PSICOPATA Y SOCIEDAD
Extractos del trabajo del Dr. Hugo R. Marietán (Personalidades Psicopáticas)
La responsabilidad
legal del psicópata
Genovés(3) se plantea el interrogante ¿el psicópata es responsable
de sus actos? Y para ello establece tres pruebas para estimar el grado
de responsabilidad de una persona en sus acciones criminales:
1.
No puede ser declarado a priori insano, si no es con un peritaje previo.
La regla principal es que un imputado está cuerdo hasta que se demuestre
lo contrario. Si nos basamos estrictamente en lo legal, los psicópatas
son responsables, ya que conocen perfectamente las normas, al igual
que todos los demás. En cambio si nos referimos a lo estrictamente moral,
el prejuicio se vuelve más ambiguo, porque el psicópata carece de apego
emocional y sentido de culpabilidad.
2.
Impulso irresistible. Esta regla afirma que el sujeto puede conocer la
diferencia entre el bien y el mal, pero tener el impulso irresistible
de cometer el acto. Esto no es compartido por todos, ya que algunos encuentran
ambigüedad en la definición de irresistible al impulso. Impulso implica
espontaneidad (incapacidad para demorar la gratificación) y en algunos
casos el psicópata prepara cuidadosamente su crimen durante largo tiempo
antes de cometerlo.
3.
Se propone que el sujeto no es responsable criminalmente si su acción
delictiva es producto de su enfermedad o su tara mental. En Estados Unidos,
por ejemplo, en el modelo del Código Penal de 1962, se expone que una
persona no es responsable de una conducta criminal, si en el momento de
realizar tal conducta tiene disminuidas sus capacidades fundamentales
para ejercer la criminalidad por la conformidad de su conducta con la
ley, como resultado de un trastorno o tara mental.
a)
Responsabilidad total: castiga
a un individuo anormal del mismo modo que al normal;
b)
Responsabilidad atenuada: no
hay solución plausible, ya que después de una corta estancia en prisión
encuentran mejores condiciones para volver a delinquir.
c)
Exención de responsabilidad:
equipara al psicópata como un enajenado debiendo ingresar a un hospital
psiquiátrico. En Estados Unidos, el Tribunal Supremo (sentencia de abril
de 1988) dice que el concepto estadístico de considerar la psicopatía
como una desviación del comportamiento, tiende en la actualidad a ser
sustituido por una anomalía estructural de la personalidad y por ello
como auténtica enfermedad mental, tal y como la consideraba la Organización
Mundial de la Salud. Y en su virtud reduce la pena por homicidio en dos
grados quedando rebajada a cuatro años de prisión.
A modo de conclusión
Consideraciones sobre la psicopatía
LOS VALORES:
Los valores tienen su origen en las necesidades sociales. La suma de experiencias individuales y del grupo van formando aquellos sedimentos de patrones de conductas deseables que constituyen los valores. Estos valores son transmitidos del entorno al individuo a través de la familia, la escuela. Conceptos externos al individuo son introyectados, asimilados y luego pasan a ser parte del propio individuo. Pasan a convertirse en "sus valores".
Esto le permite tener una conducta ajustada y no discordante con su entorno.
Por supuesto que hay un rango de ajuste, y también un rango de desajuste
tolerado. Son aquellas pequeñas desviaciones a los "valores bases".
Es decir que en toda sociedad existe la posibilidad de tolerancia a pequeñas
desviaciones a las normas.
La
comunidad, el hecho de pertenecer a un grupo, significa para el individuo
un resguardo, un sistema de seguridad. En ese grupo, él va a tener un
deber, una responsabilidad y deberá seguir un código. A cambio de eso
el grupo, a su vez, lo protege de circunstancias que pueden ser riesgosas
para un solo individuo. El deber, entonces, es la responsabilidad del
individuo frente el grupo, es un hecho extrínseco, objetivable; se sabe
si tal individuo cumplió o no con su deber, si ha sido responsable o no.
Luego
están los principios personales, los códigos propios de cada individuo,
eso es interno y solamente él tiene en cuenta, para sí mismo, si ha cumplido
o no con sus principios. El código personal, los propios principios, es
absolutamente subjetivo. No cumplir con esos códigos individuales genera
culpa. Así en ocasiones, se puede faltar al deber, ser irresponsable desde
el punto de vista objetivo y desde el punto de vista de la mirada del
grupo hacia el individuo. Pero, para él, si ese acto o esa acción que
cometió tiene una justificación personal, privada, coherente con su código
personal, no manifiesta para sí mismo culpa, no se siente culpable.
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LAS NORMAS:
Existen,
por un lado la ley, las normas, y por otro lado las ambiciones del individuo.
Las ambiciones individuales deben encajar o seguir las reglas de juego,
los códigos de la sociedad para conseguir un equilibro adaptativo. Hay
límites a la ambición. La sociedad tolera ciertos errores, pero no la
ostentación del error.
