La Entrevista del mes de Enero 2006

Hoy es:

Nombre y apellidos: Sandra Isabel Correa-León

Profesión: Licenciada en Ciencias Políticas y Sociales, Abogada, Doctora en Jurisprudencia, autodidacta multidisciplinaria holística educacional.
Vinculación al tema del acoso psicológico: testigo-víctima-observadora vivencial, experimental directa.
Otros aspectos que desee destacar: : Presencia in visibilizada -por normalizada- de la patología del acoso en víctimas y/o instrumentos
La web ACOSO MORAL entrevista este mes a:

Sandra- Isabel Correa León

1-¿Qué es el mobbing y cómo se produce ?
Es el modo de pensar, sentir, actuar y dirigirse de un comportamiento actitudinal conductual depredador, socialmente reproducido cuando normalizamos lo no natural: el sistemático saqueo psíquico mediante sus brazos ejecutores: educación, religión, política, hoy, potencializados con el uso de los medios de comunicación (la mayoría). Saqueo que fractura la integración de los cuerpos mental/emocional/físico con el espiritual.
2- ¿Puede uno darse cuenta?
No -en principio- por llevar la víctima, mental y emocionalmente interiorizado el patrón de lógica instrumentalizadora de violencia.

3-¿Qué efectos tiene? . ¿Y a largo plazo?

Confusión, sorpresa, cuestionamiento, culpa, justificación, debilitamiento, aislamiento venidos de sentirse inadecuado/da. ¿Y a largo plazo? marcado recelo y pérdida de confianza en el entorno, descreimiento en la solidaridad como valor, revisión de toma de decisiones y elecciones de vida, regulación de la espontaneidad, focalización de afectos familiares, sociales, estado de alerta y observación permanente ante su presencia, opción de crecimiento y emancipación personal conciente.

4- ¿Es un fenómeno frecuente? . ¿Por qué ocurre?.

Sí, sutil o brutalmente permanente en lo colectivo y selectivo social. El acoso con sus mascaradas está y es inherente al sistema estructurado para lucrar de él. ¿Por qué ocurre? Porque el modelo financiero global tiene como objetivo controlar, por tanto, justifica lo que facilite su cumplimiento, y extermina lo que no. Porque quien separado de sí y del todo se halla, usa la violencia como medio para llegar a un fin.

5- ¿Cómo manifiesta una víctima de acoso su situación?
Con profunda impotencia mientras transita el desierto de notar y hacer notar lo que no quieren darse cuenta: la presencia de una lepra que carcome las entrañas mismas de la humanidad -como cualidad- conducida hacia el primitivismo personal.

6- ¿Quiénes son más propensos a sufrirlo?

Quienes de un modo u otro manifiestan tener pensamiento propio, distinto de raíz al pensamiento único oficialmente impuesto como de "mayoría", mancuerna rectora de relaciones interpersonales basadas en la mimetización sin innovación, o sea, sin lugar para el libre albedrío, iniciativa, determinación, discenso, creatividad.

7- ¿Cómo reacciona el acosado?
Cree que el acoso es algo personal en su contra, sin atinar que hacer o dejar de hacer para que cese de disparar el francotirador. Entre perplej@, desconcertad@, atomizad@, y aliviad@, va poco a poco visualizando -con el tiempo- que lo que para sí es natural: su manera de ser/pensar/sentir/actuar, para el acosador es la "razón" identificada como causa de ataque en cualesquier persona, raza, cultura. Concienciando con ello, que el acoso emprendido, es en sí a la cualidad de diferencia localizada y percibida como riesgo, estorbo, o amenaza. Por tanto la víctima hay que ser controlada, eliminada, mutilada, estigmatizada, deslegitimada, vaciada y/o sacada de circulación.
8- ¿Cómo puede una víctima combatir el acoso moral en el trabajo?

En el trabajo y en todo campo en el que se de:

primero, centrándose en quien es, no en lo que dicen que es;

segundo, no reproduciéndolo hacia sí, ni hacia nadie;

tercero, no dejando de ser lo que es su raíz de equilibrio -pensar libremente-,

porque es esto precisamente lo que el acoso aniquila en el acosado dependiente de aprobación. Quién al constatar que ni adoptando el pensamiento ajeno satisface al acosador, se devasta. Elección harto compleja, que exige enchufarse con nuestro software interno de facultades, talentos y virtudes primigenias, para que, provistos de las herramientas naturales necesarias, vencer ante lo socialmente legitimado como normal. Entonces, superamos la prueba de rechazo o desaprobación venida del ambiente, educativa-religiosa-políticamente, y hoy, a través de los medios de comunicación implantada en nuestro cerebro para hacer de la adicción al reconocimiento, aplauso y visto bueno, la medida de éxito, bondad, moral.

