientos
claramente psicopáticos y que aparecen continuamente
en el cine y la televisión. Violencia, maldad, premeditación,
sangre fría, falta de remordimientos...
-¿Es la falta de empatía el elemento clave
de la psicopatía?
-Sí. La empatía es una característica
humana y se puede representar en una curva. La mayoría
estamos en el centro. Y ambos extremos son malos. Tampoco
es buena demasiada empatía. La naturaleza nos ha dado
la capacidad de conectar. Pero los psicópatas no tienen
esa capacidad.
-¿Es cierto que son más inteligentes que el
resto?
-Si hablan de medicina, parece que saben más que un
médico, aunque el interlocutor sepa que no saben nada.
Si van detrás de un político y le hacen una
foto, ya dicen que son amigos. Parecen inteligentes, pero
en realidad no son especialmente brillantes. Algunos sí,
claro. Y cuando son inteligentes son más peligrosos.
-¿Están mezclados con nosotros,
en el mundo real?
-Por
supuesto. Y la mayoría de los psicópatas no
son asesinos. Están en la política o en los
negocios. Y si cometen un asesinato es, a lo mejor, porque
te has puesto en su camino o porque sencillamente no les has
caído bien. Están en todas partes. Son personas
que saben controlar a los demás pero parecen muy buenos.
Tienen carisma y son líderes. Carisma sin conciencia.
-¿Qué proporción de
psicópatas hay entre la población?
-Cerca del 1%, según una estimación que hice
hace diez años. Pero nuevos estudios demuestran que
depende mucho de cómo se mida y de los criterios que
se usen.
-Usted creó los test de psicopatía más
utilizados...
-Sí. En dos versiones. La primera (PCLR) consta de
veinte criterios y la segunda (PCL) mide doce. Es esta segunda
herramienta, más sencilla, la que se más se
utiliza. Los resultados se colocan en un diagrama con dos
ejes. Uno de puntuación, entre 0 y 24, y otro de población.
La mayoría de las personas tienen puntuaciones muy
bajas, pero a partir de 18 puntos son psicópatas. Y,
efectivamente, existe cerca de un 1% de la población
con más de 18 puntos.
-¿Se
puede ser amigo de un psicópata?
-Sí, pero no mucho. Hay personas a quienes les encantan
los psicópatas. Porque son divertidos. Te van a engañar
y a chupar la esencia, pero resultan atractivos, aún
a costa de ese precio tan alto. Al final, cuando ya no les
sirves, te dejan. Los psicópatas son esponjas emocionales
y absorben todo lo que tengamos. Pero si exprimes una esponja,
suelta todo lo que cogió. Ellos no. Si los aprietas,
sólo saldrá polvo.
-¿Cómo influye ese 1% de psicópatas
en el resto de la sociedad?
-Ese 1% puede tener impacto sobre millones de personas. Fíjese,
por ejemplo, en los grandes escándalos financieros,
con pérdidas para miles de personas. Detrás
hay una mente psicópata. En los grandes negocios la
psicopatía no es una excepción. ¿Qué
tipo de persona cree usted que es capaz de robar a miles de
inversores, de arruinarles aunque después se suiciden?
Dirán que lo sienten, pero nunca devolverán
el dinero. Es incluso peor que lo que hacen muchos asesinos.
¿Y los políticos?
-La política y el póker son dos ocupaciones
cuyas reglas obligan a mentir y engañar. Si los políticos
fueran sinceros no serían elegidos. Muchos son mentirosos
a secas. No tienen forzosamente que ser psicópatas.
Pero la política es un medio fantástico para
que se desarrollen, el mejor ambiente, el ideal. Igual que
los negocios, que cambian con mucha rapidez. Ahí los
psicópatas se desenvuelven como pez en el agua.
-¿Quiere decir que en círculos
políticos y financieros hay más psicópatas
que entre la población normal?
-Por supuesto que sí. Docenas de políticos de
alto nivel deberían claramente estar en la cárcel.
Son psicópatas, pero no puedo decir nombres. Tengo
impresiones, y muchas. Pero debería aplicarles mi test.
Me gustaría estudiar a algunos más a fondo.
Y eso complicaría mucho la vida de los políticos
honrados.
-¿Cómo puede la sociedad defenderse?
-Es prácticamente imposible para la sociedad defenderse
de eso. Porque son ellos los que, además, hacen las
reglas, dictan los principios y gastan millones para explicar
al mundo que lo que hacen es fantástico. No sé
lo que podríamos hacer. Para esto las elecciones no
sirven. La gran mayoría de las personas no funcionarían
bien en estos puestos. Lo dejarían, no servirían.
No quiero decir que todo el mundo en esas posiciones sea psicópata,
pero sí digo que el porcentaje entre ellos es muy superior
al 1% general. Y que con diez ejecutivos, o políticos
psicópatas entre mil, ya sería suficiente. Un
pequeño ejército de soldados puede ocupar un
país entero.
-¿Qué hacer entonces?
-Lo mejor y lo único que se puede hacer es intentar
comprender. Y la sociedad no lo entiende porque la psicopatía
es diferente. No hay patrones, como pasa, por ejemplo, con
la esquizofrenia. Pasan años antes de identificar a
un psicópata.
-¿Se puede curar?
-No. No tenemos procedimiento alguno para curar porque no
hay nada que curar. Es un comportamiento con anomalías
neurológicas. Pero no hay pacientes que pidan ayuda,
que sufran. El problema lo tienen los demás. Ellos
están perfectos, y se sienten perfectos. Nunca podrán
sentir empatía, ponerse en el lugar de otra persona,
tener sentimientos hacia alguien. Ni siquiera por los seres
más próximos, padres, hermanos, pareja, hijos...
Los psicópatas no tienen emociones, y no es posible
enseñárselas.
Extraído
de CriminologosdeMurcia.com
Fuente: Diario ABC. Madrid. José Manuel Nieves
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