La
sociedad tiene una limitación y un permiso que es explícito y corresponde
a las normativas, a las leyes. Luego hay un permiso tácito, implícito,
que no está escrito, que hace que se toleren algunas desviaciones a la
norma.
¿Por qué al psicópata no le importa sortear las normas?
Porque
sobredimensiona sus posibilidades, su ingenio o su suerte por un optimismo
ingenuo: "esta vez no me van a agarrar", o "esto me va
a salir bien", o por un costo - beneficio aceptado. Es decir, por
asumir un riesgo que puede tener una consecuencia grave, pero que el resultado
de esa acción vale el llevar adelante el riesgo. Ser optimista es fantasear
en una proyección virtual hacia el futuro con un resultado positivo. El
optimismo está relacionado con la ensoñación. Ésta es parte del trabajo
psíquico que consiste en utilizar la imaginación como campo de proyección
de posibles acciones a realizar.
El psicópata no transgrede las normas. Transgredir es valorar (conocer y sentir) las normas y a pesar de ello sortearlas. El psicópata ve a las normas como un obstáculo a sus ambiciones. La norma no le genera el temor inhibitorio que a la mayoría de las personas. La norma tiene un enunciado y un significado por sí (explícito) y por la amenaza (implícita) que implica su no seguimiento. Es decir, en toda ley hay una amenaza, una apelación a las consecuencias negativas que pueden ocurrirle al individuo de no seguirlas. Subyace una prohibición, un daño a futuro para aquel que no la cumpla.
Toda
ley, toda norma, genera temor e implica la posibilidad de castigo. La
ley está hecha para domar, para doblegar y para condicionar las conductas
instintivas de los individuos y entornarlas con el siguiente lema "Si
quieres pertenecer a este grupo, estas son las reglas. Si se cumplen las
reglas estás dentro, si no las cumples estás fuera". El psicópata
tiene la particularidad de estar dentro del grupo y de sortear alguna
de sus normas pero no todas, de lo contrario sería desplazado del grupo.
Hasta
que en algún momento se extralimita fuertemente y es "descubierto
y señalizado". Un personaje poderoso, recientemente fallecido, seguía
un concepto sobre el poder. Él decía "el poder es tener impunidad,
es hacer sin temer las consecuencias".
El
psicópata es siempre otro, no hace un insight,
es decir, no hay un darse cuenta. Él no es consciente de su propia psicopatía.
¿Es el psicópata un inmaduro que se quedó en la etapa adolescente de su desarrollo?
A
veces, algunos psicópatas dependientes parecen contestar sí a esta pregunta,
o algún tipo de asunción de riesgo "infantiloide" parece confirmar
este punto.
Los
psicópatas son refractarios a los estímulos, tanto a los estímulos negativos
(castigos, penas, contra argumentaciones a la acción en apelación a las
normas), como también, y esto es poco notado, son refractarios a los estímulos
positivos (cariños, recompensas, suavización de las penas, apelaciones
a lo afectivo). El psicópata no modifica su conducta por ninguno de los
dos estímulos, ni positivos ni negativos.
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La mentira, para el psicópata, es una herramienta de trabajo.
La mentira es desvirtuar la verdad ex profeso, con un objetivo "en
mente", con el objeto de conseguir algo. La mentira siempre apunta
a algo. Se miente para evitar un castigo, se miente para conseguir una
recompensa, se miente para engañar a otro. Detrás de la mentira siempre
hay un rédito y esto lo diferencia de la fabulación, que también es una
transgresión a la verdad, pero por el mero hecho de satisfacer el ego.
Es lo que utiliza el fanfarrón.
El psicópata puede sortear todo tipo de normas, pero no el 100% de las normas, sino sería rápidamente detectado y eliminado del grupo.
Puede sortear las normas, la ley social, y convertirse en un delincuente,
estafador o un revolucionario.
Puede no cumplir las leyes éticas, en general, de la sociedad o puede
tener conductas sexuales como la prostitución, la homosexualidad y cualquier
otro tipo de perversión.
Dentro
de las alteraciones de la ética, está su particular relación
con los otros seres humanos, que es la cosificación del otro, que
le permite utilizarlo como una cosa,
como un objeto de intercambio o de utilidad. Esta
cosificación es lo que explica, tal vez, llegar a torturar o matar al
otro. Hay distorsión en la forma de autoestimulación, por eso el psicópata
a veces cae en la droga y el alcohol.
La
conducta psicopática puede ser, a veces, de mucha inestabilidad frente
a estímulos objetivamente pequeños (para el normal), o al revés, el psicópata
puede permanecer con una conducta de mucha estabilidad, a pesar de las
fluctuaciones del ambiente, es decir, puede permanecer sereno en situaciones
que desestabilizan a la mayoría.
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