9-¿Se puede establecer un perfil del acosador?
Sí, siguiendo el hilo conductor de sus dinamias, se puede discernir las mutaciones a las que recurre quien -individuo y/o sistema-, impotente de controlarse a sí mism@, hace del ansia de control a los demás su obsesión de vida.
10- ¿Cómo se comporta?

Dictatorialmente seductor o no, usa el chantaje emocional; emplea la creada dependencia al mundo de las apariencias y a sus dictados; maniobra la fabricada dependencia a la notoriedad y aceptación; manipula el inoculado miedo al rechazo; maquina hacer de la creada necesidad de protección el ariete de sometimiento; legitima como símil de éxito, el conseguido desequilibrio vivencial; resalta como virtud la enajenación y humillación vistas como licencia para abusar a, y ser abusado de quien para triunfar está dispuesto a cobrar y pagar este precio.

11- ¿Cuál es el origen de este comportamiento?
La psicopatología de acosado y acosador convertida en virtud por el modelo educativo-religioso-político-mediático reproductor de bloqueo psíquico, como impronta rectora de conductas sociales alienantes, porque están basadas en agradar y ser fiel al sistema, a los demás, a la mayoría, no a sí mism@s.
12- ¿Qué características tiene el acosador moral?
Es a la vez y simultáneamente: mercancía y mercader de su escala de valores; víctima, victimario y/o instrumento del modelo depredador que lo utiliza y desecha; reproductor de una cadena de normas y principios en los que -sin ningún valor- todo tiene un precio.

13- ¿Qué lleva a una persona a creer que puede abusar de un subordinado de esa forma?

Su ego-estima o inseguridad necesitada de formas histriónicas o subterráneas de control a quien lo sabe educado, moldeado, dispuesto a recibir el abuso como norma de triunfo, o a quien quiere castigar por no aceptarlo.
14- ¿Los hombres y mujeres que acosan en el trabajo, son enfermos o tienen conciencia de lo que hacen?
Conciente o inconcientemente -para el caso y sus efectos da lo mismo- son enfermos, porque por omisión, o por acción conciben como inevitable la vida reglada en el abuso, depredación, maltrato, agresión, violencia.
15- Si los acosadores alteran la capacidad productiva de los trabajadores, ¿por qué las empresas tienden a respaldarlos?
Por ser parte de la paradoja: buscan productividad garantizada para la minoría, a la vez que minan la destinada para la mayoría; por la desvalorización, desprecio, y manipulación de lo emocional y mental, en sí no gobernado, evidente en su empeño por desconocerlo y triturarlo para tener razón; por ser calculadamente creyentes y/o ignorantes del modelo de producción hacedor de bienestar para la mayoría, por integrador, y no represor de las potencialidades del ser humano; por aplicar la palanca que el acoso precautela: divide y reinarás, hoy, con el uso dado a la mayoría de los medios de comunicación, perfeccionado con el idiotiza y vencerás.
16- ¿Y qué se puede hacer cuando el maltrato proviene de la dirección de esas empresas?
Constatar que el acoso como problema de salud pública, está transversalmente enraizado sin distingo de raza, sexo, credo, nacionalidad, oficio, jerarquía. Hecho visible al encontrar a un ciego guiando a ciegos hacia la oscuridad garante de control. Cuando el acosado -ingenuamente- acude a la "dirección" para notificar su situación como reclamo, confidencia, consulta, etc., resulta que de ello sobreviene mayor frustración, al constatar que con esta aparente disposición a escucharlo, el acosador obtiene la información para luego legalizar el despido por "cualquier razón discrecional ". Como planificada estratagema del poder, jefes, subalternos, directores y demás compañeros funcionales al modelo homogenizador, hacen de neurocopiadores y neurotransmisores reproductores del acoso,
17- En los numerosos casos conocidos, a pesar de todo uno es sorprendido por la apatía social. Por la ausencia de reacción de los colegas.¿ Cómo se explica?
Porque sobreviven en la anomia y letargo -a propósito inoculado- capaces de hacer de la indolencia ante el acoso al congénere, hoy, más tarde, a sí mismos, la "inteligente" forma de no meterse en problemas, la "garantía" de no ser excluidos del sistema de "privilegios": "comida y territorio asegurados"; la manera de justificar lo que acepta creer que es correcto; la forma de mantenerse a salvo de ser el siguiente blanco. Encontrando en el allanamiento al acoso -como testigo o ejecutor-, el que estas personas sean a su vez víctimas y/o instrumentos de su multiplicación -por acción u omisión-. Estructura dotada de una bien diseñada artillería compuesta de letra, o marco teórico conceptual de proclamas, leyes, y derechos destinados a estar sin ser marco práctico de acción que supere la sola lucha por libre determinación de personas y pueblos, por décadas sostenida para entretenimiento de burocracias nacionales e internacionales pernoctantes en la diversidad de campos.

18- ¿Por qué, siendo el acoso moral un fenómeno tan nocivo, faltan leyes que lo sancionen?

Si bien la Ley por sí sola, no enmienda la fractura psíquica de la cual el acoso sobrevive, la que al separar los cuerpos mental/emocional/físico con el espiritual, garantiza su objetivo: devastar. Mientras las leyes creadas y por crear no sean respetadas, el sistemático fraude a la Ley, comportamiento legitimado del que el acoso se alimenta, vuelve un viacrucis el propósito de obtener sanción para este tipo de delito penal conocido como de "trato degradante", delito penal porque asesina civilmente la vida mental-emocional-física de sus víctimas sociales. Mientras no modifiquemos la raíz: el pensamiento transmisor activador de la ética que supere la norma, por basado en el respeto y amor a uno mismo, por ende al prójimo, disposición desbloqueada del interior de cada persona, vía re-educación. La cruzada emprendida para gradual, social, individual y colectivamente ir sanando, hará que sea cada vez menos necesario sancionar. Los marcados de cancha trazados para sancionar, sanar, y/o erradicar específica o genéricamente el acoso, conseguirán sacarnos -como sociedad- del círculo vicioso al que condena el mundo de la sanción sin sanación, de represión sin liberación.
19- Si la persona acosada no logra que la empresa o el Estado la escuche, ¿qué le sugeriría que hiciera para solucionar el problema?
Ante todo y sobre todo, porque subir la cuesta empinada del acoso como experiencia, demanda el ahorro de energía, sin excluir el oportuno activismo vital en este sentido, sugiero partir del ancla que nos mantiene sujetos al eje de salud: tenernos a nosotr@s mism@s como principio y fin de todo el recurrir; sugiero hacernos cargo y de frente de la circunstancia presente, declarándola como una transitoria experiencia; sugiero emanciparnos de miedos y esperanzas en que llegará quien nos salvará, para que si llegado el apoyo empresarial o estatal, el proceso de desintoxicación de este virus existencial continúe su curso, pero que si el ponciopilatismo, la evasiva, el silencio, la justificación, la atribución, y el mirar a otro lado son la respuesta recibida, hasta que llegue la ayuda que un día aparece, no perdamos lo insustituible, mas preciado, y único que tenemos: a nosotr@s mism@s, porque entonces todo se habrá perdido; sugiero discernir que hay veces en la vida, una de ellas la etapa más cruda del acoso, en las que tenemos espacio solo para ser, debiendo esperar para decir, hacer, tener. De hecho, pasado lo más cruento, comprobaremos que haber elegido no dejar de SER, evidencia luego el decir, hacer, tener. Testimonio vivencial irrebatible de nuestra victoria ante la depredación, como modus operandi y vivendi orquestado para matar sin remordimiento.
20- ¿Qué puede hacer entonces la sociedad para acabar con este gran problema?

Mostrar lo que no se hace, siendo lo distinto. ¿Cómo? individual y colectivamente educando, re-educando, sanando -equilibrio- a la población, al activar su auténtica raíz natural de convivencia: ser integralidad sin exclusiones; ser coparte de paz, conflicto, respeto, irreverencia, amor, no violencia manejadas de modo edificador -por integrador-, no destructor -por exclusor-; ser praxis de vida, no eficiente teoría de ella; ser diferentes a los acosadores, por no aceptar acosar. Estimular la sabiduría discerniente, mayor que saber, consciente de que energéticamente, convocar al combate fortifica lo combatido (el acosador), debilitando al combatiente (el acosado), mientras que empuñar la defensa del no acoso, no reproduciéndolo ni por excepción, fortifica al defensor (el acosado), debilitando lo que queremos erradicar (el acosador). Punto de partida distinto, por observar, movilizarse, e inspirarse en la intensión de comprender, emprender, enmendar, y sanar, en vez de sólo juzgar, justificar, sancionar sin curar la fractura que el acosador lleva, haciendo que sea el dolor negado e infectado, el motivo del acoso.

El enfoque "impersonal" compartido, anhela coadyuvar en la comprensión de que trascender el necesario, e inicial señalamiento puntual de personas, culpas, culpables, etc., posibilita discernir el real entretejido subterráneo de responsabilidades individualmente colectivas inmersas en la investigación y erradicación del acoso. Tablado en el que lo puesto en escena, descubre cómo operan los hilos facilitadores de acoso moral visto como modelo de depredación social oficializada, para utilizar personas y demás aparataje funcional al trabajo encomendado: acosar lo distinto. Sujetos-objetos que -conciente o inconcientemente- terminan siendo a la vez víctimas e instrumentos de esta degeneración humana que los ubica como muertos en vida; patología denominada mobbing, acoso moral, hostigamiento psicológico, violencia perversa, psicoterrorismo, asesinato psíquico.

Quito , 30 mayo de 2005

 

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